Sobre el proceso de paz

"Lo que le queda a la guerrilla es dejar las armas, y entender que el poder ya no lo ganaron por la fuerza."

Por: Alvaro Julian Diaz
octubre 07, 2014
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Sobre el proceso de paz
Foto: archivo eluniversal.com.co

Con la llegada a La Habana de la cuarta delegación de víctimas, se surtió otro paso en el arduo camino hacia la consecución de un acuerdo que ponga fin a más de medio siglo de conflicto entre la guerrilla de las FARC y el establecimiento colombiano. Medio siglo durante el cual ha sido precisamente ese establecimiento el que menos se ha visto afectado por las consecuencias de vivir en un país en guerra. Conservando intactos los privilegios que hacen de Colombia el país de castas que ha sido desde que el primer europeo puso un pie sobre esta tierra, y los ríos de sangre que han corrido sobre ella han salido en su enorme mayoría de las venas de los humildes que no son vistos como algo más que carne de cañón por aquellos que alientan la desgarradora violencia en todos los bandos.

Las 12 víctimas que fueron escogidas para esta crucial fase de la negociación contaron sus historias y realizaron sus propuestas, dejando una vez más en evidencia las responsabilidades que tienen los diferentes estamentos de la sociedad colombiana en la perpetuación de un conflicto con hondas raíces sociales, económicas y políticas. Conflicto que se niega a cesar debido a lo que algunos analistas llaman “el desgastado discurso de la guerrilla”. Pero como podría estar desgastado si las causas que lo han generado siguen ahí, tan vigentes como el primer día que se dio plomo en Marquetalia. Y esas causas perviven en un país plagado de injusticia, donde es posible morir de hambre, sed e ignorancia, aún en medio de una tierra de enorme riqueza; Injusticias estas que retroalimentan la muerte en una espiral que hasta hace poco parecía no tener fin.

Hoy, la existencia de guerrillas en Colombia es un contra sentido, no porque sea una causa que no existe, (como dice la propaganda del ejército) sino porque estas han pervertido los valores revolucionarios en parte por la influencia nefasta del narcotráfico, (que da plata pero mata ideales). Y han cometido tantos errores durante tanto tiempo. Como victimizar al campesino humilde e inerme al que supuestamente debían reivindicar. Tanto así que terminaron perdiendo casi todo el favor popular, primero en las ciudades y ahora incluso en sus zonas de influencia. Y hacer una revolución sin pueblo es imposible. Por que como bien lo dijo Salvador Allende “las revoluciones no las hacen los ejércitos ni los académicos, las revoluciones las hacen los pueblos”.

Entonces lo que le queda hoy a la guerrilla es dejar las armas, y tratar de ganar en la arena eminentemente política, el favor y el poder que ya no ganaron por la fuerza. Lo que por supuesto no será tarea fácil. Ya que las huestes que llevaron a cabo la masacre de la UP, siguen vivitas y coleando en el escenario político nacional, y han cumplido de manera excelsa, con su misión de alimentar el odio entre hermanos tildándose de comunistas a unos y de ultraderechistas a otros así la mayoría de este pueblo no tenga la menor idea de que es lo uno ni lo otro.

Así pues, sin importar los sacrificios que haya que hacer la firma de un acuerdo debe ser el desenlace lógico de este proceso. Si las víctimas directas de la guerrilla, han podido perdonar a sus victimarios, ¿Por qué hay un sector de la sociedad y del poder en Colombia que se niega a toda posibilidad de dialogo? Gritando a voz en cuello que como se va a negociar la paz con una guerrilla que mata policías que pone bombas que sigue cobrando vacunas. En últimas con una guerrilla que hace la guerra.

Precisamente, debe haber negociación porque hay guerra. Porque los ataúdes de compatriotas se siguen apilando sin que las causas fundamentales del conflicto amainen y por el contrario estas continúan profundizándose día con día. Porque si la violencia y la muerte no nos rondara pues no habría necesidad de realizar negociación alguna.

Los que promueven la guerra como solución, creen que las guerrillas y su violencia son como una serpiente, que muere si se le corta la cabeza. Craso error; porque la violencia guerrillera es como un árbol, cuyas raíces crecen en el suelo fértil del abandono, la injusticia y la inequidad social. Por lo que si no se deja de abonar ese suelo podrán dar de baja a mil Raúl Reyes, a mil Alfonso cano, a mil monos Jojoy, y les aseguro mis queridos hermanos que habrán otros mil para reemplazarlos. Y es por todo esto que aquellos que piden la paz para negociar la paz están cayendo en el mayor contrasentido de todos, contrasentido que solo puede provocar que la espiral no deje de girar, y que los ríos de sangre continúen fluyendo por medio siglo más.

@JULS996

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