Vía Duitama-Charalá, una muestra de la negligencia y desfachatez de nuestros gobernantes

Se aproximan las elecciones regionales y para algunos candidatos es tiempo de desempolvar el viejo libreto que no pierde utilidad mientras la obra siga a medias

Por: Juan Correa
Marzo 14, 2019
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Vía Duitama-Charalá, una muestra de la negligencia y desfachatez de nuestros gobernantes
Foto: Vanguardia Liberal

Reza un adagio popular: “Cada pueblo merece sus gobernantes”. Sin embargo, yo me resisto a creer que nuestro pueblo sea, hoy por hoy, tan crédulo y manipulable, más aún cuando vivimos en una época de hipercomunicación. Este fenómeno, en el cual la palabra se devalúa cada vez más, no impide el acceso a la información, para que luego esta sea analizada de manera crítica. Les propongo un ejemplo sobre este método de búsqueda de información para su posterior análisis crítico. El caso concreto es la información sobre el proyecto de construcción de la vía Duitama-Charalá, que pone en evidencia la negligencia, corrupción y desfachatez de nuestros gobernantes (que por cierto no nos merecemos):

  • El pasado 2 de marzo, en Aquitania, Boyacá, durante los ya habituales y reencauchados consejos comunales (hoy talleres Construyendo país, porque al parecer todo aún está por construir), el presidente Iván Duque anunció que quiere pedirle a sus “compañeros de gobierno, que en medio de tantas dificultades que a veces existen fiscalmente, tratemos de sentar el camino para terminar una vía a la cual le tengo mucha ilusión, la cual es Duitama-Charalá” (Video, Min 4:05-4:22). Naturalmente, la declaración fue celebrada con bombos y platillos, y la noticia se hizo conocida por lo menos en redes. Sin embargo, lo que dijo el mandatario no es nuevo, y parece mas bien una actualización del libreto de siempre, un libreto llamado “Vía Duitama-Charalá”, y que se encontrará seguramente en los archivos de la Casa de Nariño. Dicho libreto se desempolva cada que un presidente (sin importar su filiación partidista) visita una región interesada en el tema.
  • De hecho, en 1999, Andrés Pastrana anunciaba, con la misma pompa, que iba a dar “especial importancia al mejoramiento de la transversal de puerto Boyacá-Otanche-Chiquinquirá-Tunja con una inversión de $ 4.000 millones en este año y a la vía entre Duitama y Charalá” (Documento aquí, p. 5). Dicho anuncio ya lo había hecho cuando, durante su campaña presidencial, había visitado el municipio de Charalá.
  • Durante el periodo 2004-2007 del gobierno departamental de Hugo Aguilar (aquel que no tiene para devolverle al erario una parte de los fondos que desapareció ni para reparar a las víctimas de sus vínculos con el paramilitarismo, pero que sí tiene para comprarse un lujoso vehículo de alta gama), el gobernador pide “al presidente Álvaro Uribe que con el excedente presupuestal de $24.323 millones se invierta en la terminación de otros tramos viales importantes”, entre los cuales se encuentra —ya lo podíamos predecir—, el tramo Charalá-Duitama (Fuente).
  • El proyecto no se pone en ruta sino hasta en 2008, bajo los gobiernos de “Horacio Serpa en Santander y José Rozo en Boyacá (…) Por los términos del contrato, la vía debía quedar lista en 2012” (información de La Silla Vacía).
  • Luego de firmar contratos y convenios públicos-privados, en 2013 el periódico regional Extra Boyacá (Domingo, Abril 28, 2013), informa: “Obras suspendidas en vía Duitama- Charalá: En este tiempo se logró avanzar en estas labores en 8 kilómetros; sin embargo, de ahí para allá, el tipo de material que se consigue en la zona es bueno para compactarlo en época de verano, pero en invierno realmente se dificulta, explicó el secretario de Infraestructura de Duitama, Medardo Sandoval. De seguir con la intervención, agrega, convertiríamos la vía en un inmenso barrial e, incluso, no permitiría la transitabilidad peatonal, aparte de desperdiciar material el cual hay que optimizarlo al máximo”.
  • En 2015, El Tiempo reporta cómo el proyecto que preveía la construcción de la carretera de alrededor de 90 km, cambia su propósito por otro: Rehabilitar 38 km, de los cuales, a 18 de noviembre de 2015, sólo hay 8 funcionales (El Tiempo, 18 de noviembre 2015).
  • En 2017, el periódico regional Impacto Boyacense, registra cómo el gobernador Amaya (el mismo que privatizó la plaza de Villa de Leyva para su matrimonio), anunciaba el otorgamiento de más recursos públicos para la vía: “Quiero puntualizar en que estos 42 mil millones de pesos son recursos públicos. Una vez los invirtamos y veamos hasta dónde alcanza la pavimentación, tomamos la decisión de la APP, que es el mecanismo con el que se han terminado muchas vías en el país”. El mismo medio señala cómo “la obra, que hizo parte del Contrato Plan, fue adjudicada al Consorcio Muisca sin estudios ni diseños actualizados; así como con falencias en cuestión ambiental (resaltado del autor)”. Sí, ¡sin estudios ni diseños actualizados y con falencias, después de casi veinte años de asignación de recursos y de tires y aflojes políticos sobre el tema! Y así, podrá haber aún mas plata que se perderá en pleitos jurídicos, en improvisación y en corrupción.

Seguramente me hacen falta muchos elementos informativos para hacer el ejercicio crítico anunciado al principio, pero ello no impide constatar que anuncios similares se harán pronto, sobre todo en tiempo electoral, para promocionar campañas de candidatos a alcaldías, gobernaciones o presidencias. En todo caso, en varios artículos periodísticos o informaciones oficiales que hemos encontrado hay algo en común: junto al anuncio del aumento de recursos para esta obra civil, encontramos la anotación frecuente sobre temas de desorganización, negligencia o mediocridad durante la elaboración del proyecto de la vía, de sus impactos ambientales o de su adaptabilidad al terreno. También es curioso encontrar el tema de indemnizaciones a empresas o alianzas temporales, por la razón de que los gobiernos nunca giraron los dineros para la obra después de haber sido entregada en licitación.

Se aproximan de nuevo las elecciones regionales y es tiempo de desempolvar el libreto que nunca pierde actualidad ni utilidad mientras la obra siga a medias. Los interesados en usarlo se dirán “si los electores ya se comieron este cuento desde los años 90, ¿por qué no se lo creerán ahora?”. Además, es un libreto que reporta no solo votos en las urnas, sino millones y millones de pesos, pues a la larga, cada cuanto los gobiernos asignan partidas para pavimentar, repavimentar, rehabilitar (*úsese el término que más convenga), para que simplemente después las obras no se vean… O tal vez para que las obras se evaporen después de ser “realizadas”. El caso es que hasta ahora no se ven avances.

Ojalá en las elecciones que se aproximan por fin nos despertemos y no nos dejemos engañar de nuevo, y más que una fuerza política tradicional (que por demás han demostrado ser corruptas hasta los tuétanos e interesadas en burocracia para desangrar el erario) elijamos líderes que hayan demostrado integridad en su obrar, compromiso real con la gente, decencia en el manejo de nuestros impuestos y eficacia en el gobierno público. ¡Ya es hora de merecernos mejores gobernantes!

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