Una mentira que pasó por verdad, el punto de partida de 'Tiempos recios'

Un texto a raíz de la más reciente novela de Mario Vargas Llosa

Por: ROBIN MARIO NARANJO MANCHEGO
noviembre 07, 2019
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Una mentira que pasó por verdad, el punto de partida de 'Tiempos recios'
Foto: Fronteiras do Pensamento - CC BY-SA 2.0 / Alfaguara

El inicio de la era de las fake news o el surgimiento del tercer poder, la publicidad, es el punto de partida de la reciente novela del nobel Mario Vargas Llosa que lleva por título Tiempos recios aludiendo al hermoso verso del poema de Santa Teresa de Ávila.

Esta fascinante novela no podría tener mejor título, uno que logre precisar todas las peripecias de una época agitada por las dictaduras militares, por las dictaduras ideológicas, por las traiciones, por el espionaje y las conspiraciones entre países que luchan por el poder bajo la perfecta y horrorosa polarización entre el comunismo (soviético) y el capitalismo (EE. UU.).

Esta conjugación entre política, historia y literatura es un tema recurrente en la narrativa de Vargas Llosa y Tiempos recios no es la excepción, pues la novela inicia con un hecho histórico-político que marcó decisivamente el devenir de los países centroamericanos, especialmente Guatemala y República Dominicana.

Una mentira pequeña, al inicio parece ser inofensiva pero logró tomar fuerza con las llamadas fake news y la publicidad. Esto originó una oleada de sangre como consecuencias de un golpe de estado al presidente de Guatemala Jacobo Árbenz. El empresario norteamericano Samuel Zemurray, propietario de la distinguida United Fruit Company, gran comercializadora de frutas tropicales de América Latina, entre ellas el banano, se vio atacado con la decisión del presidente Juan José Arévalo. Este logró aprobar la ley del trabajo que velaba por los derechos de los trabajadores y por la conformación de los sindicatos, idea que no caló bien en Zemurray dado que ponía en peligro el futuro de su emporio bananero. Sam decidió visitar al diplomático Edward L. Bernays, quien se conocía como el padre de las relaciones públicas, para buscar una posible solución a este problema.

Bernays guiado por el poder de los medios de propaganda construyó la gran mentira: convencer a la sociedad de que el gobierno de Juan José Arévalo y el del presidente entrante Jacobo Árbenz era netamente comunista y estaba apoyado por los soviéticos, a quienes se debía derrocar porque no era conveniente que la Unión Soviética estuviera instalada en el patio de EE. UU. Esta mentira que pasó por verdad tuvo mucho auge en la sociedad norteamericana hasta el punto de que se dio la mayor conspiración entre la CIA y el generalísimo Rafael Leonidas Trujillo para dar el golpe de estado al gobierno liberal y democrático de Jacobo Árbenz por parte del general Carlos Castillo Armas (Cacas o Cara de Hacha).

El generalísimo Trujillo apoyó con armas, hombres e inteligencia militar a Castillo Armas con tres condiciones:

1. Entregarle vivo a Ángel Ramírez Alcántara porque lideró un golpe de estado fallido en su contra y quería vengar esa intención.

2. Recibir formalmente una Invitación a Guatemala; país al que no conocía.

3. Recibir de parte del gobierno de Castillo Armas la condecoración Orden de Quetzal.

Paradójicamente, al llegar al poder, ninguna de las tres condiciones las cumplió Castillo Armas. Contrario a esto, en una reunión donde había trago, éste general se burló de Ramfis Trujillo; el hijo del generalísimo Trujillo. Como consecuencia de este hecho bochornoso e imperdonable, se preparó el complot para asesinar al presidente Castillo Armas. Este asesinato ocurrió entre las más sórdidas conspiraciones, le vendieron la idea a los guatemaltecos que había sido un guardia que asesinó al presidente y luego se suicidó porque era un ferviente comunista.

Estas tres historias se entrelazan por la narración de las memorias de Johnny Abbes García y de la amante de Carlos Castillo Armas y del mismo Abbes García: la señora Marta Borrero. Estos dos personajes son claves porque proporcionan la mayoría de los hechos que se construyen desde sus pensamientos, sus actuaciones y sus decisiones.

Tiempos recios busca mostrar la agitación social de los años 50 que invadieron de horror, sangre y desasosiego a Centroamérica bajo el error de los golpes de estados y de las dictaduras militares. Y de las conspiraciones más fuertes de la CIA a raíz de una mentira que surgió para proteger los intereses de una empresa estadounidense. Como bien se puede apreciar en esta cita: “Que acusaban a Estados Unidos de haber invadido un pequeño país soberano y derrocando a su gobierno democráticamente solo para defender los privilegios de una compañía transnacional. La United Fruit”.

Vargas Llosa llega a la conclusión de que el gobierno de Jacobo Árbenz fue democrático y liberal y que la historia le debe un reconocimiento por los daños causados, por las injusticias cometidas bajo una gran mentira. Defiende la idea que el gobierno de Árbenz era capitalista y que buscaba fortalecer la economía basadas en las experiencias norteamericanas.

Por otra parte, ya los tiempos recios finalizaron: no hay dictaduras militares y aunque aún quedan dictaduras ideológicas, prevalecen las democracias imperfectas que aun con sus imperfecciones, son tiempos mejores que los de antes: los recios.

Nota. El libro trae algo muy novedoso. En el último capítulo titulado Después es una conversación (entrevista) entre Mario Vargas Llosa y la señora Marta Borrero (la amante de Carlos Castillo Armas y de Abbes García), quien tiene una notoria participación en esta sórdida historia de dictaduras y conspiraciones.

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