Villa Sandra, la que sería la fosa común más grande de Colombia

En los próximos días la Fiscalía intervendrá la finca ubicada en Putumayo para buscar los más de cuatrocientos restos mortales que allí se encontrarían

Por: Germán Ali Arenas Usme
septiembre 11, 2020
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Villa Sandra, la que sería la fosa común más grande de Colombia
Imagen de referencia - CTI

Villa Sandra es una finca de 263 hectáreas ubicada en la vereda de Agua Negra, a pocos kilómetros del municipio de Puerto Asís, uno de los más golpeados por la violencia en Colombia.

Los 57.255 habitantes de Puerto Asís aún respiran miedo por la constante presencia de los grupos armados ilegales que se disputan el territorio, entre ellos las disidencias de las Farc, 1 y 48, La Constru, La Mafia y Sinaloa, quienes se encuentran inmersos en el negocio de la coca que se convierte en la gasolina del motor de la violencia de esta región olvidada por el Estado.

De hecho, en este año en el departamento del Putumayo se contabilizan 116 homicidios, de los cuales 24 se han registrado en Puerto Asís, según el reporte de las autoridades de policía.

Puerto Asís es un pueblo ubicado a 90 kilómetros de Mocoa, sobre la margen izquierda del río Putumayo. Fue fundado en 1912 por dos misioneros capuchinos que lo bautizaron así en memoria del pueblo italiano donde nació San Francisco, el creador de su orden religiosa.

En un comienzo su importancia fue relativa hasta que, según la Contraloría Departamental, “con la llegada del camino de herradura en 1931, la localidad se vio de nuevo impulsada y al entrar la carretera en 1953, se convirtió en importante centro de intercambio comercial con Mocoa, el valle de Sibundoy y Pasto”. Sin embargo, el producto que partió en dos su historia y su destino fue la coca.

Cuentan que las primeras semillas de coca llegaron a Puerto Asís en abril de 1979. Gonzalo Rodríguez Gacha, El Mexicano, fue quien las introdujo con la ayuda de comerciantes de la zona. La semilla pegó y comenzó a regarse sin control. Bajó al valle del Guamuez y de ahí siguió por el río Putumayo hasta Puerto Leguízamo. Subió hasta Puerto Caicedo, pasó a Orito, y en su recorrido ascendente se instaló en Puerto Guzmán y Villa Garzón. La promesa de una riqueza fácil hizo que los campesinos cambiaran sus cultivos tradicionales por la coca y atrajo a miles de colonos de todo el país.

Las Farc entraron desde el Caquetá por Puerto Guzmán con intenciones de quedarse, expandirse y sacar su tajada de la bonanza coquera. Con el tiempo surgieron, gracias al dinero que recaudaron por cuenta de la coca, tres frentes más de las Farc que se adueñaron de las tierras selváticas del Putumayo y llegaron a ser los más ricos dentro de la organización. Casi una década duraron las buenas relaciones de guerrilleros y narcotraficantes.

La alianza entre la guerrilla y los narcos terminó de manera abrupta hacia finales de la década de los ochenta. En Puerto Asís dicen que El Mexicano peleó por asuntos de dinero con el comandante del frente 32. La disputa terminó con una amenaza del narcotraficante de traer su ejército y sacar a la guerrilla de su territorio. Así lo hizo. Gacha llevó a un grupo de Masetos, denominación que le daban a los hombres bajo su mando y que provenía de una generalización de la abreviatura de Muerte a Secuestradores (MAS), a la región y armó su propia guerra contra todo lo que le oliera a izquierda en el bajo Putumayo. Elías Carvajal, alias El Seis, comandaba el grupo de Masetos que tenía su base de entrenamiento en El Azul, más al sur de Puerto Asís, hacia la frontera con Ecuador.

Los Masetos desaparecieron porque la guerrilla se les metió al rancho, de manera literal, en su base de El Azul. Con una operación que llamaron Aquí estamos Putumayo, que quedó consignada en vídeo, la guerrilla recuperó el territorio que había perdido.

Pero la violencia no paró ahí. Luego las Farc comenzaron a asesinar a todos aquellos que sindicaban de ser “masetos” o haberles colaborado. “Los milicianos invadieron los pueblos y continuaron la limpieza”. Algunos de los sobrevivientes del ejército de Gacha se refugiaron en Puerto Asís y allí continuaron con sus actividades.

La llegada de los paramilitares

Los paramilitares llegaron al Putumayo en 1997, primero estuvieron a cargo de los hermanos Carlos y Vicente Castaño y luego del narcotraficante Carlos Mario Jiménez, alias Macaco, quien le compró la franquicia a los hermanos Castaño, para convertirse en el Bloque Putumayo. La fiscalía logró reconstruir la historia de este bloque, que en su lucha por controlar el negocio del narcotráfico asesinó a 2.500 personas en el suroeste del país.

Paramilitares del Frente Sur Putumayo asesinaron a por lo menos 2.500 personas y dejaron 5.500 víctimas, según los registros de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía. Durante casi 10 años sembraron el terror en varios municipios del bajo y medio Putumayo, la excusa de combatir la guerrilla de la región pero que tenía como trasfondo el control del negocio del narcotráfico.

La historia de este frente comenzó en 1997 durante la tercera cumbre de las autodefensas, cuando la Casa Castaño decidió que incursionarían en el Putumayo. A finales de ese año, los hermanos Carlos y Vicente Castaño enviaron desde el Urabá antioqueño a Rafael Antonio Londoño Jaramillo, y a 20 hombres más para que se instalaran en Puerto Asís.

Lo hicieron primero en la hacienda Villa Sandra y en la finca Santa Clara llamada por los paramilitares como La Bola, ubicadas a pocos metros de la base militar del municipio. Allí Rafa Putumayo recibía a los paramilitares que los Castaño enviaban desde San Pedro de Urabá después de recibir entrenamiento militar Los paras primero llegaban a Cali, donde alias Araña los recibía para enviarlos a Puerto Asís, muchos de ellos vía aérea.

En 1998, el grupo paramilitar comenzó a operar en zona rural de Puerto Asís, desde el kilómetro cinco al nueve, así como en las veredas La Danta, El Águila y Quirilí. El comandante general era alias Rafa Putumayo, su segundo era William Danilo Carvajal Gómez, alias Daniel, y el comandante militar era Fredy Alexis Rivera, alias Camilo.

Con un grupo de 100 hombres armados, el bautizo de fuego del Frente Sur Putumayo fue el 7 de noviembre de 1999, cuando incursionaron en La Dorada, cabecera municipal de San Miguel, y en El Placer, inspección del Valle del Guamuez. Ese día los paramilitares se dividieron en dos grupos, El Cazador y El Destructor, para tomarse los dos pueblos.

Puerto Asís y la fosa común

Por versiones entregadas por varios exparamilitares a fiscales de Justicia y Paz, en la hacienda Villa Sandra torturaban, descuartizaban y enterraban a sus víctimas. Entre los confeso se registra Jairo Rentería Zuñiga, alias Betún, declaraciones dadas entre los días 15 y 16 de octubre del 2009 en la ciudad de Medellín.

Los paramilitares se desmovilizaron el primero de marzo del 2006 en la vereda Esperanza del municipio de Puerto Asís donde 504 hombres entregaron 293 armas entre largas y cortas; testigo del hecho fue el Comisionado de Paz para la época Luis Carlos Restrepo.

Hoy 14 años más tarde la Fiscalía 224 seccional adscrita al grupo de búsqueda identificación y entrega de personas dadas como desaparecidas, programa la jornada de búsqueda de la hacienda Villa Sandra, donde hará una intervención.

La fiscal Luz Dary Paéz Rubiano, señaló que el primer paso de esta intervención es la de abrir una convocatoria para que las familias o las personas que están buscando a sus seres queridos suministren los datos necesarios para iniciar el proceso de búsqueda.

La señora fiscal señaló que el 2007 se hizo una primera intervención donde se recuperaron 16 cuerpos de los cuales 6 fueron identificados y entregados a sus familiares mientras que 10 permanecen en el laboratorio de la Fiscalía en proceso de identificación y reclamantes.

“La tarea no es nada fácil excavar 263 hectáreas para encontrar los muertos que estimamos en unos 400 aproximadamente, cifra que puede ser mayor a medida que se registren familiares en la convocatoria de búsqueda”, señaló la fiscal 224.

La pandemia y el cierre de los aeropuertos no han permitido iniciar con el proceso, según la misma funcionaria.

Hay que anotar que las cifras pueden ser mayor según los mismos versionados, pero para la Fiscalía es a que se tenga oficialmente en los registros.

Piden restitución de tierras

Los predios de Villa Sandra hoy son objeto de reclamación de tierra por un ciudadano ante la Unidad de Restitución de Tierras, URT, y Justicia y Paz ha solicitado a la misma URT mantener congelado el proceso como tal hasta tanto no se haga la labor de búsqueda y exhumación de los cuerpos.

Mario Fernando Coral Mejía, director territorial de la URT Putumayo, informó cuál es el estado del proceso como tal se encuentra en un estado administrativo.

Villa Sandra se encuentra ubicado en el kilómetro 6 de la vía que comunica la vereda Santa Ana con la vereda Aguas Negras, en el municipio de Puerto Asís.

Inicialmente, el predio estaba destinado a distintas actividades agrícolas (piscícola, ganadería, agrícola) bajo una sociedad familiar, su extensión oscilaba en unas 600 hectáreas. La solicitud de Villa Sandra se viene trabajando en la categoría de caso emblemático dentro del proceso de Restitución de Tierras.

La URT Territorial-Putumayo ha realizado labores en terreno como acercamiento y socialización de la ruta de restitución de tierras desde el componente de terceros y posibles segundos ocupantes, en el marco de la ley 1448 de 2011, decreto 440 de 2016 y sentencia 3030 del mismo año, con los posibles dueños actuales de los predios que conforman Villa Sandra.

Desde 1999 hasta marzo de 2006 el predio fue ocupado por miembros del Bloque Sur Putumayo de las AUC, allí se estableció la primera de las cuatro escuelas de entrenamiento de paramilitar, constituyendo al lugar emblemático de la violencia que vivió el departamento.

En la actualidad el predio que se solicita en restitución es de menor extensión con respecto al inicial, y se encuentra ocupado por un número importante de familias.

La Unidad de Restitución de Tierras y la DT Putumayo, en un trabajo multidisciplinar, están ejerciendo las labores de identificación y caracterización de los habitantes actuales del predio para poder resolver a satisfacción el caso.

En el año 2016 el predio obtuvo la inscripción de la medida de protección jurídica con carácter preventivo y publicitario, lo que significa que el predio Villa Sandra, objeto de reclamación, no se encuentra bajo la administración de la URT y tampoco tiene la competencia para otorgar permisos, ni ordenar a las autoridades a fin de que detengan los trabajos de construcción que se están realizando en ese predio. Tal y como se expresó en las líneas anteriores, la medida de protección jurídica es meramente de carácter preventivo y publicitario, y se realiza de conformidad con el numeral 6 del artículo 73 de la Ley 1448 de 2011.

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