Sin rumbo, a la deriva, así estamos los colombianos con Duque

La situación del país no va bien y el espejo retrovisor que le achaca todo al gobierno de Juan Manuel Santos finalmente se está agotando

Por: German Peña Cordoba
julio 22, 2019
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Sin rumbo, a la deriva, así estamos los colombianos con Duque
Foto: Twitter @infopresidencia

El rumbo es la dirección que se sigue para llegar a un punto determinado. Sin rumbo fijo, sin dirigirnos a cualquiera de los cuatro puntos cardinales, nos encontraremos a la deriva, desorientados y perdidos. “Camina sin rumbo alguno, como el aire que respiro”, la canción del Conjunto Clásico, nos retrata nuestra situación actual como país.

Sin rumbo es la percepción que inspira el gobierno del subpresidente Iván Duque. ¿Acaso se podría esperar algo diferente, teniendo como candidato opcionado en su momento a un personaje sin ninguna experiencia? Era claramente previsible que caeríamos en un modelo de gobierno en cuerpo ajeno. Caminábamos hacia el error, como los ríos se dirigen al mar, y no se cambió de rumbo. Era seguro lo que nos podía ocurrir y hoy vivimos las consecuencias en directo: el caos, la improvisación, el regreso al pasado, a la guerra y el atavismo. En época preelectoral se les advirtió, se les rogó, se les sugirió, no quisieron hacer caso… y tome pa’ que llevemos todos.

Después de gastarse casi un año en las inútiles objeciones a la JEP, se gastarán otro año más tratando de lograr una segunda instancia con retroactividad, exclusiva para un sujeto ya juzgado y condenado, como es Andrés Felipe Arias. Sin que la nueva revisión de su condena, que necesariamente pasará por la nueva sala de la misma Corte Suprema de Justicia, le garantice al señor Arias su inocencia. Es posible que en una eventual y no segura segunda instancia se le reafirme su culpabilidad.

¿Por qué si los aforados los juzga lo más selecto de la justicia, como es la Corte Suprema de Justicia, que es la máxima instancia judicial, se propugna por una doble instancia? Agréguele a este hecho, si es buscada con retroactividad. Claramente se observa que se legisla en defensa del interés puntual de un individuo ya juzgado y condenado. ¡¡Esta es Colombia, Pablo!!

En Colombia, nos acostumbramos a controvertir los fallos judiciales de una manera aterradoramente simple y elemental. Nadie lee, nadie se informa, simplemente se siguen religiosamente estribillos mal intencionados que luego se convierten en eslogan de campaña como: “es que él no se robó un peso”. Lo anterior a sabiendas de que no fue un peso, sino miles de millones de pesos, que beneficiaron a terceros grandes terratenientes, dejando viendo un chispero a campesinos necesitados. Todo el mundo se siente abogado constitucionalista, sin leer una página de las sentencias y sin dimensionar la complejidad que significa controvertir un fallo de un organismo supremo de justicia. Esto es lo que aprovechan los que con estas falacias los llevan emberracados a las urnas, como con el plebiscito, y ahí sí ya como mansos corderitos votan por el que diga “el chuchito de los Crocs”.

A corto plazo, veremos el deprimente espectáculo de todo un Congreso moviéndose por un  interés personal, siendo su función generar leyes que beneficien a todo un conglomerado social, no a una persona en especial. ¡¡Absurdo!! Entiendo que la doble instancia es una conquista jurídica internacional y no entraría a analizar eso, ¿pero hacerla con retroactividad?

Sin ser abogado, pienso que esto colapsaría el sistema judicial, porque desencadenaría una multitud de revisiones y demandas contra el Estado que terminaremos pagándolas todos. No sé si en Colombia son conscientes del daño institucional que causan estas veleidades personales, que se ambientan en épocas preelectorales con fines e intereses fácilmente identificables.

Todo lo anterior se realiza para vendernos la idea de la "inocencia" de un individuo inhabilitado  por su copartidario Alejandro Ordóñez y acusado por la exfiscal Viviane Morales, hoy simpatizante de dicho partido. Será otro año perdido en la búsqueda de mantenernos divididos, que es el objetivo superior. Se le une a esta pérdida de tiempo hacer populismo electoral y punitivo, buscando la cadena perpetua para delitos sexuales, donde está demostrado, según estudios serios de criminalidad, que el aumento de la pena de cárcel no persuade el delito. Además, hacer política con el aumento de penas es el objetivo que toca fibras sensibles de la sociedad y con esto se busca traducir el denodado trabajo electorero y proselitista en tangibles votos emocionales.

Mientras tanto, sin rumbo fijo y a la deriva, el desempleo en este gobierno llega a los dos dígitos, los docentes no podrán protestar, el genocidio a líderes sociales y desmovilizados aumenta, las interceptaciones ilegales y la persecución a los opositores regresaron, harán la reforma pensional y desaparecerán a Colpensiones. ¡¡Lindo panorama nos espera!! El sofisma y espejo retrovisor achacándole todo al gobierno de Juan Manuel Santos se agota.

 

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