Venta de bebés en Colombia

El negocio de comercializar con niños

Por: Fabio Andrés Olarte Artunduaga.
julio 26, 2014
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Venta de bebés en Colombia
Imagen Nota Ciudadana

En el Siglo XV los españoles pusieron, por primera vez, sus pies en tierra americana. Llegaron en balsas y con un sólo objetivo: llevar todo el oro posible, a su país, de una tierra de nadie. Muchos historiadores y académicos nos han contado, durante años, la historia bajo el nombre de "la conquista de América". Vaya cuan errados están estos señores. Acá nadie vino a conquistar, ellos vinieron a invadir que es muy distinto. Ahora, en pleno 2014, desde la madre patria vienen algunos a seguir con la tradición. Ésta vez ellos vienen a comprar a nuestros bebés, y nosotros los vendemos. Aunque parezca una historia de ficción pura, no lo es; por desgracia, es una realidad que para muchos está invisibilizada.

José Mato Roibal y María José Tasende Villar, tan españoles como los que vinieron en 1492, pretendían viajar a Madrid desde el Aeropuerto Internacional El Dorado llevando consigo a una menor de cinco de semanas de nacida que no era su hija, según indicó Migración Colombia en un comunicado el pasado viernes. La pareja, ese mismo día, confesó haber pagado por la hermosa niña una suma total de 18 mil euros. Sí, aproximadamente, lo que cuesta un auto de gama media último modelo. Además, pagaron mil 200 euros a un médico que sirvió de puente en la transacción. La prensa española, en medio de una crisis moral impresionante, los muestra como unas sufridas víctimas tras no haber logrado concebir un hijo durante años.

Partir de lo simple, en este caso, es casi imposible. Una orgía de situaciones impensables, al menos para mí, se llevaron a cabo durante horas en nuestro desangrado suelo. Los españoles (paradójicamente bautizados con los nombres de los padres terrenales de Jesucristo), realmente, pueden ser una pareja común a quienes la vida, Dios, el destino o en lo que cada quien crea, les arrancó la posibilidad de haber engendrado a un hijo. El problema con ellos es que, al parecer, el egoísmo y la falta de consciencia les ganó la batalla. Soy un fiel defensor de la adopción (De hecho no planeo tener hijos "propios"), pues pienso que hay demasiada hambre en la niñez como para pensar, de forma individualista, que debo amar a una criatura por ser el producto de mi semen. Pero el mundo jurídico nos ha dado unos lineamientos para llevar a cabo esas adopciones, de forma legal; no podemos ir por el mundo comprando niños como quien comprar galletas. Es estúpido decir que la desesperación de ellos los llevó a tomar una decisión de ese tipo. Si basados en la desesperación tomáramos nuestras decisiones, seguramente, en este planeta quedarían un poco más de 10 habitantes. Pensar que con dinero (sin importar la cantidad) se puede adquirir a un ser humano, no es más que una evidente muestra de involución absoluta.

Si hay alguna persona a quien, en verdad, ahora me gustaría poder comprender es al padre o a la madre de la criatura. Aunque haya situaciones extremas, por las que hemos pasado la mayoría, es un golpe a la razón y un disparo al amor el llegar a pensar en negociar con un hijo biológico. Puede sonar inhumano pero hubiese preferido leer esta noticia de otra forma. "Mafias venden bebés robados en Colombia", por ejemplo, habría sido algo menos fuerte para mí. Lo juro. En un mundo donde la ambición de algunos capos ha llegado a niveles únicos, no sería imposible de creerlo. Lo que sí es complejo de entender, claramente, es que sus propios padres (en pleno uso de sus facultades mentales) le hayan puesto precio a la vida de la menor. La especie humana, día tras día, demuestra por qué somos la peor creación del planeta. Nunca he visto a una hiena vendiendo a una de sus crías o a un elefante pagando a otro para adquirir a un nuevo integrante de la manada. El banquete que se dio la perdición ese día en Bogotá fue excelso.

Una persona que pasa por la universidad, como muchos de nosotros, adquiere una formación integral para aplicar sus conocimientos en pro de ser "útil" para el pacto social. Bueno, al menos eso se piensa. Un médico como el que sirvió de conexión para terminar el negocio, seguramente, de ética sabe menos de lo que yo sé acerca de la creación de fármacos. Un poco más de 2 millones 700 mil pesos colombianos, le hicieron borrar de su cabeza todo concepto ligado a la dignidad humana. Unos papeles de colores con el símbolo de la moneda de la Unión Europea pesaron más en la balanza, ética, del egresado de un alma mater.

Es una vergüenza para el país, para el mundo y para la creación que sucedan actos así. Todos ellos deben terminar en la cárcel. Todos ellos arruinaron una vida. Todos ellos han hecho pensar a muchos que no vale la pena seguir luchando por este mundo. Todos ellos son el fruto del capitalismo, ambición y desgracia. Todos ellos jamás entenderán que la vida no tiene precio. Todos los que sí creemos eso, somos quienes debemos dejar la indiferencia de lado. Todos nosotros somos quienes, sin lugar a duda, debemos sentir esto como nuestro. Todos nosotros debemos marcar un camino. Todos ellos y todos nosotros compartimos el mismo mundo. Un mundo que parece no tener futuro. Un mundo que, estoy seguro, podemos cambiar entre nosotros. Un mundo donde no por 3 billetes púrpuras se negocie con la vida de ningún ser humano.

#DESPIERTACOLOMBIA.
@andresolarte
facebook.com/olarteandres
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