Los canadienses de la petrolera Gran Tierra se van de Colombia, los franceses de Maurel & Prom se quedaron con sus pozos

 - Los canadienses de la petrolera Gran Tierra se van de Colombia, los franceses de Maurel & Prom se quedaron con sus pozos

Hace diez años la petrolera canadiense Gran Tierra, cabezada por Gary S. Guidry, le apostó para ensanchar su negocio a  tres zonas difíciles de Colombia: Putumayo, Los Llanos y el Cesar. Hoy la posta la tomó la francesa Maurel & Prom, que acaba de comprarle la operación por USD 1.330 millones

Gran Tierra se suma a otros multinacionales BP, Chevron, ExxonMobil, Shell, Repsol y TotalEnergie que terminaron sus operaciones exploratorias para quedarse solo con la comercialización de sus productos.

Parex, GeoPark, SierraCol y ahora Maurel & Prom, han aumentado su participación.

Gran Tierra llegó a Colombia a mediados de la década de 2000, durante la apertura para la exploración petrolera impulsado por la creación de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Durante la última década concentró buena parte de su producción en los campos Acordeonero -el emblemático, Costayaco, Moqueta, en el bloque Chaza en San Martín, en Cesar, el bloque Suroriente centrado en Cohembì , Quillacinga, Quinde y otros ubicados principalmente en Putumayo y el Valle Medio del Magdalena. La estrategia consistió en combinar recuperación secundaria, nuevas perforaciones y exploración en áreas cercanas a campos ya desarrollados. Últimamente había ampliado su operación en el Cesar, en los campos Tisquirama y San Roque Todos esos activos pasaron a las manos de Maurel & Prom.

Los franceses que ampliaron su apuesta en Colombia

El comprador es una empresa con una larga historia. Maurel & Prom nació en Francia en el siglo XIX como una compañía comercial vinculada inicialmente al transporte marítimo antes de transformarse en una petrolera internacional. En Colombia es un relato de transformación estratégica, marcado por una salida multimillonaria y un regreso clave para el abastecimiento de gas natural.

Comenzó en 2004, cuando adquirió la emblemática firma Hocol. Durante un lustro, Maurel & Prom lideró con éxito una agresiva campaña de exploración y producción, descubrió el campo petrolero Ocelote en 2007. Dos años después le vendió  la totalidad de Hocol a Ecopetrol por cerca de USD 748 millones.

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Una década más tarde regresaron, pero al negocio del gas. El año pasado los franceses empezaron a comprar derechos de NG Energy sobre el prometedor bloque Sinú-9, en San Jacinto en el departamento de Córdoba. En diciembre de 2025, se hicieron a la mayoría cuando la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) aprobó de manera oficial la cesión del 61% de la participación y la operación del bloque a la filial de la petrolera francesa.

Hoy en día, consolidada nuevamente bajo el nombre de Maurel & Prom Colombia, la organización encabeza una inversión estimada en 180 millones de dólares en la sísmica 3D y la perforación de múltiples pozos delimitadores, entre los que destacan los exitosos pozos exploratorios Mágico-1X, Brujo-1X y Hechicero-1 en el bloque Sinú 9.

Las metas actuales son ambiciosas: proyecta inyectar cerca de 60 millones de pies cúbicos diarios (Mpcd) de gas natural directamente al Sistema Nacional de Transporte a inicios de 2027.

Ahora, con la compra de los activos de Gran Tierra, la apuesta adquiere otra dimensión. La empresa pasará de tener una presencia concentrada en un proyecto gasífero a controlar una cartera diversificada de campos petroleros y bloques exploratorios que la ubicarán entre los productores privados más importantes del país.

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Por Las Dos Orillas

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