Entre escándalos de corrupción y el escrutinio de la prensa, se examinan las contradicciones y pasiones políticas que rodean el mandato de Petro

 - Ahogado entre sus propios errores y la persecución mediática: lo que le espera a Petro tras dejar la Presidencia
Texto escrito por: Tuto Santos

Por supuesto que tuvo muchísimos lunares el gobierno Petro. No lo podemos ocultar.

La corrupción de la UNGRD, el trabajar de la mano de impresentables como Saade, las hermanas Guerrero, Laura Sarabia, Angie Rodríguez. Sume a Benedetti. Ni hablar de Nicolás Petro cuya ambición batió todos los récords e hirió de muerte ese proyecto político. Asimismo, la inseguridad se disparó en toda Colombia y las mesas de paz total fueron un rotundo fracaso, hay que reconocerlo.

Pero tampoco nadie puede negar que este ha sido uno de los gobiernos más auditados por los medios de comunicación. El primer paso de la estratagema fue destrozar a Francia Márquez, cuyos pecados fueron decir que montó en helicóptero y estrechar lazos con el continente de África. Fue tanta la sevicia que llegaron hasta publicar el costo de gasolina por esos viajes.

Después de herir a la vicepresidenta, venía ya el objetivo principal: Petro, jamás respetaron su vida privada, se metieron con su exesposa e hijos. A diario y hay que repetirlo, diariamente, cualquier detalle era revisado por la prensa. Que si estaba borracho, que si estaba drogado, que estuvo con una travesti en Panamá, que si pagaba prostitutas, muchos de esos rumores eran falsos pero crearon esa narrativa al ciudadano de a pie quienes aceptaban que todo era cierto.

De un momento para los grandes medios, algunos congresistas, excongresistas, exalcaldes, exministros, exgobernadores en el ostracismo, unos señalados por corrupción, eran consultados porque tenían como virtud atacar sin piedad al presidente. Hubo una excongresista que en su derecho a réplica en 2025 utilizó una artillería vulgar pero fue enaltecida por ellos.

Pero a Petro le debemos que esa clase política, de un momento a otro, volcara su preocupación por las universidades públicas, aquella que otrora expresaban era antro de futuros guerrilleros. Y también esa preocupación por los maestros, tan estigmatizados de tiempo atrás, tanto que muchos pagaron con su vida esos señalamientos.

También vimos por Petro a muchos preocupados por nuestra empresa Ecopetrol que todo el tiempo en otros gobiernos la propuesta era privatizarla en un 50 por ciento pero la dirigencia sindical y otros sectores lo impedían. Vimos por Petro a miles de personajes decir sentirse amenazados, señalando además que no había democracia, o gritando que ¡Petro es dictador!, ¡Petro es un asesino!, ¡Petro es comunista!, ¡Petro castrochavista!, ¡Petro odia a los militares!, ¡Petro no entrega el poder!, ¡Petro se viste de mujer! o la revaluada frase que nos íbamos a volver como Venezuela.

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También le debemos a Petro que reconfirmáramos que en nuestro país hay una parte de la sociedad que es clasista, racista, aporofóbica, aparentadora, cínica, arribista, reflejo de esa sociedad conservadora heredada de la colonia. Por Petro vimos a cientos de ciudadanos y ciudadanas y a una clase dirigente poco empática con nuestros adultos mayores y campesinos. Y por Petro, vimos a gremios otrora respetables como Fenalco metidos en política o a gobernadores y alcaldes irrespetuosos con el mandatario (Antioquia, Medellín, Cartagena, Barranquilla, Valle del Cauca, Cali, Santander, Bucaramanga, Bogotá, Tolima, Meta, Córdoba, Cúcuta) o a magistrados de las altas cortes dando declaraciones atacando al gobierno, había uno en especial de la Corte Constitucional, con esa rabia visceral, y a pastores de iglesias en las mismas.

Y por Petro nos dimos cuenta que las grandes reformas sociales no se aprueban tan fácil, quedó demostrado con las reformas a la salud y laboral, que tuvo tantos detractores a esos cambios, muchos de esos defensores pagos por defender un sistema que solo enriquecía a privados.

Petro no se queda, por supuesto, pero esto no finaliza el 7 de agosto a las quince horas. Me explico: hubo una primera parte, Petro presidente, viene la segunda parte, Petro expresidente. Ya los grandes medios y los poderosos tienen el pastel: ahora viene la destrucción física y moral de Petro, vendrán acusaciones de presunta corrupción en ministerios y diferentes entidades, tienen a la revista y a varios noticiarios, emisoras y diarios ávidos para devorarlo, como Polifemo contra Ulises en La Odisea, y cada semana alguno de esos medios sacará una noticia, y las demás lo replicarán, pero vendrá otro objetivo peor y que ya lo ha expresado el delincuente condenado Carlos Alonso Lucio, que años atrás gozaba de antipatía y hoy goza de aceptación social convirtiéndose en el catón del nuevo gobierno, hay que “extraditarlo” ¡sí! Aunque no sabemos el delito pero que lo desea una parte de la sociedad que no ha sanado el corazón, y que odia a Petro hasta el infinito.

Decía un connotado filósofo francés que bastaba con que un hombre odie a otro y que ese odio corre hacía la humanidad entera. Y eso sucedió, ese odio ascendió aún más, contra el próximo expresidente.

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Por Nota Ciudadana

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