Víctor Paz Otero habla de la monarquía versus la república

En esta entrevista, el reconocido autor y pensador colombiano discute temas históricos, llegando a importantes conclusiones

Por: Andrés Óliver UCRÓS Y LICHT
Marzo 21, 2019
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Víctor Paz Otero habla de la monarquía versus la república

Nuestra América era para los ingleses un lugar de saqueo. Me pregunto, maestro Víctor, ¿hasta dónde la leyenda negra sobre España creó un clima favorable para la emancipación? Leyenda negra que aún pervive… Los holandeses inventaron la leyenda, la imprimen los alemanes luteranos y la divulgan los ingleses anglicanos: Hablamos mucho de falsas pacificaciones con los indígenas, pero olvidamos que los indígenas ya estaban en guerras cuando llegaron los españoles. Que el oro que se extraía en la América fue acuñado en Europa y desarrolló nuestros pueblos: con él se construyeron cerca de 30 universidades, 14 colegios mayores, hospitales que no existían, escuelas y monasterios que también servían de hogares de paso; acueductos a partir de los cuales surgieron nuestras ciudades. Todo el metal extraído en toda América en 300 años con tecnología rudimentaria equivale a solo un año de extracción en el actual Perú.

Hay estudios que demuestran que España aportó el 90% de la dieta cárnica y cerealera a los pueblos americanos, creciendo sus nativos en estatura razón de esta; que los indígenas tardaban 40 días en preparar una hectárea para la siembra y los españoles redujeron ese tiempo a 1 día por hectárea con su tecnología; y que en materia de igualdad, varias casas nobiliarias de España, como los duques de Ahumada, los duques de Abrantes; los condes de Miravalle y La Enrejada, se dice que son descendientes directos de Moctezuma; en Popayán con certeza, todas las familias raizales, menos la de José Hilario López, descendieron del fundador Belalcázar que se unió con las hijas del cacique o ‘señor’ Payán, y consiguió su reconocimiento como hijas mestizas por parte de la Corona. Finalmente, es bien sabido que las leyes de Indias y las leyes de Burgos son el prototipo del derecho internacional humanitario, que la reina Isabel II, esposa de Fernando VII, la que decretó la libertad de los esclavos poco después de que aquí lo hiciera José Hilario López. Felipe II y no la izquierda fue quien decretó que las horas laborales de la jornada laboral serían solo 8 y que el domingo era día de descanso. ¿Por qué hemos vendido y comprado la idea de que la república fue la que nos trajo la libertad, la igualdad y la fraternidad, cuando esto, con excepción de la manumisión de los esclavos, existió primero en Europa?

V.P.: Bueno, la pregunta, más que una pregunta parece ser una serie de afirmaciones equívocas y confundidas que carecen de verdadero fundamento histórico y que expresan una visión reaccionaria y acomodaticia de hechos y fenómenos que no se pueden falsificar a partir de las palabras.

En primer término, la leyenda negra la escribieron los hechos, no los holandeses; y en primera instancia, la denunciaron los propios españoles.

Fray Bartolomé de las Casas en ese breve y estremecedor libro acerca de la destrucción de las Indias, denuncia la escalofriante y desmesurada dimensión de ese genocidio generalizado que cometió la España conquistadora. Mucho más de diez millones de indígenas fueron aniquilados, torturados, esclavizados y sometidos a una degradación casi inconcebible. Y esto se hizo, qué ironía, a nombre de Dios, con el pretexto de evangelizar “salvajes y paganos” cuyo delito único consistía en existir lejos de la órbita del mundo español. Los primeros años de la conquista, y por eso es bueno aclarar: Que América no fue descubierta sino conquistada, esos primeros años abarcan uno de los episodios más repugnantes, son episodios de barbarie, de crueldad y de violencia; episodios donde esa violencia alcanzó un verdadero éxtasis destructivo. Desconocer eso es un imposible histórico, pues se trata de una verdad inocultable. Desconocerlo sería una simplista truculencia intelectual, que produce asombro y que resulta inaudito que pueda ser considerado por alguien que escrute la historia. Pero lo curioso es que esa interpretación también existe. Hay gente que niega la leyenda negra. Y también se ha pretendido instaurar otra leyenda, la llamada leyenda rosa, según la cual España fue una especie de hada madrina y protectora y también defensora de nuestras inocentes poblaciones indígenas.

A.O.U.: Hablemos de la conquista y la colonia…

V.P.: El momento puro de barbarie y de arrasamiento de nuestro mundo es coincidente con los primeros cincuenta años que abarcan ese período que hemos acabado designando como de conquista.

Después viene una fase muy distinta, que dura más de trescientos años y que designamos como la colonia, yo la llamo “nuestra pequeña edad media de pacotilla”, donde las relaciones de poder y las relaciones con las diezmadas poblaciones indígenas, necesariamente se modifican de manera notable. La monarquía legisla en favor de los indígenas y en contra de la codicia y de la violencia de los primeros conquistadores y encomenderos. Pero lo que se quiere es defender la mano de obra indígena que los conquistadores estaban eliminando casi por completo. No era tanto que se quisiera tener más cristianos o que la monarquía estuviera espiritualmente preocupada por salvar el alma de esas poblaciones indígenas, que inicialmente fueron considerados seres que no pertenecían a la especie humana.

A.U.: En el tomo IV de las Genealogías de Santafé de Bogotá, capítulo Licht, Miguel W. Quintero sostiene que los testigos de indios se mostraron muy adversos a esta familia noble de origen belga, diciendo que habían tenido disensiones con un sacerdote porque los defendía a fin de que no los castigase con demasiado rigor.

V.P.: Esas son honrosas excepciones. Pero la regla general fue la crueldad.

A.U.: La leyenda rosa no habla de colonia sino de virreinato, porque los indígenas también tenían en algunos pueblos representación política, como en Quito, oidores, y eran tratados como realeza, al menos los aztecas y los incas…A diferencia de los pueblos anglosajones y de la conquista del Viejo Caldas y Antioquia, donde los indígenas sí son exterminados por vascos y catalanes. Hablemos sobre su percepción de la Colonia.

V.P.: La Colonia es propiamente época de construcción y de consolidación de la sociedad colonial en nuestro mundo, y no es pleonasmo. Se inicia lo que podría nombrarse la ‘verdadera etapa de trasplante cultural’: Se fundan las ciudades, se configuran las instituciones, se organiza la vida económica. Se edifica propiamente lo que pudiera llamarse la ‘civilización’, y la civilización más que todo es la apropiación de un conjunto de técnicas; en cambio, la cultura es una apropiación y un uso de conceptos.

En este nuevo proceso de trasplante cultural el elemento indígena en lo esencial solo cuenta como fuerza de trabajo. No hubo simbiosis cultural, lo que hubo fue aniquilación de la cultura nativa. Por eso somos españoles; y en este sentido también somos “europoides”. Nuestro mestizaje en lo esencial fue un hecho biológico, no un proceso cultural. Solo en México y en el Perú, debido en buena parte a la densidad poblacional indígena sí se dio un proceso de mestizaje cultural significativo.

En el resto de América el elemento indígena no fue relevante en la configuración cultural de nuestro mundo, pues ese elemento estaba aniquilado. Por eso no hablamos lenguas indígenas, no tenemos religión indígena, no construimos como construyen los indígenas, ni comemos como indígenas, por eso no somos indígenas, esa continuidad con nuestro pasado aborigen fue fracturada.

A.U.: ¿Podríamos decir que somos los latinos, hijos del desarraigo?

V.P.: Somos hijos bastardos de la cultura occidental. No somos un producto orgánico de la cultura occidental. Nos integramos a la cultura occidental, de la que siempre solo hemos recibido y asimilado migajas.

Es bueno recordar que ese estremecedor y maravilloso libro de Borges, llamado “La Historia Universal de la Infamia” se inicia con una referencia a Bartolomé de las Casas, pues fray Bartolomé pretendiendo defender al indígena propició que se trajera hasta América el elemento africano, ingenuamente el buen fraile acabó promocionando la esclavitud de nuestro medio. Y ese elemento racial africano, vino a consolidar el otro gran aporte a nuestro mestizaje, le sucedió lo mismo al “negro”, que solo vino como fuerza de trabajo o como carne de cañón, no vino como un nuevo elemento configurante del mundo cultural que construyó España sobre nuestra atormentada geografía.

Lo que quiero resaltar entonces, es que la colonia es una fase muy diferenciada frente a la conquista. La conquista es barbarie, crueldad destructiva y violencia aniquiladora. La colonia es fase de construcción cultural, mediante la cual nuestro mundo se integra, aunque no de manera orgánica, al flujo y a las dinámicas de la cultura occidental y cristiana. Al ser españoles y “europoides” somos occidentales. Eso quiere decir que la continuidad con relación a nuestro mundo indígena dejó de existir. Nos integramos a la cultura occidental, de la que siempre solo hemos recibido y asimilado migajas, somos huéspedes llegados en forma tardía a ese festín de la cultura occidental. Por eso nuestro indigenismo en muchos sentidos es una ficción, un recuerdo fragmentario que a veces solo supervive en los museos.

“He sido desterrado de mí mismo y habito una distancia que nunca he recorrido: Yo soy esa distancia. Hay lluvias milenarias, unánimes, calladas, latidos y solsticios, oráculos, semillas. Pero yo estoy fuera de mí y estoy perdido. Vacío y sin sonido. Y estoy vivo y estoy muerto. Una ciudad de espectros, un reino devastado, un lenguaje sin sílabas, un bosque sin árboles y niebla me rodean y habla mi silencio. Despierto entre una soledad de nieves y tormentas y la distancia inicial me ha devorado”. -Víctor Paz Otero

A.O.U.: Usted dice en uno de sus aforismos que “la memoria es esa actividad del espíritu destinada a producir el olvido”. ¿Es olvido siempre político?

V.P.: Sobre mi aforismo todo lo que puedo decir es que intenta ser una expresión poética, pero que puede aplicarse tanto a la biografía como a la historia.

A.O.U.: ¿Qué trajo la República, que no nos diera la Monarquía, en mejor medida y en mejor grado?

V.P.: La República solo trajo unas consideraciones bastante retóricas, que ahora son patrimonio universal. Nos trajo elementos de la ideología que engendró la revolución francesa. En el orden político esa ideología fue la que cobijó y alentó la revolución burguesa que surge después del derrumbe del mundo feudal. Esa ideología republicana es la aspiración confusa a la democracia liberal burguesa, que entre nosotros hasta ahora solo tiene cristalización en lo formal, pero no en lo real. Por eso podemos decir, sin rubor ninguno, que nuestra democracia es un “orangután vestido de sacoleva” -en palabras de Darío Echandía-.

A.O.U.: Le mencionaré algunos personajes de antaño, importantes para la configuración de nuestra historia… Me gustaría que me dijera lo primero que le venga a la cabeza al mencionarlos.

A.O.U.: Isabel la Católica o Isabel I.

V.P.: Así suene escandaloso para muchos, para “muchos” los que no conocen la historia verdadera, es una especie de engendro monstruoso, es una de las fanáticas más obcecadas que tiene la historia española. Su relevancia es solo política, relevancia asociada a la creación de la unidad española y al surgimiento del Estado nacional español. El azar la favoreció con el descubrimiento de América, que le facilitó empezar a construir el imperio más grande y poderoso de su tiempo. Pero en lo personal, la reina Isabel, que algunos han pretendido hasta canonizar es una figura carnívora y sedienta de sangre. A ella se debe el exterminio masivo de judíos en España a los que se les expropiaba sus bienes. A ella se debe la persecución de todo pensar heterodoxo. Biógrafos modernos la designan como un antecedente femenino del führer.

A.O.U.: Fernando VII…

V.P.: Un personaje en cuya alma, suponiendo que la tuviese, se daban cita todas las miserias psicológicas posibles de existir. No es sino mirarlo en los maravillosos retratos que le hizo Goya. En ese rostro estúpido y baboso que se ilumina y se esclarece su estulticia absolutista.

A.O.U.: Sámano…

V.P.: Un personaje de papel secundario en nuestro drama de la Independencia. Se dice que tenía pretensiones de teólogo, codicioso, militar cobarde y sin talento alguno. Pasa a la historia por ser personaje de un hecho dramático, pero lo importante siempre fue el hecho, nunca él.

A.O.U.: Miranda.

V.P.: Se lo designa como el personaje más universal de nuestra historia en aquella época. Exótico. Un poco estrafalario y de conductas equívocas pero llamativas. Lo hemos entronizado como héroe, pero tiene un lado muy oscuro que poco tiene que ver con el heroísmo y más bien mucho con la codicia y el oportunismo político. Tengo un libro sobre él titulado “Miranda, Buscador de Absolutos” donde exploro con mucha minuciosidad y documentación ese lado oscuro de un personaje que sin duda es novelesco, un personaje que parece inventado por el delirio de un escritor alucinado.

A.O.U.: Bolívar…

V.P.: De Bolívar se puede decir, creo que ya lo dijo alguien, que es el único héroe que hay en un mundo como el nuestro superabundante en próceres. De Bolívar se puede decir, como dijo Hegel de Napoleón, “es el espíritu absoluto montando a caballo”.

A.O.U.: Gracias.

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