“A nuestra señora la Virgen María, madre de Dios y madre nuestra, corredentora del linaje humano… suplicándole la restauración del orden cristiano y el aplastamiento del comunismo ateo para que brille por doquier la fe católica pues sin ella no hay esperanza para las sociedades y para los hombres…”. El autor de este indignante esperpento de carácter inquisidor, troglodita, medioeval, fascista, a todas luces desbordado de la ignorancia propia de un fanático religioso, es nuestro flamante procurador: Alejandro Ordoñez. ¡Qué horror! Con gente como este carajo administrando control político y justicia en este país estamos llamados, si no al fracaso, sí al caos institucional y muy rápido al levantamiento de la razón en contra de la torpeza y la locura propia de todo fanatismo. Por favor elijamos gente honesta. No sé qué voy, mejor dicho, qué vamos a hacer en las próximas elecciones. Además de viejo me volví ciego, bruto. Entre toda la oferta de candidatos tradicionales y los de la nueva cosecha no veo ninguno bueno. Votar en blanco, más que una propuesta, es votar el voto. No votar, es sumarse a las campañas oficialistas, mejor dicho, no votar es votar por los ladrones de siempre. Queda una opción: “quemar el VOTO”, frente a los centros de votación… gritando, mientras hacemos la quema: indignación. Enseñemos nuestra indignación quemando el voto públicamente. Anuncios. Anuncios..

“A nuestra señora la Virgen María, madre de Dios y madre nuestra, corredentora del linaje humano… suplicándole la restauración del orden cristiano y el aplastamiento del comunismo ateo para que brille por doquier la fe católica pues sin ella no hay esperanza para las sociedades y para los hombres…”. El autor de este indignante esperpento de carácter inquisidor, troglodita, medioeval, fascista, a todas luces desbordado de la ignorancia propia de un fanático religioso, es nuestro flamante procurador: Alejandro Ordoñez. ¡Qué horror! Con gente como este carajo administrando control político y justicia en este país estamos llamados, si no al fracaso, sí al caos institucional y muy rápido al levantamiento de la razón en contra de la torpeza y la locura propia de todo fanatismo. Por favor elijamos gente honesta. No sé qué voy, mejor dicho, qué vamos a hacer en las próximas elecciones. Además de viejo me volví ciego, bruto. Entre toda la oferta de candidatos tradicionales y los de la nueva cosecha no veo ninguno bueno. Votar en blanco, más que una propuesta, es votar el voto. No votar, es sumarse a las campañas oficialistas, mejor dicho, no votar es votar por los ladrones de siempre. Queda una opción: “quemar el VOTO”, frente a los centros de votación… gritando, mientras hacemos la quema: indignación. Enseñemos nuestra indignación quemando el voto públicamente.

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Por Julian Otoya T.

Somos un equipo de periodistas que queremos mostrar, además del país de siempre, ese que está olvidado, el de la otra orilla.