Opinión

¿Se unirá el Chocó a Panamá?

Si la alternativa de esta adolorida región es hambre y miseria, no hay principios que atajen a los habitantes, ni lealtades que los obliguen a aguantar

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Diciembre 29, 2016
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Cuando la gente está con hambre, sin medios para sobrevivir y se siente excluida. Cuando las madres ven morir a sus hijos de desnutrición y enfermedades que podrían evitarse. Cuando no hay acueducto ni alcantarillado, ni energía eléctrica, ni servicio de salud, ni seguridad, ni justicia eficaz. Cuando la corrupción impera. Cuando los ríos ya no sirven para proveer alimentos porque ante la indiferencia del Estado los revolcó la minería ilegal, dejando sus aguas y sus peces saturados de mercurio. Cuando todo esto sucede en un territorio como el del Chocó, no hay principios ni talanqueras que atajen a  sus habitantes; ni lealtades ni patriotismos que los obliguen a aguantar.

Los tecnócratas de este y de los gobiernos recientes, no reconocerán aquella realidad. Tanto así que un ministro la semana pasada, expresó sorpresa por las protestas surgidas en aquella región. En ese orden de ideas el funcionario se preguntó: ¿Cómo pueden reclamar contra el Gobierno Nacional, si en los últimos años este ha invertido más de siete billones de pesos en la región?

Lo que el empleado oficial no dijo es que la plata sí se mandó para el Chocó, y parte de ella se invirtió en unas pocas obras, pero el grueso de los recursos enviados desde siempre se ha esfumado. Se los repartieron  entre una gavilla de politiqueros, la mayoría en el sitio y otros cuantos en Bogotá,  vinculados a las coaliciones de turno. Tales individuos a punta de cupos indicativos, mermelada, contratos y puestos, han venido atrapando partidas asignadas a ese y a otros departamentos.  Claro, sería iluso pretender que un alto oficial dijera lo que viene sucediendo con  un sistema de manejo en el cual la  contratación dudosa y las cuotas burocráticas alimentan las maquinarias polítiqueras.

Es curioso que en esta época en la cual tanta atención se da a las víctimas, nadie diga una palabra de los muertos que cada día pone la corrupción politiquera al tragarse el dinero de los almuerzos escolares, del agua potable, del saneamiento básico y de los hospitales. Un conjunto de tropelías que ha causado y continúa causando muchos más muertes que todos los grupos subversivos sumados.

Doctor Guillermo Rivera, ministro encargado del Interior, usted es un hombre bien intencionado, pero si el gobierno nacional quiere soluciones efectivas debería estar trabajando con todo, para acabar la corrupción en ese y en los demás departamentos.

En el territorio chocoano viene dándose una toma de conciencia colectiva  sobre las causas de sus desgracias. Este hecho está detrás del paro efectuado y explica  la magnitud de las marchas registradas durante los días recientes. El alma de las protestas ha sido el Comité Cívico por la Salvación y la Dignidad del Chocó. La movilización ha estado acompañada por la Iglesia católica que por intermedio de la diócesis de Quibdó expresó: “Reafirmamos la vocación de lucha por la justicia social y la denuncia de todo tipo de abandono estatal en contra de los pueblos afro, indígena y mestizo. La situación real de la población del chocó sigue siendo crítica en materia de salud, educación, infraestructura vial, empleo,  servicios públicos y medio ambiente”. La Iglesia también dio un espaldarazo a la manifestación ciudadana al solicitar al gobierno nacional que sin demoras de respuesta las exigencias que vienen planteando los manifestantes.

La verdadera solución está en sepultar para siempre

la corrupción asesina

adueñada de ese departamento

 

 

El Comité Cívico de Quibdó y la Iglesia, no pueden equivocarse en un asunto fundamental: las obras físicas reclamadas son urgentes y es justo que se acometan sin demora, pero la verdadera solución está en sepultar para siempre la corrupción asesina adueñada de ese departamento. Se trata, entre otras medidas,  de materializar la promesa de Juan Manuel Santos, cuando en su primera candidatura planteó la conformación de un bloque de búsqueda anticorrupción. Estrategias de esta naturaleza, son necesarias para volver a hacer viables a varios departamentos hoy sumidos en el despilfarro, o presas del saqueo descarado de sus recursos.

En ese “importaculismo” del Estado central frente a las regiones hay un escenario posible el cual se ha venido ignorando. El Chocó está más conectado con Panamá de lo que parece. Aunque no exista carretera panamericana, hay trochas concurridas  y un intenso intercambio marítimo entre los pobladores de la frontera común. En el mundo contemporáneo donde no son extraños los reacomodos territoriales y fronterizos, Panamá haría el negocio de la vida al propiciar la  incorporación de nuestro Chocó a su territorio. De darse esa iniciativa, las fuerzas vivas del departamento podrían caer en la tentación de atender las señales provenientes de la nación vecina. Lo harían así porque como ya se dijo, las circunstancias de aquella adolorida región claman al cielo y si su alternativa es el hambre y la miseria, no hay principios ni talanqueras que atajen a  los habitantes; ni lealtades, ni patriotismos que los obliguen a aguantar.

Publicada originalmente el 25 de agosto de 2016

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