A oscuras, Cuba se derrumba, mientras la dirigencia y la izquierda culpan a Trump y se resisten a aceptar una incómoda realidad

 - ¿Y quién va a apagar la luz?

El ministro de Energía de Cuba confirmó oficialmente que el país se ha quedado por completo sin diésel ni fuel oil para generar electricidad. Según informes de prensa, “El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) opera con centrales termoeléctricas que acumulan décadas de explotación y sufren un déficit crónico de mantenimiento. Al no contar con divisas para adquirir piezas de repuesto, las averías en plantas principales son constantes. Cuando una planta grande falla, el sistema carece de capacidad de reserva, lo que genera desconexiones en cadena y el colapso total de la red.” Y si bien la falta de mantenimiento explica buena parte de los apagones, otra de las razones de dicha situación es el colapso sistémico provocado por el agotamiento total de sus reservas de combustible. ¿Es este desabastecimiento un problema reciente exclusivamente por culpa del bloqueo a la isla por parte de EE. UU? ¡Por supuesto que no! Durante más de seis décadas, esta isla mendicante recibía casi todas sus necesidades de combustible de la Unión Soviética primero y posteriormente de Venezuela. Como Fidel y sus ujieres creyeron que la ayuda exterior era eterna, nunca se preocuparon del adecuado mantenimiento de la red, ni de asegurar fuentes alternas de energía. Hoy, a oscuras, la isla se derrumba, mientras que la dirigencia y la izquierda culpan es a Trump, se resisten a aceptar una incomoda realidad: ¡nadie va a apagar la luz porque no hay luz que apagar!

En el resto del mundo, en un horizonte de tiempo muy diferente, la pregunta ¿quién va a apagar la luz? es es igualmente pertinente

Por otra parte. en el resto del mundo, en un horizonte de tiempo muy diferente, la pregunta de ¿quién va a apagar la luz? Es una pregunta igualmente pertinente. Un artículo esta semana del Financial Times plantea que la caída de la natalidad ya no es un fenómeno exclusivo de países ricos como Japón, Italia o Corea del Sur, sino una transformación global acelerada y probablemente irreversible. Su tesis central es que el mundo está entrando en una nueva era demográfica: menos parejas, menos hijos y sociedades cada vez más envejecidas. El diario inglés subraya varios puntos clave:

  • Más de dos tercios de los países del mundo ya están por debajo de la tasa de reemplazo poblacional (2,1 hijos por mujer).
  • En 66 países, la tasa está más cerca de 1 hijo que de 2.
  • Incluso países de ingresos medios o relativamente pobres están viendo desplomes rápidos en fertilidad, algo que contradice la vieja idea de que las familias numerosas desaparecen solo con riqueza y modernización. 

Para el Financial Times las explicaciones clásicas - alto costo de vivienda, inseguridad laboral, educación femenina, urbanización - siguen siendo importantes, pero ya no bastan para explicar la velocidad y simultaneidad del fenómeno, pero de forma simultánea agrega mucho énfasis en un factor nuevo: la tecnología digital. El diario plantea una mutación civilizatoria: “una sociedad hiperindividualista, digitalizada y absorbida por pantallas donde habrá envejecimiento extremo, presión sobre pensiones y salud, escasez de trabajadores, menor dinamismo económico, y una transformación profunda de la estructura social.” 

En pocas palabras, el resto del mundo se puede enfrentar a un futuro, pero diferente al de Cuba: no es el que nadie apague la luz porque no hay luz que apagar, sino que habiendo luz, ¡físicamente no va a haber nadie que la apague!

Del mismo autor: De remesas e hipopótamos  

Sigue a Las2orillas.co en Google News

Anuncios.

Por Mauricio Botero Caicedo

Nació en la fría y lluviosa Bogotá hace 65 años. Es y ha sido empresario, con relativo éxito ya que la voraz e insaciable Dian no ha logrado doblegarlo. Columnista de El Espectador. Detesta a el modelo 'Estatista' y totalitario que la izquierda pretende imponer. Tampoco cree en el 'Estado Niñera'...