Texto escrito por: María José Cabarcas López
Las propuestas electorales en Colombia suelen girar en torno a los mismos pilares: seguridad, salud y lucha contra la corrupción. No obstante, el verdadero desafío subyacente es la desigualdad, un fenómeno que mantiene al tejido social en un estado de fractura constante.
Actualmente, el tema de la desigualdad se trata a través de debates políticos públicos, ya que se convierte en un tema trascendental compartido no solamente por los colombianos, sino por los latinoamericanos desde la revolución mexicana. Lo anterior tiende a electoralizar la desigualdad donde los partidos confunden deliberadamente la ideología con la iniciativa.
Esta confusión surge cuando ciertos candidatos usan este fenómeno como un eslogan emocional para atraer votos, en lugar de abordarla como un fallo estructural que exige métricas y gestión pública. Así, el discurso político prioriza la identidad partidista sobre la viabilidad de las soluciones.
Hacer la diferenciación es de carácter urgente; la ideología es el conjunto de creencias, valores y visión del mundo que define cómo debería ser la sociedad, mientras que una propuesta, iniciativa o proyecto es la capacidad o acción proactiva de actuar para cambiar una situación; dicho de otra manera, es la capacidad de un sistema político (gobierno) para ejercer el poder, tomar decisiones y ejecutar políticas públicas de manera eficaz.
Sin embargo, es importante resaltar que no todas las ideologías son respetables u “opiniones válidas”; los bandos que se enmarcan entre izquierda y derecha presentan sesgos por una carga de descontento político, para luego hacer catarsis con los ciudadanos y oponentes, siempre acompañado de un interés promotor universal: hacer que los ciudadanos se unan a su equipo.
Finalmente, el colombiano votará por el proyecto más afín a la resolución de problemáticas cotidianas que deben ser resueltas a través de las ramas del poder público y sus distintos organismos. La desigualdad no es un fenómeno aislado, la memoria histórica de los hechos responde a las dudas o la búsqueda de convicciones firmes; pensar que es una ideología sesga tu alrededor y te empuja hacia una burbuja que recorta la realidad colombiana.
La OCDE señala a Colombia como uno de los países más desiguales del mundo, ocupando frecuentemente los primeros puestos en esta categoría. Esta realidad se reafirma en el texto El modelo Social Europeo y América Latina, el cual plantea que “la deficiencia de los recursos públicos y concentración de tierras en la región se mantiene como una de las principales causas por la cual los gobiernos no logran garantizar a sus ciudadanos servicios universales y de calidad”.
Lo anterior se refleja en los 10 millones de colombianos azotados por el conflicto armado interno. Si esta confirmación se convierte en una ideología, probablemente aumentarán las heridas históricas hacia los sectores más vulnerados; lo que convierte a los candidatos en personas ignorantes e incapaces de cuestionar la debilidad institucional, evasiones fiscales y macro corrupción. Una estructura en la que la conveniencia abunda cuando haces parte de un sistema ajeno a la solidaridad y la voluntad política.
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