Sin odios, por una Colombia sostenible

El triunfo de Petro ha sido celebrado con bombos y platillos. Es una oportunidad para que los buenos, nobles, solidarios y transparentes actuemos con dignidad

Por: Ramiro Rueda B
junio 22, 2022
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Sin odios, por una Colombia sostenible
Foto: Canva

Sostenibilidad hace referencia a mantener, en el largo plazo, el equilibrio de una especie, los COLOMBIANOS, con los recursos que provee su entorno, nuestro país, nuestro planeta, nuestros compatriotas, y la explotación que se hace de estos por debajo del límite de su renovación y de su DIGNIDAD.

Cada día cuestionamos los abusos contra la sociedad, el entorno, (medio ambiente, trabajadores, accionistas, gobierno, etc.)  en distintas instancias, públicas y/o privadas.

El egoísmo y la ambición por los negocios, el dinero, el poder y el éxito, confundieron y confunden, lo que es verdaderamente nuestro con lo que realmente le pertenece a la sociedad integral, priorizando el interés individual y personal sobre el interés y el beneficio general y muchas veces despreciando los valores éticos y morales como faro de nuestra conducta por considerarlos actos honestos, por ser legales.

Lo que acaba de ocurrir en nuestro paísnos señaló el día y la hora en que la sociedad y la democracia se inmiscuyeron en nuestras conductas, exigiéndonos cuentas de nuestro comportamiento y señalándonos que es necesario e irreversible innovar nuestra sociedad promoviendo el cambio. Mandato de nuestros clientes o el grito del mercado.

Al principio, defenderemos la inocencia y acusaremos a quienes nos cuestionan nuestras actuaciones públicas y privadas. Sin embargo, los hechos son tozudos, hay un presidente elegido por los más pobres de este país, y nos obliga a bajar el tono y permitir revisar nuestros actos y hasta nuestras conciencias, con sencillez.

Continuará el juicio y la vergüenza, la desesperanza, el rencor, los odios, el orgullo, la soberbia, que nos convierte quizás en cínicos profesionales, hasta que de nuestra conciencia brote el recurso natural más preciado, LA HUMILDAD, y se inicie la destrucción de esa hermosa fachada del pasado para transformarla en una fachada constructiva, positiva, crítica y consensuada con la que todos podremos aportar para avanzar y dejar de caminar en círculos como hasta ahora. Todos nos permitiremos revelar y aceptar la verdad multidimensional. La unanimidad no existe ni en las sociedades clonadas de las películas.

Ante el tribunal de la sociedad, la vida de cada uno de nosotros como seres públicos y/o privados, se puso y quedó al descubierto. Hasta hoy era frecuente vivir de apariencias, tratando de engañar a los demás incluso a sus agremiados y/o dirigidos. Pero la democracia nos develó y reveló toda la verdad, verdad que nos permitirá levantar cabeza para lograr la Colombia sostenible y sabrosa que, con trabajo, méritos, honradez y producción de riqueza física, social y medio ambiental todos nos merecemos vivir con dignidad y confianza.

Sin duda alguna, los colombianos estamos de acuerdo en que nos conviene vivir en armonía, amándonos, respetándonos y ayudándonos unos a otros sin ventajas, con humildad y transparencia, respetando los derechos y asumiendo las responsabilidades de los deberes y la solidaridad que demanda la búsqueda del beneficio general que nos permita al fin construir nuestra sociedad como UNA COLOMBIA SOSTENIBLE.

A partir de ahora y gracias a la oportunidad que el pueblo nos brinda con su decisión, las pasiones, la ambición, el egoísmo, la corrupción, el odio, el rencor, la envidia y la soberbia, que ha alzado individuos contra individuos, dirigentes contra dirigidos, familias contra familias, vecinos contra vecinos, socios contra socios, clases contra clases y naciones contra naciones y  que han sido y siguen siendo el motor de la violencia que no se detiene y que nos afecta a unos y otros, nunca más deben ser oídas, alimentadas y alcahueteadas   en nuestro país y en nuestras organizaciones, deben ir desapareciendo de nuestra cultura natural.

Es nuestra responsabilidad contribuir a su exterminación.

Se hace necesario entonces que los buenos, nobles, solidarios y trasparentes, que somos más, actuemos con dignidad para recuperar esa sana sociedad en la que nos merecemos vivir y que tenemos que entregar a nuestras futuras generaciones con un entorno sostenible social, económica y medio ambientalmente y con una conciencia limpia y una conducta ejemplar orgullosos de heredar.

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