Desde luego, un gobierno no es solo un presidente. Es un equipo bajo un liderazgo, y si el equipo falla o si se extravía el liderazgo, tambalea el gobierno.
La nómina excelente de ministros de la administración Petro, duró poco, muy poco: José Antonio Ocampo, ocho meses; Cecilia López, ocho meses; Alejandro Gaviria, seis meses; Jorge Iván Cuervo, cinco meses; Juan David Correa, un año y seis meses; Germán Umaña, el que más estuvo, dos años.
De ahí en adelante la mayoría estuvo de paso, y muchos de estos se mantuvieron de forma marrullera haciendo costoso ruido. Así es, un listado de cercanías escandalosas, trazadas por mediocridad en unos casos y por repugnante corrupción en otros.
Una nómina de la que han salido tempestades, traiciones, acusaciones, suciedades, abusos, arribismos, mentirillas o grandes falacias, autoritarismos incomprensibles, simples cosas turbulentas de unos, cuando no turbias de otros.
Cada uno con lo suyo, con lo que le cale; sin embargo, cuestiones y presencias que a la postre terminaron por degradar la gestión, la imagen y la credibilidad del Gobierno que mañana concluye: Armando Benedetti, Álvaro Leyva, Laura Sarabia, Ricardo Bonilla, Eduardo Montealegre, Daniel Rojas, Guillermo Reyes, María Isabel Urrutia, Astrid Rodríguez, Juliana Guerrero, Juan Florián, Carlos Ramón González, Angie Rodríguez, Alfredo Saade, Danilo Rueda, Olmedo López, Hollman Morris, Daniel Quintero, una lista larga y de notoria estela.
Pendejos por dar plata, o lo que es igual: “Si es verdad, dieron dineros como pendejos”, será una frase del presidente que quede como un martillo punzante en la memoria colectiva, una afirmación que cuesta trabajo comprender, que resulta escalofriante en voz de un mandatario de izquierda para referirse a hechos de corrupción denunciados contra gente suya, un presidente que juró luchar contra el viejo modelo oligárquico, tradicional, liberal y conservador trazado por tantas formas de corrupción que, todos sabemos y no perdonamos porque sumieron en pobreza a un país entero.
En general muy mal se rodeó el presidente, y mal rodeado se le apagaron luces. ¡Mañana muchas cosas se irán en incertidumbre y mucha incertidumbre quedará
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