Texto escrito por: Jamal Said
Según Robert Musil –que, dicho sea de paso, se murió en Suiza terminando de escribir El hombre sin atributos, su novela más importante–, “es una característica básica de la civilización que el hombre desconfíe profundamente de aquellos que están fuera de su propio círculo, así que no solo el teutón menosprecia al judío, sino también el futbolista que considera al pianista una criatura incomprensible e inferior”. En otras palabras, siempre vamos a poner en duda todo aquello que nos genera incertidumbre o no terminamos de comprender totalmente, al menos es lo que entiendo de esta sentencia tan potente.
Traigo a colación lo que piensa este escritor austriaco, porque el fútbol colombiano está lleno de desconfianza. Por ejemplo, muchos aficionados creen que los jugadores y los equipos están involucrados en el mundo de las apuestas, que hay periodistas que defienden los intereses de algunos clubes, y que generan controversia con sus declaraciones para venderse a través de las redes sociales. Todo esto hoy se vive en el rentado nacional, y ya es hora de que se le ponga mucho cuidado.
El hincha desde su casa (o desde el estadio) piensa simplemente como un aficionado más, es decir, como el hombre que paga una boleta (o una suscripción por cable) con su trabajo para seguir a la escuadra de sus amores. Realmente él no sabe si se está apostando o no, pero el rumor es tan grande que desde su desconocimiento termina dudando del honor de sus propios jugadores. No es que no existan las apuestas, simplemente que ante cualquier derrota siempre va a tener en cuenta el amaño de partidos, sin pensar que de pronto no tiene un plantel decente, ni mucho menos unos dirigentes que armen un equipo realmente competitivo. Se aferra a lo que tiene: la victoria desde su sentir de hincha.
Por el lado del periodista deportivo, se puede decir que este va a dudar del VAR, siempre y cuando la decisión no se ajuste a lo que él interpreta como legal o injusto. También se pueda dar que en el momento que sea malqueriente de algún entrenador, ya sea porque este lo cuestione o refute sus comentarios, hará todo lo posible por dañar su imagen y menospreciar su trabajo. Su propósito es el siguiente: validar su opinión por encima de los actores del juego, de lo contrario impondrá la duda y promoverá la controversia haciendo uso de su tribuna mediática.
En este orden de idas, la victoria 127 del Deportivo Cali frente al América el 25 de abril de 2026, nos deja una gran enseñanza: en una sociedad marcada por el narcotráfico, la corrupción y la falta de valores, es muy normal que se instaure una desconfianza colectiva, y más cuando desde el periodismo se la está imponiendo para dañar o maltratar a los que no piensan igual.
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