Revocar patentes para salvar la economía

Sudáfrica e India presentaron una propuesta para una exención de los ADPIC sobre patentes, diseños industriales y secretos comerciales que restringen el acceso a vacunas

Por: Carlos Tamara
febrero 03, 2021
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Revocar patentes para salvar la economía
Foto: Pixnio

Recuerdan ustedes aquella catarata interminable y cotidiana de supuestas preocupaciones de nuestros supuestos estadistas para salvar la economía. En ese momento en que se sabía poco de la pandemia el asunto era de vida o muerte para la gente o para la economía. Como supuestamente salvar la economía estaba de la parte de salvar un bien común que salvaba vidas del hambre entonces la gente, materializada en individuos concretos y específicos, llevaban las de perder.

Incluso se hicieron campañas promocionadas por la empresa privada, con el apoyo estatal en nuestro medio, para ahorrarse el IVA, u otras ofertas, y sigue habiéndolas, con tal que la gente saliera (salga) del encierro cuando todavía no había vacunas. Y aun habiendo vacunas pero lejos… Y en efecto sucedió que muchos perdieran la vida.

Se dice fácil eso de perder la vida, pero me sigue sonando a crímenes de Estado. Acciones de lesa humanidad. Ya habrá tiempo para volver sobre estas vidas y a quiénes les cobramos sus muertes. Eso no se queda así: eso se hincha.

Nunca creí en tal carreta y siempre supuse la prioridad de la gente como siendo lo que da vida a la economía. Así de sencillo.

Bueno, y así será así hasta que la inteligencia artificial nos archive a todos. Pero incluso así…

Todavía esa catarata no cesa. Es más, deberíamos estar haciendo algo para que no regrese, eso si se activan mundialmente y a nivel pandémico también algunas cepas superagresivas que llevan trazas de agobiarnos. Aunque ya se sabe mucho más de cómo deberían ser los comportamientos, sociales las nuevas cepas ofrecen un panorama todavía indescifrable y más que todo geográficamente difuso. Por ejemplo, ¿las nuevas cepas también producen individuos asintomáticos? Lo cual sería muchísimo más grave que cuando la primera ola. Al parecer hay cada vez más cepas perversas que ya hicieron la primaria y van para la secundaria.

Pero hay algo peor. Muchísimo peor. Sobre la humanidad pende una espada de Damocles: no se sabe si la urgencia de fabricar las vacunas pretermitió algún protocolo clave. ¿Eventualmente eso ayudaría a que se presentaran nuevas cepas por debilidad de los agentes antivirales, o por los nanoingredientes involucrados? Eventualmente, no es que alguien tenga la culpa. Podría deberse a no saber qué es lo que no sabemos del virus y sus malhadadas cepas.

De mi parte ignara sostengo, por ejemplo, que el ser humano todavía no sabe por qué el virus se empecina en llevarnos a una frontera que nos vuelve poco menos que anaeróbicos, donde no podemos funcionar, como si intentara volvernos prebióticos. Tanto que nos lleve a preguntar: ¿es la muerte, prebiótica o posbiótica?, ¿si tuviéramos la capacidad de ser organismos facultativos, aunque sea asistida, la acción del virus ya no sería peligrosa?, ¿podría la muerte inducida clínicamente servir para inventar sumirnos en un tipo de respiración en que el virus taque burro?, ¿habrá alguna inteligencia artificial que nos permita cambiar nuestro arsenal genético que conlleve responder más activamente a los virus y sus crecientes mutaciones?

Pero ahí todavía no escampan los problemas. Podría haber algo peor:

De todas maneras se hace visible que mientras los muertos cunden, se aceleran formas pandémicas de la economía financierista del imparialismo más feroz de la tierra que no producen nada digerible que, según ya se dice, tienen capacidad para matar la economía productiva. Hasta ahora ni siquiera los supermillonarios del churubito del 1% más rico están logrando sobrevivir algo que ellos mismos inventaron. Me estoy refiriendo a la furia de GameShop. Y es evidente que ante esto nada hacen los gobiernos, pero allí sí callan como ostras.

Que una pandemia económica sea más peligrosa que una pandemia abiótica nunca jamás de los jamases lo había presenciado la humanidad.

Y seguimos sin saber qué es lo que no sabemos que nos convierte en víctimas inermes.

Creen que les daré descanso. No están ni tibios. Ahora viene la peor andanada. He aquí una noticia escalofriante:

“En cambio, sin embargo, el mundo está al borde de un 'fracaso moral catastrófico' en la distribución de vacunas, para usar las palabras del director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus. Los países están sumidos en un estancamiento de 'nacionalismo de las vacunas', y el mundo rico ha obtenido contratos para vacunar a toda su población tres veces antes de finales de este año, mientras que 85 países pobres no recibirán lanzamientos de vacunas hasta principios de 2023, en todo caso”.

Y entonces ante el hipnótico y facultativo “fracaso moral catastrófico”, ¿en dónde quedó la cantilena de salvar la economía mundial?, ¿dónde está el grito de los gobiernos de los países pobre, ya no para salvar la economía que al parecer ya sobre agua por las inyecciones financieras con fondos públicos, sino para salvar a su propia gente, es decir a la gente que le permitirá seguir salvando la economía?

Ya podría saberse en qué caverna del cuerpo podrían tener sumida la lengua.

Y hay ejemplo de que su voz puede ser escuchada:

“Cuando la epidemia del VIH/SIDA se desataba a fines de la década de 1990, el costo predominante de los medicamentos antirretrovirales patentados (ARV) superaba los 12.000 dólares por paciente y año. El presidente sudafricano Nelson Mandela lideró una revuelta mundial por el acceso a medicamentos ARV asequibles que salvan vidas al anular las disposiciones del Acuerdo sobre los ADPIC y lanzar un ataque frontal contra las grandes farmacéuticas. En respuesta a este llamado, el fabricante indio de medicamentos genéricos Cipla asombró al mundo en febrero de 2001 al introducir un medicamento para combatir el SIDA por menos de USD 1 por día”.

Apenas el domingo pasado Tola y Maruja hicieron una denuncia terrible que debería tener al Centro Democrático rasgándose las vestiduras. Ellas salvan a Iván Duque de su celebérrimo “lo querí” que memetizó el universo viral nacional. Algunos en Barranquilla bailaron unas suculentas letanías carnavaleras. En cambio las tías descubren el agua tibia pues que Ivancito “quizá quiso decir “quise”, lo animó Tola” (Sic).

Claro que después Tola y Maruja le zampan el siguiente zumbambico: “A Ivancito se le encharcaron los ojos, hizo pucheros, y le tastabuilló la voz. Eso es lo que más me remuerde, tías: si mi gobierno fuera competente a lo mejor el ministro estaría vivo”.

Y eso podría seguir siendo cierto así de criminal pero de forma masiva. ¿Qué le cuesta al liderazgo nacional gubernamental a través incluso del Ministerio de Defensa desafiar la amenaza mundial del control mortal de las patentes de vacunas? Por qué no frentean ahí si en beneficio aunque sea por primera y única vez que lo hagan en defensa de la economía. No, que no se pongan con hipocresías que digan que es para salvar a la gente. Aunque sea para salvar la economía que hagan trizas los acuerdos internacionales. ¿Y no es que un hijo quiere ser presidente? Ahí tendría una plataforma que lo catapultara.

Si Mandela lo hizo, que pudo haber sido un paria, por qué no podríamos nosotros.

Pero no lo van a hacer. ¡No lo van a hacer! ¿Alguien, un genio por favor, podría dar una razón de por qué no lo harán de manera tal que no contemple suspicacias?

Y ojo, ya Venezuela, liderados por el condenado Maduro, firmó algo castrochavista: “En octubre de 2020, Sudáfrica e India presentaron una propuesta a la OMC para una exención de los ADPIC sobre patentes, diseños industriales y secretos comerciales que restringen el acceso a vacunas y medicamentos o la fabricación de productos médicos esenciales para combatir el COVID-19. La propuesta ahora ha ganado peso con el patrocinio de Kenia, Pakistán, Venezuela, Egipto y Bolivia, junto con el respaldo de casi 100 países en la OMC. La OMS, ONUSIDA y varios relatores especiales de la ONU también respaldan la exención”.

¿Qué tal que esta propuesta liderada por Venezuela corone y resulte salvándoles la vida a ministros de este gobierno de una bancada que al final de la era Santos todos creíamos que se iba a comer el mundo? Siguiendo a Tola y Maruja, de ser así: “¡quedarían más aburridos que un mico en un bonsái”!

Notas. Se llama churu a la cascarilla que corona el grano de arroz y que debe desecharse aunque hoy sea fuente silícea de abonos. El acuerdo ADPIC es el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio. Las citas son tomadas de Revocar las patentes, derrotar la pandemia, subida hoy al newsletter de la Revista International Politics and Society.

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