Somos hijos de la muerte y la destrucción, pero también de la adoración de la naturaleza

"No vale la pena renegar del pasado y odiar a nuestros propios ancestros, sino al contrario, observar de manera calmada la historia, comprenderla"

Por: Tulio Fernández Mendoza
octubre 12, 2017
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Somos hijos de la muerte y la destrucción, pero también de la adoración de la naturaleza

Acaba de pasar otro día del descubrimiento de América y observo una vez más cientos de voces que se elevan indignadas contra esta fecha. Alegan que América no fue descubierta, que los españoles lo único que vinieron a hacer fue a saquear, robar y violar, que Colón era prácticamente un monstruo y que no hay nada que celebrar sino lamentar publicando en sus redes de manera reiterativa y casi compulsiva frases de Eduardo Galeano.

Y pongámonos de acuerdo. Lo ocurrido durante la conquista fue terrible, se habla de saqueo y es cierto, se hablan de violaciones, robos y asesinatos y no es menos falso; civilizaciones antiguas fueron diezmadas por el arcabuz y el salvajismo de los intrusos sedientos por las riquezas exuberantes de un nuevo mundo fascinante y la codicia desmedida por el oro, pero reducir el encuentro de dos mundos a esto es de una idiotez digna de un estudiante de colegio. Para empezar, si Colón no se hubiera topado con América aquel lejano 12 de octubre de 1492, ninguno de los camaradas que tan fervientemente protestan por este hecho existirían, de hecho ni yo que estoy escribiendo este texto, ni usted que tan gentilmente lo está leyendo estaríamos en este valle de lágrimas.

No somos hijos solamente de las culturas precolombinas que moraron estas tierras sino también de los saqueadores españoles y de los africanos que trajeron consigo la tristeza de la esclavitud y su alegría innata. Somos a la vez hijos de Quetzacoatl, Bachué, Jehová, Ochún y Yemanya, una sangre donde se mezclan tres continente y donde despreciar y renegar de una parte de ella es escupir para arriba.

El problema es que juzgamos lo ocurrido –y ojo que no lo estoy justificando— con los avances a nivel de derechos humanos que hemos hecho a lo largo de los siglos. Así como se conquistó América, los romanos, por ejemplo, se adueñaron del mundo conocido exterminando de la historia a ciertas civilizaciones (En Cartago, por ejemplo, echaron sal en sus tierras para que no floreciera nada de nuevo), lo mismo hicieron Alejandro Magno, o los persas, o los babilonios o...bueno ya entienden el punto. La cuestión es que durante mucho tiempo quién era más débil a nivel militar se convertía en el alimento de la potencia del momento.

Pero hemos crecido como raza. Sabemos que está mal la conquista de otros pueblos (y sí, se sigue haciendo pero por lo menos ya se usan excusas para encubrirlo, aunque eso es otra historia), de pronto la invasión de los nazis habría sido tolerada en siglos pasados, pero no se puede juzgar con la óptica de los tiempos actuales lo ocurrido hace poco más de medio milenio.

Dicen que los españoles exterminaron a los indígenas, pero no es del todo cierto; y sí, la sangre derramada por estos pueblos es incontable, la mayoría de los hijos del mestizaje también lo son de violaciones pero no se puede hablar de la desaparición de una raza, como sí ocurrió en Norteamérica, donde los ingleses no se mezclaron con los nativos y donde ahora son muy pocos los que quedan, prácticamente arrinconados en resguardos. Entre los conquistadores también llegaron hombres que se maravillaron con la riqueza de estas tierras de ensueño, hombres que dejaron testimonio en sus crónicas de animales fabulosos de mitología, frutas, colores y olores que jamás habían visto o saboreado, seres humanos que defendieron a los indígenas de los maltratos y que hicieron de la causa de ellos, la suya propia.

Uno de los argumentos de quienes denigran esta fecha es la generalización. Para ellos, todos los españoles eran criminales y asesinos. ¿De verdad se puede ser tan tonto? ¿Acaso eran nazis todos los alemanes? ¿Incluso las mujeres que fueron violadas por los rusos y los niños que fueron llevados al campo de batalla cuando se avecinaba el fin? ¿Son todos los gringos, ingleses, árabes responsables de las conquistas que llevan a cabo sus dirigentes? ¿Somos responsables TODOS los colombianos de los falsos positivos, las caballerizas de Usaquen o los crímenes que se haya cometido contra Perú en la guerra que tuvimos contra ese vecino país en 1930? ¿Cómo se puede ser tan idiota y no morir en el intento?

El problema de estos frenéticos amigos con alma de escolares es que idealizan las culturas indígenas al extremo, así como el novio despechado idealiza la imagen de la amada que le acaba de dar una patada en el culo. Según ellos, todos vivían en paz hasta la llegada de los europeos cuando claramente no era así. De hecho si la conquista de América ocurrió fue principalmente por la división y los conflictos existentes entre los pueblos indígenas situación aprovechada por los españoles para alcanzar con más facilidad sus objetivos. Así lo hizo Pizarro con los hermanos Atahualpa y Huáscar en el imperio Inca y Hernán Cortés quien agrupo a todas las tribus enemigas de los aztecas para acabar con sus odiados enemigos (sin saber que ellos mismos estaban clavándose el cuchillo de la derrota y la muerte).

No se puede negar que la historia de América ha estado escrita con sangre, tanto en el pasado como en el presente. Somos hijos de la muerte y la destrucción, pero también de la adoración de la naturaleza, de los paisajes paradisíacos de este continente y del idioma español. No vale la pena renegar del pasado y odiar a nuestros propios ancestros, sino al contrario, observar de manera calmada la historia, comprenderla y no repetir sus errores sino nutrirse de ella para construir un mejor futuro.

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