Una religión llamada uribismo

Análisis del discurso y estrategia de un sector político que blinda la mayoría de aprobación que tiene pese a la existencia de varios escándalos a su nombre

Por: Brayan Ramírez
mayo 05, 2020
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Una religión llamada uribismo

Basta con observar las constantes acusaciones y procesos en contra de los distintos miembros del Centro Democrático, en cabeza de Álvaro Uribe Vélez para cuestionarse frente a la transparencia y la honestidad de su ejercicio político, sobre todo si ponemos nuestra mirada en temas como la parapolítica, los falsos positivos, la corrupción, el narcotráfico y en el más reciente caso la denuncia frente a las polémicas interceptaciones a periodistas y políticos independientes. Sin embargo, a pesar de todas estas pesquisas hoy, el Centro democrático posee 19 senadores 32 representantes a la cámara siendo la primera fuerza política en el Congreso con 52 congresistas, y la fuerza mayoritaria en el Senado de la República. Igualmente, el uribismo logró imponerse en el gobierno tras la cuestionada victoria de su casi desconocido candidato Iván Duque Márquez en las Elecciones presidenciales de Colombia en 2018.

¿Por qué los colombianos siguen creyendo en el uribismo?

A pesar de que se hayan comprobado los nexos del uribismo con múltiples actos delictivos, a los millones de colombianos que continúan siguiendo con devoción las sendas del uribismo parece no importarles nada esto. Creen en los pronunciamientos de sus líderes, sin la más mínima cuestión, Sin una suerte de crítica, su posición política es casi un acto de fe. Como una fiel congregación se puede ver en las calles o las redes sociales una larga procesión de siervos casi  adoctrinados que se abalanzan sobre cualquier comentario detractor, la obstrucción, el debate o el periodismo crítico, como si estos colombianos fueran herejes que se intentan colar dentro de sus murallas políticas para destruir su reino. Existe una consigna y es que defienden a capa y espada las labores de su “gran señor”, “el gran colombiano”, y al que muchos todavía llaman “presidente”. Porque en un país como el nuestro, no hay lugar para la oposición.

¿Pero qué hace que el discurso del uribismo sea tan atractivo para estas masas? ¿por qué a pesar de su prontuario delictivo sigue siendo una fuerza tan estrepitosa que ha venido arrasando con fuerza los horizontes políticos del país desde hace ya varios años? Precisamente, esto se debe a la capacidad que tiene el uribismo para articular un discurso demagógico,  propagandístico y sectario, patrocinado por las élites más mezquinas del país y los medios de comunicación arraigados principalmente a una falta tendencia política que afirma defender los intereses y aspiraciones del pueblo e igualmente desde una política guerrerista que ha prometido durante años acabar con un conflicto armado que incluso se ha organizado en sus propias filas. Un discurso que toca las fibras más profundas de los colombianos que en su mayoría, no han conocido la atrocidad y la barbarie de la guerra, pero que sin embargo, opaca y deslegitima cualquier idea detractora a partir de argumentos basados en imaginarios colectivos, polarización política y desinformación.

Esto, ha permitido que en un país como el nuestro, se legitime la acusación, y el silenciamiento político que surge de la creación de la figura del opositor como “comunista” o “guerrillero” y que se crea ciegamente en discursos llenos de sectarismo y exclusión que demuestran que en un país en el que gobierna la ignorancia y la falta de conciencia social, es posible que este tipo de representantes políticos hayan logrado posicionarse en el congreso y la presidencia, a pesar de su falta de preparación o sus procesos de corrupción o parapolítica, y sobre todo, que el pueblo continúe creyendo fervientemente que la realidad colombiana y los problemas del país, obedecen a figuras o personas que no han tenido nunca el poder, especialmente cuando sabemos que durante los últimos 20 años hemos sido gobernados bajo la sombra de un legado de criminalidad y abandono social.

Es cierto que el populismo la demagogia pueden encontrarse tanto en la derecha como en la izquierda, pero considero que es más importante analizar a fondo la cuestión del uribismo como un populismo de Derecha, tal vez es necesario que nos planteemos preguntas como ¿Por qué resulta tan atractivo a la derecha contemporánea emplear un discurso que se ha atacado durante muchos años? o si ejemplos, cómo el de Álvaro Uribe Vélez en Colombia, podrían ser una muestra evidente de que el populismo unido a una cultura de la demagogia de derecha, han permeado con peligrosidad las emociones políticas del pueblo colombiano, y a partir de allí, han logrado legitimar múltiples políticas de Estado excluyentes, homicidas y despóticas.

En efecto, la fuerza del Uribismo en Colombia ha mutado y eso posiblemente nos permita entender, por qué la extrema derecha ha encontrado una nueva manera de apelar a las emociones y, por lo tanto, ha sabido explotar los sentimientos y creencias más profundas del pueblo para transformarlos en aprobación política. Entonces, ¿Cómo defender el Uribismo cómo un verdadero ejercicio democrático y no por el contrario, como la representación de un peligro para la democracia?

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