"Yo fui el autor de la muerte de Eudaldo Díaz" La confesión de Salvador Arana

El gobernador paramilitar, quien terminó premiado por Alvaro Uribe con la embajada Chile, aceptó con frialdad en la JEP el crimen. Busca rebajar su pena de 40 años

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enero 23, 2023

La orden la dio Arana mientras departía en un almuerzo con amigos en el restaurante La Becerra de Sincelejo en febrero del 2003 había que liquidar a Eudaldo Diaz el alcalde del municipio del Roble en Sucre. Los paramilitares del Bloque Montes de María obedecieron.

Uno de los testigos, el mesero, Diógenes Mesa Villacob, quien relató lo observado y escuchado.  Contó los gritos de Arana a El Concha, jefe de sicarios del temible, Rodrigo Mercado Pelufo, alias Cadena preguntándole : “¿Usted qué hace acá? ¿Por qué no están cuidando al alcalde del Roble?”. Cuidarlo quería decir, seguirle los pasos y asegurarse de matarlo.

Lo terrible de este crimen es que fue anticipado públicamente por el propio alcalde del Roble. En marzo del 2003 el presidente Alvaro Uribe viajo a presidir un Consejo comunitario en Corozal en Sucre, cuando el país entero en vivo y el director escuchar al alcalde Edubaldo Diaz, quien tenia la particulardiad de ser del Polo Democrático en un departamento paramilitar advertir con angustia:

- Señor presidente, Me van a matar y si me pasa algo el responsable es el gobernador Salvador Arana.

El alcalde estaba presionado por todos los lados en un departamento controlado por los paramilitares. Había sido destituido y calumniado al ser señalado como auxiliador de la guerrilla. Se sentía hostigado por las cada vez más apabullantes amenazas que tenían una base cierta: el gobernador formaba parte de la estructura del Bloque Héroes de Montes de Maria y era un aliado en el territorio de alias Cadena con quien se reunía en los piqueteaderos de, Diego Vecino y tenía línea directa con Salvatore Mancuso. Esa estructura paramilitar con Arana como autoridad legal  visible fue también la responsable de la masacre de Macayepó, perpetrada el 12 de mayo del 2000 donde morirían 12 campesinos, en la que pariticipó el ex senador Alvaro Garcia, jefe político de Arana.

Arana había llegado a la gobernación de Sucre de la mano de su jefe político, el temible Álvaro García Moreno , el Gordo Garcia, quienes habían consolidado su poder en ese departamento no sólo por tener nexos con los paramilitares sino por ser parte de esa estructura. En 1996, mientras era senador, el Gordo García, se reunió en la finca Las Canarias, propiedad de Miguel Nule Amín, padre de los contratistas que desfalcaron Bogotá, junto los senadores Jairo Merlano y Erik Morris para organizar grupos paramilitares. Dos años después Arana fue el fundador de las Autodefensas de la Mojana recibiendo instrucciones directamente del jefe de las AUC, Carlos Castaño. En esa época Arana era director de De Salud y se reunió en el restaurante Carbón de Palo, en Sincelejo para pagarle 60 millones de pesos a 15 muchachos con los que se dotarían de uniformes, morrales y fusiles. Los recursos los darían amigos alcaldes que los sacarían del erario público.

Todo eso lo sabía Eudaldo Díaz. Sabía también que lo iban a matar. Por esa época su hijo, Juan David, estudiaba medicina en Barranquilla y en una llamada el alcalde del Roble le dijo: “Con la ayuda de Dios todo va a salir bien, pero tengo mis dudas de todos modos, si algo me pasa vete inmediatamente para Venezuela con tu mamá, pero antes avísale al resto de la familia que los responsables son los procuradores, Arana y el complot de los politiqueros de El Roble, no confíes absolutamente en nadie”.

A pesar de que todos sabían que lo iban a matar, de la advertencia que le hizo al propio presidente de la República nadie movió un dedo. El 5 de abril Tito Díaz fue secuestrado cuando salía de su casa. Cinco días después aparecería muerto en una carretera a tres kilómetros de Sincelejo. Los peritos encontraron la credencial de alcalde en su pecho. Diaz pagaba con su vida la temeridad de ser un hombre honesto en un departamento con una política completamente corrompida.

En plena expansión paramilitar y cercado por las amenazas, Díaz había liderado con éxito una consulta popular para convertir el corregimiento El Roble en un municipio, separándose de Corozal, con lo cual lograba mucha mayor autonomía incluso frente al gobernador del departamento Salvador Arana. La presión de éste sobre Díaz era mayúscula para asegurar ingresos para cumplir con la cuota impuesta por los paramilitares del Bloque Montes de María en cabeza de alias Diego Vecino y ganar las elecciones regionales del 2001.

Entonces empezaría una persecución contra el hijo del alcalde. A Juan David lo amenazaron el mismo día en que encontraron el cuerpo de su padre, tuvo que permanecer dos años fuera de Sucre. Hizo su año rural en el Hospital de San Jerónimo en Montería. Allí atendió a muchos heridos de bala que dejaban los paramilitares de la región y que no podían ser atendidos por el control incluso de los medicamentos que controlaban los paramilitares. En esas estaba cuando en el 2006 el entonces Senador Gustavo Petro le propuso hacer el debate de la parapolítica en el Congreso.

El hijo del alcalde del Roble no descansó hasta ver confesar al asesino de su papá

No dudó en suministrarle la información que guardaba en los archivos familiares del viacrucis solitario que había vivido su padre. El debate de la parapolítica del 2006 esclareció que varios dirigentes, políticos y funcionarios del estado se beneficiaron o cooptaron a poblaciones enteras usando el aparato armado y económico de las Autodefensas Unidas de Colombia. Nacía la parapolítica que terminó enterrando el futuro de al menos la tercera parte de los congresistas que habían llegado acompañando las dos campañas presidenciales de Alvaro Uribe Velez.

El Presidente entonces vio en todos ellos aliados en su propósito de combatir la guerrilla, en un momento en el que cualquier arma parecía legítima, con lo cual también se dio el aberrante fenómenos de los falsos políticos. En esa lógica de guerra a cualquier precio. Dos meses después del asesinato del alcalde Diaz y de haber escuchado junto al gobernador de Sucre la sentencia de muerte, Uribe nombró a Salvador Arana embajador en Chile en el 2003.

Duraría dos años en poco tiempo en el cargo, la presión sobre sus compromisos con los paramilitares y el crimen del alcalde forzaron su renuncia en el 2005. La justicia lo esperaba.  En el 2006 fue llamado a rendir cuentas. Después de una larga investigación en donde se le dio la razón al alcalde del Roble sobre sus señalamientos previos a su asesinato, el gobernador de Sucre, Salvador Arana fue acusado por la Fiscalía como determinador del crimen. El 29 de mayo del 2008, cuando fue capturado saliendo de su apartamento en Santa Marta.

En el 2009 fue condenado a 40 años de prisión. Fue enviado a la cárcel del Bosque en Barranquilla. Con el arranque de la JEP vio la posibilidad, como tantos condenados, de rebajar su pena. Pidió ser aceptado y sobre la promesa de su verdad obtuvo la libertad condicional. Empezó reacio devengando su responsabilidad, hasta que ante el riesgo de perder la oportunidad de perder los beneficios y envejecer en la cárcel decidió colaborar en serio. Lo dijo todo: "Yo fui el autor de la muerte de Eudaldo Díaz”.

 

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