Vacunas contra el COVID-19: tipos, tecnologías, productores, precios y opciones alternas

La carrera científica durante este año estuvo enfocada principalmente en encontrar una solución contra el coronavirus. Una revisión de los desarrollos más importantes

Por: Manuel Ricardo Cortés Rodríguez
diciembre 23, 2020
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Vacunas contra el COVID-19: tipos, tecnologías, productores, precios y opciones alternas
Foto: Pixabay

Estas son actualmente las vacunas contra el COVID-19 más avanzadas y que utilizan una tecnología ultrainnovadora. Consisten en inyectar en las células humanas fragmentos de instrucciones genéticas llamadas ARN mensajero, para que fabriquen proteínas o “antígenos” específicos de coronavirus. Estas proteínas se inyectan al sistema inmunitario, que producirá entonces los anticuerpos.

–El estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech obtuvieron de la Agencia estadounidense del Medicamento autorización en diciembre 23 para utilizar de urgencia su vacuna en 2020 con resultados provisionales de la fase 3, que muestran eficacia de “más del 90%” en los participantes.

Contrató por 2 mil millones de dólares para repartir 600 millones de dosis a Estados Unidos, fijando un precio máximo debajo de 19.50 dólares por dosis (17.29 euros aproximados), atendiendo la “limitación de salud pública durante la pandemia”, según Sally Beatty, encargada de prensa y relaciones públicas.

–La biotecnológica estadounidense Moderna anunció en diciembre de 2020 que su vacuna es un 94,5%. Eficaz. Planea producir 20 millones de dosis antes del final de año. Según su director técnico, su coste será de unos 25 dólares (21 euros). Sería la más onerosa de las tres actuales, y únicamente se vendería a los países con alto poder adquisitivo, como Estados Unidos o los europeos.

La tecnología del virus inactivado, conocida y tradicional: varias apuestan por esa tecnología: los agentes infecciosos del SARS-CoV-2 son tratados químicamente, o por calor, para perder su nocividad, a la vez que conservan su capacidad de provocar una respuesta inmunitaria. Es la forma más tradicional.

–La biotecnologica China Sinovac inició en noviembre el ensayo de fase 3 para su vacuna “CoronaVac” con miles de voluntarios internos y en otros Brasil, cuyo instituto Butantan anunció los resultados para diciembre 28/2020, luego de retrasar en dos ocasiones el reporte de la eficacia de la vacuna, además solicitará el registro de CoronaVac de forma simultánea en Brasil y China y para el uso de emergencia a la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil.

Fue el primer país latinoamericano en reportar contagios de COVID-19. Con la confirmación de eficacia de una vacuna en su territorio, si se aprueba el permiso de uso de emergencia, podría convertirse en la primera nación latina en dar inicio a la inmunización. Hasta diciembre 22, Reino Unido y Estados Unidos fueron los primeros países en aplicar la vacuna de Pfizer a su población. Además, en diciembre 22, EE. UU. avaló usar la vacuna de Moderna, que ya comenzó a administrarse.

– Sinopharm: el otro laboratorio chino, lanzó por su parte dos proyectos de vacunas con institutos de investigación chinos. China prevé poder producir antes de final de año, 610 millones de dosis por año de varias vacunas contra el COVID-19, y autorizó el uso urgente de algunas de ellas en parte de su pueblo.

– La empresa india Bharat Biotech empezó a inicios de noviembre de 2020, por su parte, a reclutar a cerca de 26.000 personas para su “COVAXIN”, desarrollado con el apoyo del gobierno indio, y apuesta por una vacuna propia disponible en el primer semestre de 2021.

– Vacunas de vectores virales: las vacunas de “vector viral” usan como soporte otro virus más virulento, transformado para añadir una parte del virus responsable del COVID-19. El virus modificado penetra en las células de las personas vacunadas, que fabrican una proteína típica del SARS-CoV-2, educando a su sistema inmunitario a reconocerlo.

– AstraZeneca, grupo anglo-sueco, y la Universidad de Oxford: su vacuna utiliza como vector viral un adenovirus. Los resultados del ensayo se esperan este año. Por ahora es la más barata del mercado, pues la empresa y dicha Universidad inglesa, quieren venderla al costo de producción de 3 dólares (2.5 euros), con el objetivo de suministrarla a todo el mundo.

– Johnson & Johnson: el estadounidense lanzó dos ensayos clínicos de su candidata compuesta de un adenovirus modificado, una de una sola dosis y la otra de dos. En todo el mundo, participarán 90.000 voluntarios. Los resultados se esperan para el primer trimestre de 2021.

– CanSino Biological: la empresa china desarrolló “Ad5-nCoV”, conjuntamente con el ejército. Es una vacuna basada en el adenovirus. Ensayos exitosos de fase 3 se hicieron en México, Rusia y Pakistán.

– Sputnik V: desarrollada por el Centro de Investigaciones en Epidemiología Gamaleya, con el ministerio ruso de Defensa, esta vacuna se basa en la utilización de dos vectores virales, dos adenovirus. Los rusos anunciaron hace unos días una eficacia del 92%. Varios altos responsables rusos anunciaron que habían sido vacunados con Sputnik V.

– Una vacuna de proteína recombinante – Novavax: la empresa de biotecnología estadounidense trabaja en una vacuna llamada “subunitaria” recombinante. El coronavirus posee en su superficie unas puntas (proteínas virales) para entrar en contacto con las células e infectarlas. Estas proteínas pueden ser reproducidas y presentadas después al sistema inmunitario para hacerle reaccionar. Novavax lanzó en septiembre su ensayo clínico de fase 3 en el Reino Unido y a finales de noviembre debe comenzar un ensayo en Estados Unidos. Se esperan datos preliminares para el primer trimestre de 2021.

Desarrolladas por las empresas farmacéuticas sueco-británica AstraZeneca y estadounidense Novavax, estas vacunas serán después fabricadas por el grupo indio SII, el más importante del mundo en cuanto a producción de dosis, que las donará al Covax, la coalición creada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para favorecer el acceso global a las vacunas. La biotecnológica estadounidense Novavax, se asoció con el grupo indio SII, para producir allí mil millones de dosis de su posible vacuna en India.

Brasil es la principal apuesta rusa del RDIF para producir en América Latina de la vacuna desarrollada por el Instituto Gamaleya, aunque la participación brasileña aún no se garantizó. El RDIF acordó con el estado de Paraná la fabricación de la Sputnik por el Instituto de Tecnología de Paraná, TecPar, y según Palagin, consideran otros socios potenciales para convertir a Brasil en el centro regional de la vacuna.

La primera vacuna rusa empezó a probarse en Venezuela y Brasil, en 10.000 personas a finales de octubre de 2020, según lo confirmaron las autoridades brasileñas. Rusia, dijo el 11 de agosto de 2020, ser el primer país del mundo en aprobar una vacuna contra el COVID-19, a la que bautizó Sputnik V.

Aún se ignora si alguna de las vacunas que se prueban en Brasil, u otras partes del mundo, darán resultado positivo al final los ensayos clínicos. El Gobierno brasileño diversificó sus opciones y se unió a la iniciativa COVAX de la OMS, que intenta garantizar el acceso global rápido e igualitario a las vacunas contra la COVID-19.

Brasil, no es el único país que podría producir las vacunas. India y Corea del sur están insinuándose como aliado importante para el RDIF y el Instituto Gamaleya; también se cita a Arabia Saudita y Turquía como posibles fabricantes. Es posible la participación de Argentina en la manufacturación y distribución de la vacuna rusa, pero solo hay la propuesta del gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, de "ser parte del programa de producción y promoción" de la vacuna Sputnik V.

México confirmó en octubre que fue invitado a participar en la fase 3 de los ensayos clínicos de la vacuna Sputnik V, pero aún no recibió los resultados de las fases 1 y 2. "Significa que en octubre, si la reguladora de salud lo avala, pudo probar la vacuna en mil voluntarios", dijo el canciller mexicano Marcelo Ebrard.

Carlos Slim el Latinoamericano más rico, está vinculado a la producción de la vacuna del COVID-19 de AstraZeneca, "De haber resultado positivo y aval del ente regulador Cofepri (la rusa) estaría disponible en México en febrero de 2021", declaró Ebrard, sugiriendo el uso de dosis importadas de otros países.

Por compromiso adquirido antes de publicar los resultados del laboratorio Pfizer, Chile contará con las primeras dosis de la vacuna a fines de diciembre de 2020. La urgencia oficial apunta a tenerlas lo antes posible, e instruyó la aprobación desde el Ministerio de Hacienda para la importación de las vacunas.

Reino Unido fue el primer país occidental en aprobar el uso de la vacuna de Pfizer el 2 de diciembre. En América Latina, ya lo hicieron México, Panamá, Costa Rica, Chile, Ecuador y Colombia. Por su parte, el gobierno argentino sigue en la contienda. Aerolíneas Argentinas programó un vuelo directo a Rusia para diciembre 1 una misión especial: traer las primeras dosis de la vacuna Sputnik V del coronavirus..

Un estudio preliminar sobre la vacuna rusa del COVID-19 mostró que desarrolla respuesta inmunitaria, sin efecto indeseable grave, publicó en octubre The Lancet, aunque se requiere trabajos de mayor envergadura para determinar su eventual eficacia. El estudio de investigadores del gobierno ruso, se avaló por un comité de relectura de la revista médica británica Lancet previamente a su publicación.

En tanto, Cuba inició el 24 de agosto el período de prueba en humanos de su proyecto "Soberana 01", cuyos resultados deben conocerse en febrero de 2021. Expertos de la OMS alertan que ninguna de las 33 vacunas experimentales que se ensayan en humanos, demostró todavía su eficacia al 100%. “Hay presiones políticas y económicas si introduce muy rápido la vacuna, pues exige despliegue generalizado y debe ser efectiva. Pero hay riesgo de reducir la incidencia del COVID-19 del 10% a 20%”.

Stephen Hahn, director de la FDA, la agencia de medicamentos de EE. UU., aseguró en octubre de 2020 en entrevista al Financial Times; estar dispuesto a aprobar el uso de la vacuna americana del COVID-19, antes de completar los 3 ensayos clínicos. Aparte, hay desafíos logísticos y operacionales que requerirán movilización, entrenamiento, combatir la renuencia a la vacunación, además de toda la organización de distribución y administración de las 35.000 unidades de vacunación",

"Debería haber un consenso mundial para que cualquier vacuna sea un bien público común; [...] es un compromiso político". Para él, no se trata de "compartir por compartir", sino porque es una necesidad y que esto beneficiaría incluso a los países mejor equipados: "No dan caridad a los demás. Lo hacen por ellos mismos, pues si el resto del mundo se restablece, igualmente todos se benefician".

Ello condujo a la OMS a crear el sistema Covax, para comprar y distribuir equitativamente 2000 millones de dosis en 2021, con la CEPI y la Alianza para la vacuna, Gavi; pero el Covax hasta diciembre solo adquirió 300 millones de dosis de AstraZeneca, que firmó aparte asociaciones con Estados Unidos, Europa, Rusia, Corea del Sur, China, Brasil, entre otros.

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