¿Una reforma tributaria disfrazada de ley solidaridad sostenible?

"¿Cuáles son los nuevos falsos positivos de la ley de seguridad social? ¡Basta ya de cinismo político!"

Por: Edilson Silva Liévano
abril 28, 2021
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
¿Una reforma tributaria disfrazada de ley solidaridad sostenible?

Si los recursos de las tales reformas tributarias se destinarán a lo que se debe:

No habría pobreza ni pobreza extrema: “Juan Daniel Oviedo, director del Dane, reveló que entre el 2018 y el 2019 la población en Colombia en situación de pobreza extrema aumentó 1,4 puntos porcentuales, o 728.955 personas, ubicándose en 9,6% de la población”. Además, “en Colombia, 10,8 % de los niños y niñas menores de 5 años sufren de desnutrición. De acuerdo con un informe realizado por la Gran Alianza por la Nutrición en la que se encuentran la ANDI, Banco de Alimentos y Alimentando Sueños entre otros que buscan luchar contra la malnutrición”. “Las cifras más recientes son de tal gravedad que el 54,2 % de los hogares en Colombia presenta inseguridad alimentaria con mayor impacto en Chocó, Sucre, Vichada, La Guajira y Putumayo”.

No habría tanto desempleo. “Para febrero de 2021, en el país había 3,9 millones de personas desempleadas, un incremento de 886.000 personas en esta situación frente al mismo mes del año pasado. De estos, 798.000 se encuentran en las 13 ciudades y áreas metropolitanas del país”. A esto hay que sumarle el fenómeno de la economía informal: “La economía informal es aquella donde las condiciones laborales no siguen un marco legal. Así, abarca una serie de actividades productivas donde los trabajadores no cuentan con derechos como vacaciones, compensación por tiempo de trabajo, indemnizaciones por despido, entre otros”.

La salud sería mejor: A los médicos, “los aplauden, los llaman héroes, ángeles de guarda... Pero la realidad de sus vidas no es halagüeña”. Según el procurador general de la nación, Fernando Carrillo Flórez, un ejemplo evidente y cotidiano de ese tratamiento despectivo hacia los médicos y sus colaboradores “es la negligencia con que los tratan las propias compañías aseguradoras en el suministro de elementos de protección y bioseguridad, lo que ha provocado ya el contagio o la muerte de tantos médicos y del personal de la salud”.

La educación sería gratuita: Expertos como Julián de Zubiría sostienen que “en Colombia solo el 10 % de los jóvenes de estrato uno llegan a la universidad. Colombia está muy atrás en términos de otros países de América Latina (…) Lo más grave, los niños colombianos de cero a seis años no tienen acceso a una educación pública”. Según el observatorio de las Universidades, “un niño recién nacido hoy, con ingreso probable en la universidad en el año 2035, tiene como expectativas la necesidad de contar con un monto promedio aproximado de 400 millones de pesos para acceder a las universidades privadas reconocidas de Colombia y completar sin incluir manutención”. 

Lo que demuestra la evidencia anterior es que a la politiquería le interesa el tema de la pobreza, el empleo, la salud, la educación solo para ganar votos en las elecciones prometiendo puentes donde no hay ríos. Sin embargo, a la política del país le importa un comino estos temas. Mientras países como China saca de la pobreza a 10 millones anuales de personas, en Colombia un estimado similar cae en la misma; mientras países más equitativos promueven el empleo digno, en Colombia se le quitan las horas extras a los pocos trabajadores que aún tienen empleo o se les paga cada vez menos, se les incrementan sus semanas pensionales, se pretende pensionar a la gente cuando se esté muriendo; mientras países como Cuba, pese a estar bloqueada por EE. UU., se invierte en investigación y puede sacar pecho con sus 2 vacunas contra el COVID-19, en Colombia ni se invierte en investigación ni se le paga bien a los médicos ni a las enfermeras ni hay suministros suficientes ni cama pa tanta gente; mientras unos pocos jóvenes pueden llegar a la universidad, se sigue vociferando que los jóvenes son el futuro de Colombia. 

¿Dónde está la plata de tantas reformas? ¿En los salarios vergonzantes de los senadores? ¿En las camionetas blindadas de los congresistas? ¿En los aviones de guerra que no necesitamos, pero que aun así se compran para luchar contra un fantasma inventado, el castrochavismo? ¿En el esquema de seguridad de políticos corruptos, pero no en el de los líderes sociales amenazados y asesinados por fuerzas invisibles y que se quedan en la impunidad? 

Lo que necesitamos los colombianos es que los políticos nos devuelvan el dinero que nos han robado con sus reformas, la felicidad secuestrada y sometida al exterminio, la infamia de país que han construido con sus políticas, la injusticia a la que se somete a diario a las clases populares. 

El cinismo es tal que a esta reforma tributaria, y bien pueden llamarla horca tributaria, la disfrazan de “ley de seguridad sostenible”. Tal vez porque la “ley de seguridad democrática” que dejó 6.402 falsos positivos les sigue sonando. ¿Cuáles son los nuevos falsos positivos de la ley de seguridad social? ¡Basta ya de cinismo político!

-.
0
300
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
Nota Ciudadana
Caricatura: El toque final

Caricatura: El toque final

¡¡Uribe Hood, el redentor!!

¡¡Uribe Hood, el redentor!!

Las tres del tintero

Nota Ciudadana
La tributaria no deja pa la alimentaria

La tributaria no deja pa la alimentaria