¿Quién es Juan Carlos Cuellar, el guerrillero detenido que el ELN pide que esté en Quito?

En la reunión del equipo de gobierno con los delegados del ELN, deben quedar aprobados los dos representantes de la guerrilla. Este es uno de ellos

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enero 13, 2017
¿Quién es Juan Carlos Cuellar, el guerrillero detenido que el ELN pide que esté en Quito?

Ha pasado más la mitad de sus 56 años de vida en la guerrilla. Juan Carlos Cuellar ingresó a las filas del ELN sin haber cumplido veinte años y desde los primeros contactos con el gobierno Santos ha actuado como facilitador y vocero político desde la cárcel de Bellavista en Medellín donde está detenido desde el 2008. Cumplió el mismo rol en el gobierno de Álvaro Uribe cuando el Comisionado de Paz Luis Carlos Restrepo intentó dialogar con esa guerrilla. Son nueve años de trabajo silencioso en un rol en el que sucedió al ex comandante del ELN en Arauca Francisco Galán, quien renunció públicamente a cualquier forma de relación con la lucha armada después de haber tenido durante más de quince años la vocería del grupo.

Cuéllar nació Popayán en 1960 en una familia de clase media. Desde los catorce años como estudiante en el INEM Francisco José de Caldas empezó a participar activamente de las revueltas estudiantiles que sacudieron a buena parte de las instituciones educativas del país. En el movimiento estudiantil del Cauca en el que sobresalió como estudioso y buen orador conoció militantes de distintos grupos de izquierda pero especialmente del Partido Comunista (marxista leninista), el PC-ML, del que entró a formar parte.

Se vinculó febrilmente a las luchas por la tierra de los campesinos e indígenas caucanos a finales de la década de los setenta y en los años ochenta. Cuellar acompaña la formación de los primeros núcleos guerrilleros en largas marchas, explorando posibles zonas de asentamiento y recorre palmo a palmo la geografía caucana.

El PC- ML sufrió por esos años duros debates internos, en los que hubo disputas entre continuar fortaleciendo los movimientos sociales o la pertinencia de avanzar hacia la acción armada. Todo ello condujo a la salida de un importante número de dirigentes inconformes, entre ellos Juan Carlos Cuéllar, quien dejó el PC_ML para entrar a formar parte del ELN que para 1981 atravesaba también por una profunda crisis. Su ingreso junto a otros jóvenes experimentados en las reivindicaciones sociales y con algunos fundamentos en la lucha armada reforzó sus estructuras en Popayán y en varias partes del Cauca.

Para el año de 1983 Cuéllar ya formaba parte de la estructura clandestina del ELN, lejos de Popayán. Recorre el Valle del Cauca, salta de estructura en estructura, apoya aquí y allá a diversos núcleos guerrilleros (que luego serán los Frentes Manuel Vásquez Castaño con asiento en el Cauca, y el Luis Carlos Cárdenas en el Cañón de las Garrapatas, más un corredor hacia el Sur y el centro del Chocó). Se mueve entre distintas zonas y apoya también el trabajo logístico y la formación de nuevas tropas guerrilleras, en unos frentes que poco a poco van creciendo.

Pendiente como anduvo de las múltiples redes urbanas, ya para finales de los años 80 y pese a su juventud, ingresa como miembro de la Dirección del Frente de Guerra Sur-Occidental, que conduce todas las estructuras urbanas y rurales del ELN en los departamentos del Valle del Cauca, Cauca y Nariño, e igualmente coordina la compra de armas y explosivos en el Ecuador.

En 1991, de manera accidental muere el miembro de la Dirección nacional encargado de atender las estructuras del Suroccidente, un paisano y viejo amigo de Cuéllar, cinco años mayor que él y con quien recorrió casi dos décadas de luchas sociales y militares y entra a reemplazarlo. Y así a los 31 años se convierte en el más joven integrante de la Dirección Nacional del ELN.

 

Cuellar permanece toda la década del 90 en el Suroccidente, apoyando las nuevas estructuras guerrilleras en Nariño (Frente Comuneros del Sur), apoyando el crecimiento del Eln en esa zona hasta convertirse en unas de las más grandes del país. El ejército lo captura en plena actividad guerrillera en el 2004 en Chachaguí, Nariño, al parecer delatado por alguien cercano.

El ejército sabía de quien se trata y fue trasladado rápidamente a la cárcel de máxima seguridad de Cómbita. No cedió en sus luchas y allí en 2005 estuvo al frente de una huelga de presos para exigir mejores tratos. Fueron tres días de amotinamiento, durante los cuales el delegado del comité de Derechos Humanos por parte de los presidiarios se esforzaba por encontrar puntos de acuerdo y  Cuellar lideraba la  negociación. En algún momento en que no se hallaba fórmula de conciliación y era inminente la entrada de escuadrón antimotines del INPEC, se recuerda que Cuéllar con energía se quitó la camisa y dijo “es hora de la pelea, que entren a ver, no nos vamos a dejar joder sin pelear”. Y esto lo decía después de tres décadas de lucha clandestina.

Cuando se trata de ser radical es el primero pero a la hora de la negociación también encuentra puntos de acuerdo por eso será una pieza clave en los diálogos que se instalarán el 27 de octubre en Quito, Ecuador. De manera excepcional, el gobierno, a pesar de estar aun pagando condena, el gobierno le autorizo su salida para estar presente y ayudar a empujar un proceso en el que en esta primera etapa estará Pablo Beltrán como jefe de la delegación del Eln. El gobierno aún no ha definido el equipo negociador, pero un nombre seguro como facilitador será el arzobispo de Cali, Monseñor Darío Monsalve, quien representará al Episcopado colombiano y su nombre fue también solicitado por la guerrilla del Eln.

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