Entre Paloma, Cepeda y Fajardo, se elegirá entre el conservadurismo, la izquierda ortodoxa o el centro con sentido social y no se irá a ningún abismo

 - Roy sin mucho por roer

Entre las cosas buenas de las consultas del pasado domingo, que dicho sea de paso cuestan tan caro a los colombianos para pagar el capricho de un número enorme de candidatos de perversa vanidad, está el sacudón a ese señor mercader de la política que es Roy Barreras.

Roy, sin serlo, o simplemente siéndolo de a pocos cuando conviene, es poeta, es liberal, es comunista, es artista; es animalista, es petrista, a veces profesor, otras, estratega, es Cambio Radical, es de la U, socorrista, es galanista y nuevo liberal.  Este señor que aparece cuando se habla de alguna EPS o de la DIAN o de todo cuanto signifique mover clientelas, puestos y votos que se buscan como jabones en las estanterías de un D1, va acomodándose y no se agota, va y viene con sus letanías políticas a punto del desvarío como el agente viajante en la obra de Arthur Miller.

Pues bien, tras la consulta del domingo Barreras parece por fin en su sitio, ahora sin la colección de máscaras y camisetas de colores para usar a conveniencia, sin mucho que negociar en esa concepción tan suya de la política que practica como trueque.

Esa idea tanática de que el país al borde de la muerte se aproxima siempre a elegir presidente, no es tan cierta. Esa idea de que un país todavía en la patria boba no sabe quién es quién no lo es tampoco.

La contienda actual resulta por el contrario llamativa. Salvo por la permanencia allí de De La Espriella con su tan escaso sentido de la realidad, la disputa parece seria: dos candidatos con posiciones ideológicas antagónicas (Paloma Valencia e Iván Cepeda) y uno con juiciosos pensamiento social de centro (Fajardo) disputarán con seriedad los cerca de 22 millones de votos en la primera vuelta.

Paloma Valencia estará en segunda vuelta con un caudal fuerte; Cepeda y Fajardo se liarán y uno de ellos dos estará para el segundo momento

Paloma Valencia estará en segunda vuelta con un caudal fuerte; Cepeda y Fajardo se liarán y uno de ellos dos estará para el segundo momento, algo realmente importante pues son aspirantes con un planteamiento honesto de lo que proponen y hacen, porque han venido haciéndolo coherentemente desde años atrás en la política. Claudia López y De La Espriella no sumarán nada más de lo que pueden hacer, muy poco.

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Colombia tendrá, pues, una segunda vuelta en esta oportunidad y no se irá a ningún abismo. Elegirá entre el conservadurismo, la izquierda ortodoxa o el centro con sentido social, con un criterio de alternancia, como es en realidad la democracia.

Desde luego mucho mejor que aquellos tiempos en que liberales y conservadores, dos vertientes de un mismo río, se repartían cada cuatro años a un país en sangres.

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