"Cuando veo cosas como estas es cuando ratifico que es necesario educar a Colombia"

A la resaca electoral (con todo lo positivo que pueda tener), se le sumaron ayer los bochornosos hechos de los colombianos en el exterior. Seguía sin reponerme y hoy veo el video de Epa Colombia, haciendo lo propio y ahí sí que quedé en shock.

No se imaginan la vergüenza que siento ante esos comportamientos, porque quienes vivimos afuera lidiamos a diario con los estereotipos que nos achacan. Es una tarea constante demostrar que no somos putas, ni traquetos, ni ladrones, ni drogadictos, ni narcotraficantes, ni paras, ni guerrilleros; que la mayoría de colombianos somos honestos, trabajadores, decentes, gente que quiere aportar con su granito de área a donde vaya.

Cuando veo cosas como estas es cuando ratifico que es necesario educar a Colombia (no lo vean como un tema de clasismo o superioridad moral porque no lo es). Es necesario que aprendamos a que no todo vale, que quien respeta las normas no es el bobo y que el vivo es el que está llamado a sobresalir, que saltarse las reglas no es bien visto y no merece ninguna ovación.

También, es necesario que entendamos que hay otros que piensan y viven de diferente manera y hay que respetarlos; que construir una sociedad es un asunto de todos y que ridiculizar a los demás no es gracioso. Sobre todo, creo que necesitamos aprender a ser empáticos, a ponernos en el lugar del otro.

En Colombia urge que nos pongamos en los zapatos de los que han sufrido la miseria, la exclusión y la violencia armada, ser empáticos con su dolor porque son nuestros compatriotas y es con ellos con quienes construiremos país. Cuando esto pase ya los duques ni los santos ni los uribes ganarán otra vez.

Ahora, mientras esto último pasa es necesario:

Primero. Que quienes estamos afuera sigamos demostrando que Colombia es más que lo que han visto últimamente y lo que han visto en  las narco novelas.

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Dos. Que la sociedad sancione este tipo de comportamientos, no solo los que se mediatizan sino los que suceden en la cotidianidad.

Tercero. Quedó demostrado el domingo que a quienes creemos que estamos mal gobernados y que necesitamos un cambio aún nos falta convencer a más personas. Mejor dicho hay que salir del activismo virtual al activismo real. Hay que hablar con cada colombiano y exponerle nuestros puntos de vista y  por qué creemos que estamos fracasando como sociedad y claro, “ganarlo para la causa de la trasformación del país”. En lo personal, me comprometo a hacerlo, despojada de prejuicios y de lugares comunes. Hablaré con mis compatriotas cuando tenga ocasión.

Adenda: Fue la resaca moral la que me llevó a escribir esta pequeña reflexión como una forma de darme esperanza de que podemos cambiar y mejorar como sociedad. Todavía me niego a creer que no tenemos remedio y que lo mejor que le puede pasar a Colombia es que se quede sin colombianos.

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