En un escenario adverso para el carbón en Colombia, dos actores clave como Drummond Company, liderada por José Miguel Linares y El Cerrejón, en cabeza de Claudia Bejarano continúan sus operaciones en el Cesar y La Guajira y lideran la lista de las multinacionales que representan el 80 % de la producción y el 85 % de las exportaciones de carbón térmico de Colombia.
Drummond mantiene el liderazgo de la producción y de la exportación que ha llevado durante diez años consecutivos. Sin embargo, ha tenido que lidiar con bloqueos en las líneas de su ferrocarril entre la mina del Cesar hasta el puerto de Ciénaga, Magdalena, además de que ha debido hacer frente a protestas sociales en zonas de influencia y recibido exigencias ambientales cada vez más estrictas.
A lo anterior se suma la cada vez mayor presión ejercida por parte de comunidades locales y organizaciones sociales, que demandan mejores condiciones laborales, compensaciones y mitigación de impactos ambientales.
Tanto o más significativo es que el sector carbón enfrenta hoy una de las cargas fiscales más altas de su historia. Se estima que en 2025 la participación del Estado –goverment take– fue de 81 %, lo cual quiere decir que de cada USD 100 generados, USD 81 fueron entregados al Estado entre impuestos, regalías y otras contribuciones. Por este concepto, Drummond aportó $2,1 billones en 2025.
El aumento en los costos de operación y producción le restó competitividad a la compañía, en un año que paradójicamente volvió a ser récord de consumo mundial de carbón.
Drummond, que desarrolló la mina El Descanso tras su arribo en 1995, produjo 26,36 millones de toneladas y exportó 25,15 millones de toneladas en 2025, lo que representa una reducción de las exportaciones equivalente al 16,7 % con respecto a 2024.
El Cerrejón, La Guajira
Por su parte, la mina del Cerrejón tampoco estuvo exenta de estas talanqueras. Está en poder de Glencore, una de las compañías de comercialización mineras más grandes del mundo, fundada por Marc Rich en 1974, que compró las participaciones a sus socios BHP y Anglo American en 2020 y así se hizo a la totalidad del Cerrejón.
Su producción cayó a 16,8 millones de toneladas, tras un anuncio de recorte voluntario de entre 5 y 10 millones de toneladas debido a precios internacionales insostenibles y costos de flete hacia Asia.
Claudia Bejarano, presidenta del gigante carbonífero de La Guajira desde 2020, le apuesta a que la producción de 2026 alcance los mismo niveles de 2025.
Un 2025 muy duro
Uno de los problemas comunes para ambas compañías es la disminución en los niveles de producción. El año pasado, Colombia extrajo menos carbón que en cualquier momento de su historia desde hace 22 años. Dentro de las cifras más dicientes, la producción total de carbón térmico, metalúrgico y coque cerró en 53,9 millones de toneladas.
Las exportaciones cayeron a 12,8 millones de toneladas (21,2 % en volumen frente a 2024), y los ingresos se desplomaron una tercera parte (31,8 %,) hasta USD 4.000 millones FOB, equivalentes al 7,7 % del total exportado por Colombia ese año, como lo expuso Fenalcarbón en un informe.
La prohibición total de exportaciones a Israel también recortó un destino que venía siendo relevante. Casi 40 años después de que el carbón del Cerrejón llegara a Israel por primera vez, Colombia detuvo esas exportaciones.
El gobierno de Gustavo Petro vetó ese comercio en 2024, en el marco del conflicto entre Israel y Palestina, y lo reforzó con el Decreto 0949 de agosto de 2025, que estableció una restricción sin excepción. En 2023, Israel representaba el 5 % del total del carbón exportado por Colombia.
El mercado global del carbón térmico movió 1.180,8 millones de toneladas en 2025, un 8,5 % menos que el año anterior, en parte porque China e India decidieron aumentar su producción interna, y porque Europa siguió dándole la espalda al carbón –menos Alemania– y Colombia sigue compitiendo con sus rivales tradicionales, Australia y Corea, en condiciones menos favorables por las decisiones del gobierno.
A esto se suma la incertidumbre en las cotizaciones a nivel internacional, que tuvieron un prolongado ciclo de precios bajos. El recrudecimiento del conflicto geopolítico en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz han causado una reacción coyuntural positiva pero temporal.
El repunte que tiene hoy el precio del carbón, que llegó a cerca de USD 130 no ha sido suficiente para compensar el aumento de los costos operativos y las nuevas cargas tributarias en Colombia: sobretasa de renta, el impuesto al carbono, aumento de autorretenciones y un impuesto especial del 1 % por cada transacción de venta de carbón, además de un impuesto al patrimonio con tarifa especial del 1,6 % para el sector minero-energético. Hoy, Drumond y Cerrejón siguen sosteniendo la apuesta.
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