21 señales de que una relación está condenada

Todos sabemos que las relaciones son un trabajo duro, pero no deben ser un infierno. Estas 21 señales delatadoras te hacen saber cuándo irte

Por: Thomas G. Fiffer
enero 27, 2020
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
21 señales de que una relación está condenada

A menos que sepamos realmente que se ha terminado, no queremos creerlo nunca. El momento de “se acabó” suele reconocerse en retrospectiva. Claro, hemos sido heridos, incluso gravemente heridos, pero siempre hay esperanza, siempre hay fe. Cuando se dirigen hacia lo positivo, la esperanza y la fe son fuerzas poderosas y fuentes milagrosas de curación, pero cuando se emplean como mecanismos de negación, forman los pilares de un mundo delirante, junto con su compañera, la fantasía. Abandonar es una palabra sucia, y se nos ha inculcado que nunca debemos rendirnos. Saber cuándo es correcto dejarlo, cuándo es mejor seguir adelante, es la clave para tu supervivencia emocional, y estas 21 señales pueden ayudarte a aceptar la desgarradora comprensión de que lo que una vez fue no es más y nunca va a ser. Globalmente, si puedes decir sí a cuatro o más de ellas en tu relación, es hora de cerrar el libro y comenzar un nuevo capítulo.

  1. Resentimiento. ¿Sufres en silencio, cargando tus bultos, apretando los dientes y nunca enfrentando directamente a tu pareja por comportamientos que te hacen enojar? Puede que pienses que estás salvando la relación al no hablar, pero en realidad te estás inundando de resentimiento que inevitablemente se desbordará. No te engañes creyendo que tu reserva es ilimitada. El punto de inflexión vendrá, y tu resentimiento influenciará tu propio comportamiento, en formas de las que tal vez ni siquiera estés consciente, llevándote a vengarte de tu pareja y a clavar la estaca de la muerte en la relación. Cuando el resentimiento entra en juego, la comunicación se ha desplazado y hay poca esperanza de reconciliación.
  2. Falta de respeto. Si tú o tu pareja han llegado al punto de mostrarse irrespetuosos o de despreciarse mutuamente, olvídalo. No hay una manera más rápida de erosionar la buena voluntad y facilitar que alguien deje de amarte. Las personas pueden mantener sus cuerpos en la habitación si se les trata mal (particularmente en el ciclo de abuso), pero sus corazones y mentes pronto se desvanecen y la relación se convierte en un cascarón hueco.

El desprecio es como el nitrógeno líquido.

  1. El desprecio. El experto en matrimonios John Gottman cita el desprecio como el más mortal de sus “cuatro jinetes” (los otros son la crítica, la defensa y la evasión) y afirma que puede decir si un matrimonio fracasará observando a una pareja durante solo 15 minutos. Yo sé de qué habla. El desprecio es como el nitrógeno líquido. Una fría mirada de desprecio de quien se supone que calienta tu corazón significa que te has caído a través del hielo y te estás ahogando en el estanque congelado, y no, tu pareja no te va a salvar.
  2. Mentir.Puedes mentir a tu pareja y mentirte a ti mismo. Ninguna de las dos cosas protege a tu pareja o a la relación. Fingir que todavía amas a alguien y decir palabras falsas para enmascarar tu traición no aísla a tu pareja del daño; solo retrasa y magnifica el daño. Del mismo modo, jugar a que eres feliz y convencerte a ti mismo, en contra de tu corazón y de tu mejor juicio de que todo está bien, constituye un abandono de ti mismo y un alejamiento de la realidad. Si no puedes mantenerte en el aquí y ahora, la relación no puede prosperar.
  3. Desconfianza.¿Realmente crees que es prudente estar con alguien en quien no puedes confiar? ¿Tenemos que decir más sobre esto?
  4. Malas palabras.Cualquier cosa buena que tengas que decir sobre tu pareja debe ser dicha en público. Cualquier cosa mala es mejor mantenerla en privado, a menos que estés saliendo de la relación y confiándote a tu familia o amigos cercanos. Las malas palabras en público, aunque sean bromas o una queja insignificante, son la punta del iceberg de una profunda insatisfacción que puede hundir tu relación en el fondo del mar.
  5. Distanciamiento.Cuando te encuentras desconectando, buscando distracciones y haciendo un esfuerzo consciente para evitar la conexión y la intimidad, es hora de alejarte de la fuente de tu dolor. Es posible que todavía usen los anillos o que vivan bajo el mismo techo, pero si han cortado el vínculo emocional o están dejando que se deteriore lentamente, es mejor que hagan una ruptura sana.

 

Ceder a las demandas de “probar” su amor no es en realidad una prueba de su amor, sino una forma de calmar la ansiedad de su pareja y de abordar el sentimiento de que no es digno de ser amado.

  1. Exigir pruebas de amor.“Si me amaras, tú harías...” Permitir que esta petición absurda gobierne tu vida es tan tentador. Después de todo, a menudo es muy fácil ceder y hacer lo que tu pareja te pide. Pero lo que tu pareja realmente está diciendo es: “No creo, no confío ni acepto tu amor a menos que pases por este aro por mí”. En realidad, no es una prueba de tu amor, sino una forma de calmar la ansiedad de tu pareja y de abordar la sensación de que no es digna de ser amada, y muy pronto el aro se convierte en un anillo de fuego. La única persona que puede cambiar esos sentimientos de falta de amor es la persona misma, y pedirte que lo hagas es una señal de que tu pareja no está mentalmente bien.
  2. Humillación pública. ¿Alguna vez tu pareja te ha avergonzado en público, con un comportamiento escandaloso, sacando la ropa sucia, o acusándote o maltratándote severamente? Siempre seguirá una disculpa, pero no fue un accidente ni el resultado de beber demasiado, y a pesar de las promesas, se repetirá. Es la evidencia de un ego frágil y de un profundo odio a sí mismo. Por más amor que le des a alguien, no lograrás que se ame a sí mismo y, sin ayuda, tu pareja solo te hará más y más miserable.
  3. Obsesión con otra persona. Si una pareja está obsesionada con alguien fuera de la relación (ya sea un potencial interés amoroso o incluso un mejor amigo) hay una buena posibilidad de que la disponibilidad y la conexión se hayan roto dentro de la relación. Es saludable no tener toda la energía dirigida hacia el interior, pero tu pareja debe seguir siendo tu principal foco de atención. La obsesión también indica una necesidad insatisfecha, pero es probable que no puedas satisfacerla por tu pareja.
  4. Obsesión con la pornografía.El partido aún no se ha acabado, pero algunos encuentran que un poco de obscenidad, disfrutada en pareja, es excitante. Mirar a otros también puede ser una manera para que las parejas expresen sus fantasías y se pongan en contacto con lo que quieren en la cama. Pero el consumo obsesivo de porno por uno o ambos miembros de la pareja es una señal de que la satisfacción siempre se le escapará a esa persona, y la búsqueda del santo grial (o de una imagen multiorgásmica) llevará por un camino de extrema perversión.

La intimidad emocional es el núcleo de una relación y hace que todo lo demás sea posible.

  1. Infidelidad emocional.Una aventura de una noche con un colega en un viaje de negocios, una breve aventura con el ardiente entrenador personal, por desagradables y devastadoras que sean, no tienen por qué ser asesinas de relaciones. La monogamia sexual es difícil y no necesariamente está bien conectada. La primera pregunta que inevitablemente hace una pareja cuando se descubre o se revela la indiscreción es: “¿Le quieres?”. Es la transferencia del apego emocional lo que más tememos, porque la intimidad emocional es el núcleo de una relación y hace que todo lo demás sea posible.
  2. Incapacidad para resolver conflictos. Esto se manifiesta primero como una lucha interminable sin llegar a un acuerdo y después de un tiempo se transforma en la etapa de “lo que sea”, en la que las parejas dejan de preocuparse por el resultado porque han dejado de invertir en la relación. Cabe apuntar algo en cuanto a la máxima de nunca irse a la cama enfadado. Si ninguno de los dos puede ser la persona más importante, renunciar a la necesidad de tener razón y abordar el conflicto de manera conciliadora, no tiene sentido continuar.
  3. Sabotaje. Cuando hacemos cosas inconscientemente que dañan nuestra relación, es nuestra psique la que nos dice que queremos y necesitamos irnos. Puedes decir que quieres quedarte hasta que te pongas triste, pero tus acciones siempre hablarán más fuerte que tus palabras.
  4. Comportamientos adictivos. Si tu pareja es un abusador de sustancias, un gastador o jugador compulsivo, un adicto al sexo, o incluso un verdadero adicto al trabajo, tu relación nunca tendrá prioridad. Y a menos que la tenga, no serás feliz. Sin mencionar que las conductas adictivas, especialmente cuando se permiten, pueden arruinar vidas.
  5. Apegos poco saludables. ¿Tu pareja sigue apegada a un ex cónyuge o ex amante o está atrapado por su familia? Estos apegos pueden interrumpir y finalmente destruir el tejido de una relación saludable, haciendo agujeros en él hasta desintegrarlo. Honra a tu madre y a tu padre. Respeta a tus ex, especialmente si has tenido hijos con ellos. Pero siempre pon a tu pareja primero. Si te sientes como si fueras el segundo violín -o el quinto violín- es hora de enfrentar la música.
  6. Amenazas y chantaje emocional. Estos nunca, nunca deben ocurrir en una relación saludable. A menudo se presentan como si se tratara de amor, pero siempre se trata de control. Punto. Y el control es una forma de abuso. Punto. Huye de estos tan rápido como puedas.
  7. Comparaciones y calificaciones. ¿Tu pareja te está comparando con otros -personas que ganan más, se ven más atractivos o tienen una mejor personalidad? ¿O califica tus atributos en una escala? Esto es una forma de denigración. Si alguien piensa que el pasto es más verde, o que no tendrá que fertilizar y arrancar las malas hierbas en otro campo, déjalo ir por ello, y déjalo ir. Cada uno de nosotros somos individuos únicos, y la forma en que nos medimos con otro o algún estándar arbitrario no es relevante. En un guiño a la señal número 8: si tu pareja te amara, él o ella no haría eso.
  8. Indiferencia. Honestamente. ¿Por qué quedarse si ya no te importa?
  9. Retirada de afecto. No hay nada de malo en querer un compañero de cuarto, pero si quieres más de tu relación, no te quedes con un compañero que se ha convertido en uno.
  10. Violencia física. Nunca es aceptable bajo ninguna circunstancia. No hay excusas. Sin explicaciones. Sin justificaciones. No más.

En última instancia, en mi opinión, todo conflicto en una relación y el comportamiento que lo acompaña surge del dolor. Si el conflicto es un intento de abrir y limpiar una herida, de promover la curación, de reparar los agujeros, de fortalecer el vínculo y de acercar a las parejas, -entonces tienes una oportunidad de “luchar”. Pero si se trata de un esfuerzo para desgarrar y desgarrar, para golpear y destrozar y romper, para aliviar el propio dolor causando dolor a otro, el mensaje está en la pared. Será mejor que lo leamos, o terminaremos llorando.

 

Publicado en: https://goodmenproject.com/

Traducido por Santiago Ospina. Autorizado por el autor para ser publicado.

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