Tango sin variación para un adiós a Copes

Este argentino que consagró su vida a la danza llegó hasta lo más alto. Un texto en su honor a propósito de su fallecimiento

Por: Laura Cecilia Bedoya Ángel
enero 18, 2021
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Tango sin variación para un adiós a Copes
Foto: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires - CC BY 2.0

Afrodita de la casta de Zeus, adoptando la figura de una anciana de avanzada edad, llamó a Helena y le dijo:

Ven aquí, te llama Alejandro para que regreses a casa.

Allí está él, en el tálamo y en los torneados lechos, destilando belleza del cuerpo y del vestido. No dirías que viene de pelear con un hombre, sino que va a la pista de baile o que se acaba de sentar, nada más dejar la danza (1).

La evocación del anterior pasaje de la Ilíada conduce a resaltar la importancia del baile desde el relato más antiguo de la literatura occidental, y en el momento en que conocí la desaparición de Juan Carlos Copes, volvió a mi recuerdo su interpretación de La Cumparsita acompañado por Cecilia Narova en la película Tango, una coproducción entre Argentina y España, con guion y dirección de Carlos Saura. Esta es una escena que remite a uno de los orígenes del tango; allí están los inmigrantes con equipajes de viaje, situados como espectadores y la danza elegante y limpia del virtuoso que ya no estará más en las pistas.

Este hombre que consagró su vida al tango, nació en el barrio Mataderos de Buenos Aires (Argentina) y con pasos que marcó desde los bailes del club de fútbol Atlanta, los clubes de Mataderos y Villa Pueyrredón pasando por los concursos de danza en el estadio Luna Park, sus viajes e innumerables shows, llegó hasta Broadway para presentar Tango Argentino.

La entrega a su carrera tuvo como referentes a personajes de la danza de talla mundial, él mismo lo dice, Fred Astaire, Gene Kelly y Ginger Rogers, a todo esto le sumó la convicción de que el tango fue su destino, su vocación y una pasión que necesita de la técnica. Y ya que estamos hablando de bailarines de tango, es preciso anotar que para bailar un tango se necesitan dos, y en este caso la pareja que acompañó durante la mayor parte de su carrera a Juan Carlos Copes fue la también inolvidable María Nieves Rego y no sería justo borrar su nombre en los momentos en que se exalta la figura de Juan Carlos Copes.

Rememorar entonces una nota de José María Otero sobre la pareja Copes - María Nieves: “La fiebre del baile los abrazaría y la ancha historia de sus firuletes respetando el espíritu cadencial llegaría al centro, luego de actuaciones de clubes y salones de barrio y ganar un torneo en el Luna Park. Juan D'Arienzo, que como Fangio eran jurados en aquel concurso donde participaban reconocidos milongueros, le confesaría años más tarde a la ya famosa María Nieves: "Fue increíble lo que bailaron aquella noche. Nosotros le habíamos dado el voto a una pareja acomodada, pero ustedes bailaron como dos hijos de puta y se ganaron a todo el público... ¡Qué bárbaros!".

No en vano todos los que hemos estado embelesados viviendo el tango y especialmente el baile, descubrimos un día que aquella pareja se deslizaba en pasos armoniosos haciendo dibujos con las figuras que ofrece la coreografía, firuletes, ganchos, planeos y los adornos que permitiera el momento, despertando admiración y alegría en el público, y muchas veces logrando el frenesí. Así que muy bien hubieran podido llamarse los danzarines de los pies alados.

Ahora para finalizar el homenaje al artista que fue declarado el mejor bailarín de tango del siglo XX, su embajador y un milonguero, como se definiría él mismo, me atrevería a decir que por estos días del año 2021 faltando poco para cumplir los 90 años, “ le hizo un cabeceo a la que corta el piolín” (2) y en palabras del poeta griego Homero “se acaba de sentar nada más dejar la danza”.

(1) Ilíada. Editorial Gredos. Pág 91.

(2) Cabeceo: Una señal que hace el hombre para invitar a bailar.

La que corta el piolín: una parca llamada Átropos, en griego Ἄτροπος, que corta el hilo de la vida.

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