"Samper obró más por miedo ; el riesgo de golpe de Estado era inexistente”

La versión de Gustavo Castro, exsubdirector de inteligencia militar del Ejército, que difiere de la de Pablo Victoria

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noviembre 23, 2015
Foto: cortesía/ lafm,com.co

Testigo de excepción de los acontecimientos vividos en la década de los noventa, cuando se conoció el "proceso 8.000" y la entrada de dineros del narcotráfico en la campaña electoral del presidente Ernesto Samper, Gustavo Castro desautoriza a aquellos que hablan de que en esos momentos hubo un golpe de Estado en ciernes (o varios) y asegura que las Fuerzas Armadas nunca apoyaron una salida no constitucional a la crisis política. De estos asuntos, junto con otros, nos habla este veterano oficial de la inteligencia militar.

Ricardo Angoso: Pablo Victoria afirma, en una reciente entrevista a http://www.las2orillas.co, de que había dos golpes de Estado en marcha durante la crisis desatada a raíz del "proceso 8.000" y la implicación del presidente Samper en el escándalo de los dineros del narcotráfico en la campaña electoral, ¿qué hay de cierto en todo ello?

Gustavo Castro: Pablo Victoria tiene una gran fortaleza moral y un agudo sentido intelectual, de eso no me cabe la menor duda. Pero hay bastante fantasía en algunas de las cosas que dice en su libro, fantasea sin duda. Yo fui muy amigo de Hugo Mantilla, al que se le atribuye una de las tramas golpistas, que sostuvo una idea de una salida no constitucional de la crisis, pero nunca me habló de ningún golpe de Estado. Hablaba de esas cosas con otros, pero no pasó de ser una idea sin desarrollo más allá de las charlas que mantenía. Luego se hablaba del General Bedoya, de que estaba en una trama golpista, pero tampoco hay mucho más que esas ideas de una salida de la crisis, aunque sin llegar a dar pasos en esa dirección muy concretos. No hubo golpe de Estado, ni en marcha ni en ciernes, se lo aseguro.

R.A.: Sin embargo, Victoria presenta en su libro un plan que tenía el General Bedoya con una serie de acciones concretas a tomar en un hipotético golpe de Estados, entonces, ¿había algo en ciernes, no?

P.V.:Ese plan no es real y sobre ese asunto se publicaron varias informaciones muy contradictorias. Luego aparecieron unos documentos en casa de Alvaro Gómez Hurtado, que al parecer le llegaron por correo, en los que se relataban una serie de supuestas acciones. Hasta llegaron a aparecer algunos documentos redactados por mí, documentos que yo nunca envié a Gómez Hurtado, al que yo conocí a través de Mantilla. Estos documentos los publicó la revista Semana. Esos documentos redactados por mí fueron enviados a Gómez Hurtado y, sin embargo, yo nunca los había hecho públicos, me fueron robados. Ese es el gran misterio: cómo llegaron esos documentos míos de analista de inteligencia militar y política a Gómez Hurtado. Así fui señalado por algunos de estar detrás de algo que estaba en marcha.

R.A.: Hay gente que señala incluso que Alvaro Gómez estaba detrás de una supuesta trama golpista y que esa supuesta implicación, incluso, le llevó a la muerte, ¿qué opinión tiene acerca de ese tema?

P.V.: A Gómez Hurtado le cabía la democracia en la cabeza, no concebía ninguna idea de conspirar o dar un golpe de Estado. ¡Era un demócrata de los pies a la cabeza! Pero era un hombre muy reservado, podrían haberle hecho alguna propuesta indecente y que se hubiera callado sin decir nada más. Incluso diría más: algunos de los que estaban a su alrededor podrían haber pensado que ese silencio significaba una aceptación tácita de que él estaba al frente, cuando realmente no era así. Alvaro Gómez Hurtado no era un golpista, ni comulgaba con esas ideas. Era un hombre conservador recto, demócrata y firme en sus convicciones.

R.A.:Pero si no había golpe como se dice ¿por qué el presidente Samper le cesa a usted?

G.C.:Todo comienza con los narcocasetes que publica el presidente Andrés Pastrana, que había perdido frente a Samper en las elecciones, comenzando entonces el famoso "proceso 8.000". Así comienza la mentirosa y falsaria investigación de la Comisión de Acusaciones de la Cámara de Representantes contra el presidente Samper. Se investiga la entrada de dineros del narcotráfico en la campaña electoral del presidente Samper.

Y llega a la comisión de inteligencia del ejército un casete de un representante parlamentario, Heyne Mogollón, que estaba al frente de la investigación parlamentaria, hablando con un gerente de un banco, en donde se dice que lo que se trata de hacer en esa comisión es absolver al presidente Samper de todo este asunto. Es una charla informal donde se habla de este asunto. Esos casetes fueron entregados a la prensa y fueron conocidos públicamente.

El presidente Samper, junto a su ministro de Defensa de entonces, en octubre de 1995, deciden cesarme de funciones por que relacionan esas interferencias con los rumores insistentes de que había un golpe de Estado. La periodista a la que le fueron entregados fue la que relató que la fuente que le había dado los casetes era yo. Fuimos destituidos el director y el subdirector de la inteligencia militar, que fue desmantelada por el presidente Samper al considerar que estaba detrás de una trama que realmente no existía. Fueron destituciones arbitrarias y causadas por el miedo que tenía Samper en ese momento.

R.A..: ¿Tuvo algún papel la inteligencia militar, como se sostuvo en su momento, con el asesinato de Alvaro Gómez?

G.C.:Desafortunadamente, esos hechos ocurren en octubre del año 95 y paulatinamente se va agravando la situación en el país. El asesinato de Alvaro Gómez fue el 2 de noviembre. El presidente Samper, al margen de lo que había ocurrido, quería desmantelar la inteligencia militar. Y, simplemente, aprovechó el tema de Gómez Hurtado para acabar con la inteligencia militar y cesar algunos altos mandos, creando una serie de montajes. Se monta toda una trama para acabar con nosotros, incluso se nos allanaron nuestras viviendas y oficinas; pero el objetivo final era dar un golpe a la inteligencia militar y cesar a sus principales cabezas. Lo que finalmente se hizo con éxito.

R.A.: ¿Y a qué respondían esos movimientos?

G.C.:Samper tenía miedo porque estaba implicando en una gran escándalo, tal como denunciaron el ministro de Defensa de entonces, Fernando Botero, y el tesorero de la campaña, Santiago Medina. Estaba acorralado y en esas situaciones desesperadas, como es lógico, se toman también decisiones desesperadas ajenas a la razón.

R.A.: ¿Por qué finalmente Samper no cae?

G.C.: Yo soy militar de formación. El presidente Samper resiste y aguanta porque el régimen del que hablaba Gómez Hurtado los sostuvo. Quizá hubo gente que pensó que las Fuerzas Armadas deberían haber dado un paso al frente, pero el ejército de Colombia no iba a actuar contra la Constitución y contra la democracia.

R.A.:Entonces, ¿el General Bedoya nunca tuvo intención de dar un golpe de Estado?

G.C.:Nunca la tuvo, ni siquiera la idea de hacerlo. Ninguno de los mandos militares de entonces era golpista, eran todos demócratas. No hubo ni la idea ni un proyecto de golpe de Estado. Se trató de implicar a la inteligencia militar en un golpe de Estado que solo existió en la mente de algunos.

R.A.:¿También se acusó la inteligencia militar de estar detrás de todo lo ocurrido en el Palacio de Justicia?

G.C.:Sí, claro, han venido con la tesis de la "ratonera", en que estábamos detrás de esos sucesos también. Incluso se habló de un golpe de Estado contra el presidente Belisario Bentacur en esos días, algo que no es creíble y que tampoco ocurrió. En este país los militares no tienen tradición golpista. Se tomaron decisiones apropiadas para el momento y fueron tomadas por el gobierno constitucional de entonces. Las medidas tomadas fueron las que se podían tomar en ese momento crítico, quizá hoy se tomarían otras.

Belisario Bentacur sigue defendiendo las acciones que tomó. Se crearon unas películas y unas fantasías que más tienen que ver con el realismo mágico que con la realidad de los hechos que ocurrieron. Ni golpe ni nada, el presidente estuvo al frente como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas en las acciones llevadas a cabo en esos dos días. Los militares siempre han estado subordinadas al poder civil en Colombia y nunca ha habido una tradición golpista.

R.A.:¿Hubo divisiones en el seno de las Fuerzas Armadas durante el "proceso 8.000"?

G.C.:Sí las hubo, claramente. Y en esa época estábamos a un lado los que nos manifestamos en contra de lo que estaba ocurriendo en el país y, en la otra parte,  a los que no les importaba y no decían nada. Hubo gente que calló y prefirió mirar hacia otro lado pese a la gravedad de los hechos. El presidente llegó por una vía constitucional pero por dignidad y por respeto al pueblo y a la misma democracia, pensábamos entonces algunos, debía irse y separarse del cargo mientras se investigaba el asunto. Pero el presidente no lo hizo ni tuvo nunca la intención de hacerlo. No voy a dar nombres, pero hubo esas divisiones dentro de las Fuerzas Armadas y se mantuvieron durante todo el mandato de Samper. En cualquier caso, nunca hubo esas tendencias golpistas, como algunos mantienen, sino divisiones y cruce de opiniones. Hubo un grupo de personalidades que se reunían con Mantilla y proyectaban sus fantasías en la creencia de que se creían intérpretes de la realidad del país.

R.A.: Sin embargo, ¿a Alvaro Gómez lo asesinan y se le señaló un tiempo como el líder de una supuesta conspiración?

G.C.:Eso sí queda claro: que alguien asesinó a Alvaro Gómez, hasta ahí llegamos, pero no lo mató ni el ejército ni la inteligencia militar. Lo mataron quienes estaban interesados en agravar la situación o que  se solucionara la grave coyuntura. Tampoco lo mató, como señalan algunos, gente de su entorno o de su familia. La pregunta es a quién le interesaba tener a Alvaro Gómez muerto, ahí está la verdadera clave de todo este asunto. Hay muchas hipótesis acerca de este crimen y se creó una suerte de una cortina de humo para distraer la atención de muchas cosas. Alvaro Gómez, le digo, no era un peligro para la democracia, pero el régimen nunca le dejó llegar a ser presidente. Es un crimen todavía no aclarado y cuya resolución despejaría muchas incógnitas acerca de lo que vivimos en esos años. El ambiente de ese momento político era muy negativo, sobre todo porque el presidente Samper tenía pánico y no hizo nada por resolver aquella situación a la que habíamos llegado.

@ricardoangoso
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