Opinión

Qué le pasó a Marta Lucía

La vicepresidenta que jamás desconoció la realidad del país, ahora es muy insensible ante los problemas sociales, llamó la minga una “incomodidad” y solo tiene flores para la empresa privada

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abril 02, 2019
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Qué le pasó a Marta Lucía
Es bueno recordarle a Marta Lucía que en campaña, y en su discurso de posesión, se comprometió a fondo con las mujeres. Foto: Instagram/Marta Lucía Ramírez

Aquellos que conocemos a Marta Lucía Ramírez desde hace muchos años, no podemos creer que sea la misma persona que ahora ostenta el cargo de vicepresidenta de la República de Colombia. En los diferentes puestos que ocupó en gobiernos de distintos partidos desde el liberal de Gaviria, hasta el derechista de Uribe pasando por el conservador de Pastrana, jamás mostró el grado de desconocimiento de la realidad colombiana del cual hoy hace gala, y menos aún, su infinita insensibilidad ante los problemas sociales de amplios sectores nacionales. Basta con mirar su cuenta en Twitter.

Desde su última salida en la cual se refiere al gran drama de la minga como una simple "incomodidad", hasta mandar a los pobres a renovar sus electrodomésticos para evitar el costo del retiro de los subsidios, muestran la cara más dolorosa de su gestión. Por un lado, está su indiferencia ante los problemas sociales de este país, como su profunda injusticia, y por el otro, no puede negar su ciego apoyo a todo lo que sea el sector privado, la empresa, el grupo Aval, o mejor, a donde está el dinero. Se suma a esto, su constante falta de tacto como lo mostró su famosa metida de pata anunciando prematuramente el fallecimiento del expresidente Belisario Betancur.

Que desilusión. La primera mujer que llega a semejante posición en Colombia acaba con la esperanza de que ese mundo manejado por hombres que tanta desigualdad e injusticia han creado en esta sociedad, podía cambiar si se beneficiaba de esas cualidades propias de las mujeres que los hombres dirigentes colombianos no han mostrado tener: sensibilidad ante los problemas de los sectores marginados de este país, y más aún, un  conocimiento de la sociedad colombiana, que Marta Lucía tuvo la oportunidad de vivir de cerca, dadas las inmensas posibilidades que le dieron los diferentes partidos políticos de los cuales fue parte.  Pero el uribismo parece haber vendado sus ojos y sentidos de tal manera que ni se ruboriza cuando confunde al presidente Duque con el expresidente Uribe, su mentor junto con el expresidente Pastrana.

 

El uribismo parece haber vendado sus ojos y sentidos
de tal manera que ni se ruboriza cuando confunde al presidente Duque
con el expresidente Uribe, su mentor con el expresidente Pastrana

 

Es hora de recordarle a Marta Lucía, porque claramente se le ha olvidado no solo a ella sino al equipo gubernamental, que una vez elegidos por voto popular, tanto ella como los demás miembros del gobierno, incluido el presidente Duque, deben gobernar para todos los colombianos, hayan o no votado por ellos. Todos es todos: de cualquier estrato social, de cualquier cultura, de cualquier religión.

Sin embargo, no hay declaración de Marta Lucía que no comience o termine echándole flores a la empresa privada y reiterando el apoyo del gobierno Duque a su gestión. Hace poco reafirmó una frase ya conocida en sus intervenciones: "Es importante recoger los planteamientos de los gremios, reiterarles el compromiso del presidente por lograr un país con crecimiento económico." Qué lástima que no se exprese de igual manera cuando se trata de las voces de esos otros colombianos que ruegan por ayuda, entre ellos los indígenas.

Es bueno recordarle a Marta Lucía que en campaña, y en su discurso de posesión, se comprometió a fondo con las mujeres, pero se le olvida que al ponerse del lado de los poderosos niega las necesidades reales de quienes no son parte de esos privilegiados, dentro de los cuales las mujeres son la mayoría. ¿O es que desconoce la realidad de la feminización de la pobreza en Colombia? Y eso que a su lado tiene una valiosa mujer asesorándola, muy sensible a los problemas de género de la sociedad colombiana. ¿Por qué parece no escucharla? Hoy en día me pregunto, por qué no le creí a tantos que vaticinaron su desempeño diciéndome: Espérese y verá...

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