El Gulag en los lechos
José Stalin, proxeneta, sátiro y sádico de alto vuelo, usó los lechos de amor para saciar sus ímpetus de “feminicida”. Pequeñito le quedó Harvey Weinstein
José Stalin, proxeneta, sátiro y sádico de alto vuelo, usó los lechos de amor para saciar sus ímpetus de “feminicida”. Pequeñito le quedó Harvey Weinstein