Cuando el reloj del Congreso marcaba las 8:08 p. m. del miércoles 21 de octubre el ministro del Interior Rodrigo Lara Restrepo, desde la mesa directiva, dejó de mirar hacia la pantalla de su celular, guardó cuidadosamente los documentos personales en su maletín, se incorporó para dar un apretón de manos de despedida al titular de la Comisión Primera del Senado, Enrique Gómez, presidente de Salvación Nacional, y salió del recinto.
Atrás quedaron los parlamentarios de las comisiones conjuntas de Cámara y Senado debatiendo la Ley de Sometimiento a la Justicia, que ese día era prioritaria. En ese momento habían terminado 75 días al frente de la cartera del Interior y era el primer remezón del gobierno del Tigre que empezó el 7 de agosto. El presidente Abelardo de la Espriella le había anunciado su destitución
El ministro estaba pagando el precio de la caída del Presupuesto General de la Nación 2027, para el que había logrado el quorum y los votos necesarios a las cuatro de la mañana del 20 de octubre. En ese amanecer, Lara, y el ministro de hacienda Miguel Gómez habían celebrado con euforia, con De la Espriella. Pero 24 horas después, la senadora del Pacto Historio Esmeralda Hernández advirtió sobre el error de trámite que impedía su aprobación.
El enredo con fatal desenlace empezó cuando el debate que no tiene mayor complicación fue aplazado por los congresistas hasta última hora. Para el 19 y 20 de octubre. La falta de una buena relación con el legislativo hizo agua en San Andrés con las denuncias del presidente sobre la gobernadora y la representante liberal Jay-Pang por supuestas irregularidades. Sus compañeros de bancada liberal rompieron el quórum del Congreso a mediodía del lunes 19 de octubre.
El gobierno iba contrarreloj hacia la medianoche, Lara se fue hasta donde los liberales y los convenció de volver a la sesión aplazada para las ocho de la noche. Logró rearmar el quórum y los votos ajustados. El Presupuesto fue aprobado. El equipo de asesores del Minhacienda había seguido paso a paso cuáles eran los artículos que se debían aprobar sin modificaciones y cuáles con proporciones. Todos debían ser idénticos a los aprobados en Senado. No fue así. Y las plenarias de Senado y Cámara no votaron el informe de conciliación antes del término legal que venció el 20 de octubre
Ese fue es el error que lo volvió chivo expiatorio. El vicepresidente José Manuel Restrepo anunció que el Presupuesto iría por decreto. El texto debe ser el votado en primer debate, con lo que se excluyeron $17 billones destinados a los sectores de salud, defensa e inversiones en las regiones.
Ese fue el precio final de la salida de Lara. Pese a que garantizó los votos requeridos y el quorum de las bancadas aliadas, De la Espriella le atribuyó el grave error. Nada se dijo de la posible corresponsabilidad con Hacienda.
En directo y en X
Agradezco al doctor Rodrigo Lara Restrepo por su servicio a Colombia. Doy la bienvenida al doctor Alejandro Ordóñez Maldonado, quien asumirá como nuevo ministro del Interior. Su experiencia, carácter y trayectoria serán fundamentales para afrontar los grandes desafíos de nuestra Nación. Mientras se formaliza su posesión, el ministro de Justicia, Iván Cancino, asumirá temporalmente las funciones de esta cartera. Nuestro Gobierno continúa trabajando con determinación, firmeza y compromiso por el bienestar de todos los colombianos. ¡Firme por la Patria! ¡Que viva Cristo Rey! (A.D.L.E) 🇨🇴🐅
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) October 22, 2026
A las 8:44 p. m. del miércoles 21 De la Espriella publicó un pronunciamiento formal. “Agradezco al doctor Rodrigo Lara Restrepo por su servicio a Colombia. Doy la bienvenida al doctor Alejandro Ordóñez Maldonado, quien asumirá como nuevo ministro del Interior. Su experiencia, carácter y trayectoria serán fundamentales para afrontar los grandes desafíos de nuestra Nación”.
La última zancadilla
La caída del Presupuesto fue la última zancadilla de Lara. La primera fue la elección de Honorio Enríquez, del Centro Democrático, como presidente del Senado. La derrota de Alfredo Deluque, el candidato con el guiño de la Casa de Nariño, marcó el inicio de su gestión.
Después de este lapo De la Espriella prefirió no arriesgarse en la elección de Contralor General de la República al no lograr unificar un aspirante y las bancadas quedaron en libertad. Arriesgada jugada que dejó un sabor agridulce, y que se pasó apoyados en la autonomía y separación de poderes.
Después vendría le nombramiento de Germán Miranda como director nacional de Bomberos, declarado posteriormente insubsistente por presunta corrupción. Seguiría la contratación de Altus Baquero por $ 60 millones durante seis meses, que no llegó a ejecutarse por orden de Presidencia, y la vinculación de José Borbón que había trabajado en entidades del gobierno Petro.
En ese punto, se suscitaron dudas sobre la selección de funcionarios y contratistas. Dudas también dudas sobre su alineamiento con las tesis fundamentales de gobierno. Incluso se habla de tensiones por las intervenciones del exasesor campaña y presidente de la junta directiva de Ecopetrol, Carlos Suárez. El presidente había dicho en su discurso sobre la batalla cultural: “Quien esté en el gobierno del Tigre debe entender los mismos principios y valores fundacionales. Si no es así, debe dar un paso al costado”.
La renuncia de Lara
Con la designación de Alejandro Ordóñez Maldonado, antiguo procurador general y actual embajador ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), reconocido como una figura de la derecha radical, Abelardo de la Espriella parece buscar una postura más cercana en la negociación y concertación de los acuerdos políticos necesarios para impulsar su agenda legislativa en el Congreso.
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