Transcaribe y la decadencia de Cartagena
Opinión

Transcaribe y la decadencia de Cartagena

Han pasado escasos cinco meses desde aquella inauguración presidencial y sentimos que el servicio lo hemos soportado por años

Por:
agosto 09, 2017
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2orillas.

Es claro que el servicio de buses articulados y no articulados de Cartagena, con estaciones ruinosas a lo largo de la Avenida Pedro de Heredia, no podrá jamás hacer crisis, llegar a ser decadente o simplemente tener alguna “empeoría”, porque desde su construcción, apertura, inauguración, o puesta en marcha le fueron insufladas esas mismas características.

Luego de las dilaciones en su entrega y una perturbadora espera de diez años, los ciudadanos recibieron un sistema fragmentado, inconcluso, destruido, oxidado, maloliente, y lo peor, rodando a medias.

La situación del servicio de transportes masivo de Cartagena, me recordó una anécdota protagonizada por el poeta Juan Manuel Roca, en los tiempos en que era editor del Magazín dominical de El Espectador. De esa anécdota he escuchado dos versiones. Una, cuenta que cuando el poeta desaprobaba un artículo, lo hacía con la siguiente finura argumental: “El texto solo tiene un pequeño problema: decae al comienzo”. Otra, concluye la anécdota con la frase: “El texto se podría publicar si no fuera porque tiene una simple falla: decae en la primera línea”.

A Transcaribe le ha pasado lo mismo. “Decayó desde el comienzo”, o “Decayó desde el primer día”.

Oficialmente, Transcaribe comenzó en marzo de este año, luego de fallidos intentos de inauguración, afán protagónico del Barbita Vélez, quien como niño malcriado concedió el honor al Alcalde pop, Manolo Duque y al presidente Santos. Hoy las “empeorías” del sistema afloran, a pesar de mejorías que anuncian que pronto el sistema estará en un 100 %, mientras los vidrios siguen con un polarizado polvoriento y las puertas se deslizan de manera chirriante y temblorosa. El piso luce un acabado… indefinido, más cerca del acabado que del reluciente.

Han pasado escasos cinco meses desde aquella inauguración presidencial y sentimos que el servicio lo hemos soportado por años. Los lugares de recarga escasean y las colas para recargar abundan, al tiempo que se generan costumbres solidarias entre usuarios para el préstamo y pago de pasajes. Los lectores de tarjetas en distintos lugares de la urbe no aparecen ni mecanismos para hacer del servicio un ente amable y no un generador de perturbaciones.

 

Los lugares de recarga escasean y las colas para recargar abundan,
al tiempo que se generan costumbres solidarias entre usuarios
para el préstamo y pago de pasajes

 

 

La señalización de Transcaribe es ejemplo de nuevas tendencias de la comunicación visual en temas de imagen y marca. Los “publicistas” contratados han comenzado a usar pequeños carteles para entregar información al usuario, con una caligrafía de carteles tipo “Se vende boli”, “Se pintan uñas” o “Se bañan perros”, con líneas repintadas de esferos y marcadores que dan a las estaciones una calidez barrial, para que el usuario no se sienta descontextualizado con la realidad de la urbe y pueda disfrutar la espera del próximo articulado o no articulado.

En La Bodeguita y otras estaciones se exhibe un grupo de bicicletas que se han ido acabando con el tiempo, una especie de escultura a la corrosión salitrosa, muy cercana a la corrupción desastrosa.

Llegará el momento en que entre a funcionar la parada del barrio España, única que no ha sido habilitada. Entre otros asuntos, porque tiene una deuda con Electricaribe que según la entidad supera los 700 millones. ¿Quién le crea a Electricaribe en su seguidilla de desaciertos? El Distrito asegura que apenas son 140 millones, y ahí siguen en el litigio numérico.

La decadencia de Transcaribe se mira en el espejo de lo que sucede hoy en la alcaldía de Manolo Duque, el Alcalde pop. Una administración que decayó desde sus comienzos, tiempos en que se develó su alianza con J.J. (Jey Jey, the jet plane, o el avioncito, “Por sus siglas en inglés”).

Las 400 horas de grabación, que la Fiscalía tiene en su poder en la que, presuntamente, el concierto para delinquir se matiza con relatos de la mejor estirpe popular, que deben tener a los fiscales bogotanos, de esos que terminan cada frase con un  uevón, en afanosa tarea de traducción de frases encriptadas, con variedad de sentidos, que es el reflejo, desde el lenguaje, del momento decadente de la urbe.

 

Sigue a Las2orillas.co en Google News
-.
0
Las etiquetas le restan poder a la novela

Las etiquetas le restan poder a la novela

La honestidad de otras voces

La honestidad de otras voces

Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
--Publicidad--