Mientras en Colombia peleaba un lugar en el fútbol profesional, Carlos Bejarano terminó tomando una decisión que marcó el resto de su carrera: aceptar el llamado de Guinea Ecuatorial, el único país africano donde el español es idioma oficial. El arquero nacido en Quibdó, Chocó, pasó de disputar torneos en el Fútbol Profesional Colombiano a vestir la camiseta de una selección ubicada a más de 7.000 kilómetros de distancia.
El guardameta, nacido el 29 de enero de 1985, inició su camino deportivo como volante creativo. En las selecciones juveniles del Chocó jugaba como número 10, inspirado por futbolistas como Néider Morantes, Giovanni Hernández y Juan Román Riquelme. Sin embargo, un torneo nacional en Tolima cambió por completo su posición dentro de la cancha.
El entrenador Héctor Perea necesitaba un arquero para la Selección Chocó y vio en Carlos Bejarano condiciones físicas para ocupar el puesto. Desde ese momento comenzó su transformación bajo los tres palos. Años después, el arquero llegó a Medellín para integrarse a la Escuela Alexis García, donde coincidió con David Ospina y otros jugadores que luego tendrían recorrido internacional.
Su debut profesional se produjo en 2006 con Córdoba FC. Posteriormente pasó por clubes como La Equidad, Independiente Medellín y América de Cali. En el conjunto asegurador disputó cerca de 70 partidos en Primera División y logró consolidarse como uno de los arqueros más regulares del campeonato colombiano.
También hay que destacar su partida del fútbol nacional en 2009, cuando salió cedido al Árabe Unido de Panamá, club con el que fue campeón y disputó la Liga de Campeones de la Concacaf.
Carlos Bejarano, el colombiano que jugó Eliminatorias con Guinea Ecuatorial
Sin embargo, fuera del fútbol de clubes, la vida de Bejarano tomó un giro inesperado cuando recibió la posibilidad de nacionalizarse en Guinea Ecuatorial. El contacto llegó a través de otros futbolistas colombianos que ya actuaban en ese país africano. Aunque no tenía raíces familiares ecuatoguineanas ni había visitado el territorio anteriormente, aceptó la propuesta y completó el proceso de nacionalización.
La decisión le permitió disputar partidos oficiales de Eliminatorias rumbo al Mundial de Brasil 2014, situación que automáticamente cerró cualquier posibilidad futura de vestir la camiseta de la Selección Colombia. Carlos Bejarano alcanzó a compartir procesos formativos con David Ospina, pero nunca recibió convocatorias a la Tricolor.
“Ni de invitado, ni de aguatero”, recordó años después en una entrevista sobre su paso por el fútbol colombiano y las oportunidades que no llegaron con el combinado nacional.
Guinea Ecuatorial, país ubicado en la costa occidental de África, tiene cerca de 1,5 millones de habitantes y conserva el español como lengua oficial desde la época colonial. La selección nacional recurrió durante varios años a futbolistas sudamericanos nacionalizados para fortalecer su plantel internacional.
Bejarano defendió el arco ecuatoguineano en competencias oficiales y amistosos internacionales, convirtiéndose en uno de los varios colombianos que hicieron parte de ese proceso deportivo. El arquero aseguró posteriormente que nunca se arrepintió de aceptar la convocatoria africana.
El héroe en el ascenso del América de Cali
En Colombia, mientras tanto, su carrera siguió creciendo. En 2015 llegó al América de Cali con el objetivo del ascenso. Un año después consiguió devolver al club escarlata a la Primera División tras cinco temporadas en la B. Durante esa etapa se convirtió en figura del equipo y en uno de los referentes del plantel.
En el semestre donde América luchó por evitar el descenso, Carlos Bejarano alcanzó cifras destacadas. El arquero llegó a detener el 77 % de los remates recibidos, consolidándose como una de las piezas más importantes del equipo vallecaucano.
Tras cerrar su ciclo en el equipo caleño, Bejarano probó suerte en otros equipos de la liga colombiana como Deportivo Pasto, Águilas Doradas y Unión Magdalena, siendo este último el club con el que cerró su carrera profesional antes de retirarse oficialmente en 2024.
Lejos de arrepentirse, el chocoano siempre defendió la decisión que tomó en su carrera. “En su momento vi una posibilidad, una oportunidad para mí, no solamente para mostrarme a nivel de Selección sino a nivel internacional. Me abrieron las puertas y los brazos en Guinea, y no lo pensé 2 veces”, concluyó el hoy exfutbolista. Para él, representar a Guinea Ecuatorial significó abrir una puerta internacional que no encontró en Colombia y vivir una experiencia que terminó marcando su historia en el fútbol.
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