¿Por qué Andrés Caicedo tiene esta mirada desesperada?

Su hermana Rosario explica y revela a que cuadro se le parece la foto tomada por el caleño Fernell Franco en 1972 inpirada en un cuadro del francés Courbert

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Abril 24, 2016
¿Por qué Andrés Caicedo tiene esta mirada desesperada?

Corría el año 2008. Agosto para ser exacta. Y yo estaba visitando a mi padre en Cali. La noche, con un calor agobiante, me impidió buscar refugio en mis libros. Me estaba volviendo a leer uno de mis tomos favoritos de Susan Sontag, su ensayo sobre la fotografía, pero no podía concentrarme. Así, que por tratar de encontrar algo distinto para leer me encontré en la mesa de noche la revista SEMANA. En letras llamativas leí que era una edición especial dedicada a COLOMBIA EXPUESTA. FOTOS CON HISTORIA, leí. Fotos. Buen complemento para mi libro interrumpido, pensé, y entusiasmada, pues adoro el arte de la fotografía, empecé a hojearla.

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En la carátula, la primera foto: un hombre con un paraguas saltando un charco en alguna ciudad de nuestro país…admiré la pose capturada por el fotógrafo. Un bailarín en medio de nuestros chaparrones, me dije, y seguí hojeando. Ví una copia de la foto más antigua de Colombia, ví tesoros tras tesoros. La primera foto,  de acuerdo a la revista, tomada por una mujer en Colombia…una hermosa fotografía, titulada EL EXCLUIDO, mostrando ” el primer registro fotográfico de un travesti en el país.” Ah, tesoros encontrados en la oscuridad de la noche, con solo el silencio y mis ojos embelesados…foto tras foto…nuestra trágica historia, nuestras incontables guerras, nuestras alegrías. Y así estaba yo, cómoda, ya sin calor, cuando paso otra página y me encuentro con la cara de mi hermano Andrés Caicedo, como saliendo de las entrañas de alguna cueva: su mirada desesperada pero profundamente clara, mirando al fotógrafo sin temor. Andrés mi hermano cogiéndose la cabeza con esas largas manos como si tratara de contener algo… Andrés en una foto nunca vista por mí.

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SEMANA le dedica toda una página y al leer la descripción de la narrativa, me encuentro con lo siguiente: El fotográfo fué el genial Fernell Franco. Y la revista explica: ” Esta fotografía, inédita hasta esta publicación” fué tomada por Fernell en 1972. Yo la miro con detenimiento, con curiosidad, con asombro… Y así, como algo que uno ve inesperadamente,  le trae a la mente recuerdos enterrados por décadas, empiezo a pensar: ¿ Dónde he visto yo una pose semejante? ¿Dónde he presenciado unos ojos así de claramente desesperados, una frente tan en primer plano, unas manos reteniendo un dolor invisible? ¿Dónde, por Dios? Esa pose la he visto yo en alguna otra parte y es… fué Andrés el que me la mostró…ay, recuerdos a medias, sitios que no puede uno precisar…en esa noche en Cali, cierro los ojos con la foto de Andrés cerca a mí. Andrés en su Calicalabozo. Pero, ¿quién es ese otro? ¿Quién? Y así, como por arte de magia me llega el recuerdo: !Un pintor francés! Andrés en Houston, Texas. Los dos en una biblioteca universitaria. Yo buscando unos libros para mis clases y mi hermano se acerca con su caminar rápido y me muestra un grueso libro de historia del arte y abriéndolo lentamente me muestra una pintura, me la señala con sus largos dedos: y allí veo yo a un bello hombre mirándome directamente a la cara: sus ojos oscuros y aterrorizados, su camisa, sus manos, su frente. Y Andrés pone sus manos sobre los ojos de la pintura y mirándome me dice: ” Así son mis días, así.” Yo lo miro a él, al pintor francés—¿porqué estoy tan segura que era francés? ¿Lo leí en el libro? ¿Me lo dijo Andrés? — y yo estoy recordando todo esto en el 2008…algo que sucedió en un siglo pasado, la triste afirmación de un hermano ante la cual me quedé sin palabras y lo único que hice fué tomarlo de la mano. Sin habla fuí testigo. Eso fuí.

Pero ya en medio de este claro recuerdo y siendo las 2 am, no puedo quedarme quieta. ¿ A que pintor francés estaba imitando Andrés posando ante Fernell Franco un año antes de su contundente afirmación:

“Así son mis días, así”.

Noche oscura y sin respuestas en mi Cali, pero sabiendo que hay siglos tras siglos y museos y galaxias no descubiertas y tiempos interminables en el internet, me levanto de mi cama y me voy hacia mi computador. La luz de las seis letras multicolores me enceguecen un poco pero despacio y con un sólo dedo, como he escrito torpemente toda mi vida, formo la siguiente búsqueda en Imágenes:  RETRATO DE PINTOR FRANCES. Ah, gran rapidez de los chicos de Silicon Valley. Veloces. Y allí entre una pintura y otra me encuentro el dibujo que me mostró Andrés: allí en la pantalla de mi viejo y anticuado computador está la cara que enterré por décadas hasta que una foto la sacó a de nuevo a la luz. Otro objeto guardado en mi caja de Pandora, la caja tan temida por tantos por la verdad que siempre esconde.

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Gustave Courbert. ¡Francés!! ( Mi memoria no me traicionó). Jean Desiré Gustave Courbet ( 1819 – 1877). Transgresor desde pequeño. Su autorretrato es titulado EL HOMBRE DESESPERADO y el arista tomó 2 años en terminarlo. La cara, su cara, mirando al mundo, con los ojos desesperados de alguien que  sabe talvez demasiado. La cara que me permito pensar que Andrés imitó para Fernell…

Courbet, el radical que murió en exilio y que escribió estas palabras:

” Tengo cincuenta años y siempre he vivido en libertad; permitan que yo termine mis días libre, y que cuando yo muera, esto es lo que se debe decir de mí: ‘ No perteneció a ninguna escuela ni a ninguna iglesia ni a ninguna institución ni a ninguna academia. Y especialmente, nunca perteneció a ningun régimen excepto el régimen de la libertad’”.

Andrés hubiera estado de acuerdo con su pintor, pensé yo, y después de haber hecho mi hallazgo, la fotografía de Fernell Franco se convirtió en mi favorita. Porque para mí, él, con toda su desesperación y su tristeza, se le presentó con valentía a su amigo el fotógrafo. Una imagen que refleja la honestidad que lo caracterizó siempre.

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Así que cuando se celebraron los 60 años de Andrés Caicedo en el 2011 y como parte de la celebración, Luis Ospina, que se encargó de organizar un ciclo de cine en Cali, sugirió que esta fotografía debería ir en el afiche de promoción, a esta hermana, la sugerencia del  curador le pareció una idea fabulosa. Pero las otras dos hermanas se opusieron rotundamente pues no les gustaba la cara que Andrés presentaba. Comentarios como: ” No, pero así no se vé bien. Mejor mostrarlo riéndose. Una imagen bonita.”  Ante esto, yo dí mi opinión y traté de dialogar sobre lo bonito y lo feo, pero cuando uno se da cuenta que tres personas, criadas en la misma casa y  unidas por dos apellidos pueden hablar  en dos idiomas donde hay muy pocos verbos en común y las palabras adquieren significados opuestos, pues uno acepta que la mayoría gana. Y también sabe que otro valor democrático es que la minoría no necesita quedarse callada. Es más: no debe quedarse callada. El poder de los “pocos”. Las palabras. Y así sucedió. El afiche de la celebración de los 60 años de Andrés en Cali apareció con una foto, también de Fernell Franco, mostrando a Andrés riéndose. Desesperadamente. O será que está gritando.

Y ya llegamos al final de este cuento que empezó con una falta de sueño y terminó con el descubrimiento de una foto que me llevó al entendimiento de muchas cosas. Me enriqueció la vida. Y porque yo, como Coubert, que participó en la comuna de Paris, creo que la riqueza se debe compartir, aquí la envío. Para todos los lectores interesados.

 

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