Katherine Amaya Roa es una bogotana de pura cepa, “más rola que la changua”, en sus palabras. Tiene 35 años de edad y suma más de 10 años de labores en el sector público. Hoy, tiene a su cargo un equipo de más de 170 personas encargadas de sacar adelante uno de los proyectos más importantes del Distrito: la construcción y habilitación de él Parque Metropolitano Gibraltar, que incluye un velódromo, piscina olímpica y un Centro de Alto Rendimiento, entre otras instalaciones.
Amaya Roa se gradúo en 2017 en Gestión y Desarrollo Urbano de la Universidad del Rosario y estudió primaria y bachillerato en el colegio Santa Ana de Fontibón. Es hija de Don Pedro Maya, un exagente de tránsito en la década de los 80 y 90 en Bogotá, y su mamá es la señora Martha Roa, exfuncionaria del Banco de República, ambos ya están pensionados. Tanto sus padres como sus abuelos son rolos y tiene una hija de 8 años de edad.
El equipo de colaboradores comandado por Amaya Roa está integrado por 170 personas entre hombres y mujeres, y ella maneja unas 35 personas de forma directa. Dice que los más complejo y difícil de controlar en un gran proyecto como este es ser mujer, pero toma diariamente decisiones con firmeza para que todo funcione a la perfección, lo que le ha permitido, hasta ahora, liderar a un equipo de trabajadores tan grande de manera eficiente.
El primer trabajo al que se enfrentó fue en la Fundación Ciudad Humana capacitando alcaldes de las distintas regiones del país en temas como ordenamiento territorial, movilidad y formulación de proyectos.
Protagonista en el IDRD
Katherine Amaya Roa llegó al Instituto de Recreación y Deporte de Bogotá como asesora de la dirección general en 2024 durante la administración de Carlos Fernando Galán con una misión específica: liderar los proyectos de la bicicleta en la ciudad, en especial los programas de la ciclovía como la escuela de la bici y la apertura de 11 kilómetros de ciclorutas al suroccidente de la ciudad en las localidades de Bosa y Kennedy para conectar con la ciclovía de la Avenida Boyacá.

Además, puso en funcionamiento tres puntos de la escuela de la bici en las localidades de Suba, Usaquén y La Candelaria, donde no había cobertura de este servicio, para que los habitantes de estas localidades aprendan a montar el caballito de acero.
Llegó motivada y con la idea de transformar y mejorar la calidad de vida de los Bogotanos, principalmente enfocada en cambiar la vida de los deportistas de los sectores pobres y populares de la ciudad con la implementación de nueva y mejor infraestructura como la construcción del Velódromo de Gibraltar y el Centro de Alto Rendimiento en la Localidad de Kennedy, en limites con la Localidad de Bosa, donde antiguamente existía un botadero de basura.
Estos dos proyectos deportivos son los más grandes que se han construido en la ciudad en los últimos años y están en las manos de la subdirectora técnica de construcciones del IDRD, Katherine Amaya Roa. En su totalidad, el proyecto tiene una inversión de $290.000 millones: el velódromo cuenta con un monto de $132.821 millones y el Centro de Alto Rendimiento con una partida económica que podría estar entre los $151.550 o $158.906 millones.

El complejo deportivo contará con un velódromo que cumple con todas las especificaciones de las normas internacionales, cuenta con una piscina olímpica, gimnasio olímpico, escenarios para la cultura y deportes como la lucha libre, boxeo y taekwondo. El parque metropolitano Gibraltar, como también se le conoce, cuenta con más de 40 mil metros cuadrados de espacio para el disfrute de los deportistas y ciudadanos en general, e incluye recreación pasiva y contemplativa. El complejo llega hasta el río Bogotá, muy cerca a las instalaciones del Metro de Bogotá.
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