Ser Pilo Paga no era lo que necesitábamos ni Duque la persona que lo va a solucionar

Resulta falso el discurso de que el fin del programa será para atender más gente, si en apenas un mes ya ha anunciado una baja considerable a la cultura y deporte

Por: Alejandro Castillo
septiembre 10, 2018
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Ser Pilo Paga no era lo que necesitábamos ni Duque la persona que lo va a solucionar
Foto: Twitter @IvanDuque / Icetex

Pongámonos de acuerdo: este era un programa altamente excluyente, que estigmatizaba a los jóvenes no pilos. Si cogemos de ejemplo la I.E.M. ciudad de Pasto, ubicada en Pasto, con el único criterio de que es la institución educativa que más pilos ha puesto en Colombia, encontramos que en sus tres jornadas —diurna, tarde y vespertina—, con aulas de 35 estudiantes y seis grupos de grado undécimo, en la mañana y en la tarde, y dos en la noche, tenemos un aproximado de 490 estudiantes graduados por año, de los cuales solo unos ochenta o noventa se endeudaban con el préstamo del programa. ¿Y el resto? ¿El resto, los casi cerca de 400 estudiantes, no merecen estudiar?

Ahora, los beneficiarios del programa eligieron las universidades privadas más costosas del país para estudiar. La Universidad de los Andes era una de las favoritas y, con criterios confusos, esta universidad decidió incrementar los costos de su matrícula. Algo más de $16 millones para sus programas de pregrado, excepto medicina, el cual quedó tasado en $23 millones semestre. El más costoso del país. En la Universidad de los Andes es más barato estudiar un programa de posgrado que un pregrado

Esto da como resultado que un estudiante beneficiario del programa fácilmente podría costarle al Estado, solo en el pago de matrícula, $160 000 000 o $230 000 000, si decide estudiar medicina.  En una universidad oficial, el semestre podría costar entre $300 000 o $400 000, es decir, menos de quince millones de lo que paga un solo beneficiario por semestre. Con el solo pago de un semestre de un beneficiario de Ser Pilo Paga se podría pagar la carrera completa de cuarenta estudiantes en una universidad oficial; con el pago de la carrera de un estudiante pilo, la carrera de cuatrocientos estudiantes en las universidades oficiales; con el pago de la carrera a los cuarenta mil pilos que hay en Colombia, la carrera de 16 millones de estudiantes en las universidades oficiales.

Pero el interés del Estado no es la educación de su sociedad, pues saben ellos que eso implicaría la muerte de la oligarquía que ha desangrado al pueblo. El interés está en abrir la brecha social bajo la falsa máscara de una inclusión a las clases menos favorecidas. El gobierno de Santos mintió al decir que era la educación la cartera con más recursos, pues estos no se vieron reflejados en calidad, investigación, proyección social y acreditación universitaria sino en unas pocas universidades privadas acogiendo a estudiantes de las periferias, para que el Estado pague grandes cifras para sus estudios.

La brecha social se abre aún más si se entiende que la mayoría de estudiantes beneficiarios del programa son urbanos. Los requisitos para ser beneficiario son puntajes excelentes en las pruebas Icfes, un examen que se organiza desde el centro del país, sin tener en cuenta la diversidad étnica y plurilingúística presente en este país. El Icfes no da cuenta de un proceso real de educación sino de un proceso de ideologización, que no evalúa el conocimiento sino la capacidad de acertar en preguntas desconectadas de la realidad.

Con todo esto parecería que el fin de Ser Pilo Paga estaba justificado y que habría que crear una sociedad donde Ser Colombiano Pague. Una sociedad inclusiva, que tenga en cuenta la diversidad colombiana y que apueste por una relación entre academia, conocimiento científico, desarrollo tecnológico y desarrollo económico. El problema central de este asunto es que el actual presidente de la República es Iván Duque, que como se ha señalado en anteriores análisis, tiene el gran dilema entre ser el títere o el traidor de Álvaro Uribe. Es decir, alguien que ha perdido cualquier autonomía para gobernar.

Situación crítica al revisar el gabinete que acompaña al presidente. Ministros como Nancy Patricia Gutiérrez, ministra del interior, María Victoria Angulo, ministra de educación, Alicia Arango, ministro de trabajo, Guillermo Botero, ministro de defensa, Alberto Carrasquilla, ministro de hacienda, entre otros, no representan dignidad, decencia  o respeto por la vida ni por los recursos públicos. Resulta falso el discurso del presidente de que el fin de Ser Pilo Paga será para atender a un mayor grueso de la población, si en apenas un mes de su gobierno ya se ha anunciado una baja considerable a las carteras de cultura y deporte. La educación no es prioridad en su gobierno y muestra de ello fueron sus respuestas simplonas en los debates presidenciales.

Ser Pilo Paga no era el programa que Colombia necesitaba ni Duque es la persona que va a solucionar el problema. Amanecerá y veremos.

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