A punta de labiales, Kylie Jenner, la menor de las Kardashian, destronó a Mark Zuckerberg

A los 21 años batió récord: se convirtió en la multimillonaria más joven del mundo, superando al creador de Facebook que alcanzó este logro a los 23

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marzo 06, 2019
A punta de labiales, Kylie Jenner, la menor de las Kardashian, destronó a Mark Zuckerberg
Fotos: Instagram kyliejenner

A los 21, menos de tres años después de haber lanzado su facturadora marca de cosméticos, la menor de las Kardashian se convertió en la multimillonaria más joven de todos los tiempos, superando incluso a Mark Zuckerberg que lo logró a los 23.

Actualmente, su fortuna neta, siendo muy conservadores, se estima en 1000 millones de dólares, donde se cuentan los 800 millones de dólares en los que Forbes valora su compañía —de la que es 100% dueña—, junto con el dinero que ha obtenido por los programas de televisión en los que aparece, la promoción de productos que hace a través de sus redes, las ventas de su línea de ropa y otros negocios menores que posee.

Aunque parece que la fortuna llegó sola, sin mucho esfuerzo, no fue del todo así. Viniendo de una familia privilegiada pudo elegir escudarse en ella y no hacer nada más allá de lo que se esperaba, pero no fue así. Y aunque a los 18 años Kylie Jenner parecía la menos prometedora de sus hermanas —todas tenían su camino definido, menos ella—, decidió hacerse su propio nombre. Como ella misma afirma: “luché un poco para encontrar algo que hacer por mi cuenta”.

Khloé Kardashian, Kylie y Kendal Jenner, Kim Kardashian-West y Kourtney Kardashian en una campaña para Calvin Klein.

Con el éxito y fama de su familia, derivada de múltiples reality shows y una estrategia de mercadeo que convertía cualquier producto que las Kardashian tocaran en oro, Jenner parecía tener la vida resulta, una existencia de ensueño que muchos envidiaban. Sin embargo, la joven se sentía atrapada en una vida que no había escogido, bajo la sombra de sus hermanas mayores —especialmente de Kendall Jenner, quien en ese entonces comenzaba a acaparar las más importantes pasarelas del mundo—, y en el constante escrutinio público —proveniente de pertenecer a uno de los clanes más mediáticos— que reforzaba sus más profundas inseguridades.

A pesar de la imagen que proyectaba, particularmente en redes donde posee una cantidad abrumadora de seguidores, siempre se sintió acomplejada. Desde que tiene memoria el grosor de sus labios la molestaba. Se hizo más consciente del asunto a los 15 años justo cuando después de uno de sus primeros besos un chico le dijo: "No pensé que fueras buena besadora con esos labios tan pequeños que tienes".

Este episodio realmente la marcó, al punto de llevarla a afirmar que no se sentía deseable o bonita, y hacerla potenciar lo que sería una de sus grandes obsesiones: tener unos labios más voluptuosos. Además, crecer bajo los reflectores hizo sus estragos. Desde muy pequeña se preocupó por su apariencia, de ahí nació su relación con los cosméticos: “usé el maquillaje para ayudarme a sentir más confianza”.

Kylie Jenner en el 2013, antes de usar relleno en sus labios.

Aprendió viendo videos de YouTube y rodeándose de los profesionales que pintaban su rostro para sus distintas apariciones. Se hizo muy buena, incluso desarrolló la táctica de aplicar una capa de labial más allá del perímetro natural de sus labios para crear la ilusión de mayor volumen. No obstante, llegó un punto en el que los resultados que conseguía no eran suficientes, por eso buscó una solución más radical: se rellenó los labios.

Al principio negó hasta la terquedad que el cambio en su rostro tuviera que ver con algún procedimiento estético, se lo atribuía todo a su prolífica habilidad con el maquillaje y al uso de ciertos productos; pero la transformación fue tan drástica que se hizo innegable que había algo más, por lo que tuvo que admitir posteriormente que se había practicado algunos procedimientos.

En el 2015, en medio de toda la especulación sobre sus labios, Kylie vio la oportunidad perfecta para emprender en una de sus pasiones: los cosméticos. Aprovechando sus redes sociales, a las que dice deberles todo y a las que les reconoce el acceso tan fácil a sus fans y clientes, en agosto anunció el lanzamiento de su primera línea de labiales. Bajo el nombre de Kylie Lip Kit salió a la venta en noviembre.

El éxito fue aplastante. Las 15.000 barras de labios mate y su respectivo delineador —que tenían un costo de 29 dólares—, y para cuya producción se invirtieron 250.000 dólares de las ganancias que obtuvo en sus trabajos de modelaje, se vendieron en cuestión de minutos. La gente pedía más. Sin lugar a dudas logró mucho más de lo que esperaba, yendo más allá de cualquier expectativa.

Pero eso no fue todo. Sobrepasada por la respuesta al producto y presintiendo que tenía una mina de oro en sus manos, junto a Kris Jenner, su visionaria madre, decidió expandir el negocio. Reestructuró el modelo, buscó alianzas, usó sus plataformas sociales para promocionar lo que vendría, y en febrero de 2016 relanzó la compañía bajo el nombre de Kylie Cosmetics.

Esta vez la producción aumentó dramáticamente a 500.000 kits, que venían en seis tonos, y como ocurrió previamente los labiales se agotaron con rapidez. Sus fans exigían más, y en respuesta se hicieron otros lanzamientos exitosos. Por supuesto, los números siguieron en aumento. En noviembre de ese año la colección navideña tuvo pedidos por casi 19 millones de dólares en las 24 horas siguientes a su anuncio, y a finales de 2016 la compañía vendía 50 productos diferentes, logrando ingresos de 307 millones de dólares.

Además, Kylie, como buena empresaria, ha sabido aprovechar sus conexiones para hacer el negocio más rentable: ha hecho colaboraciones con otras celebridades como sus hermanas Kim Kardashian-West, Khloé Kardashian y Kourtney Kardashian, y su mamá, Kris Jenner —que son tan taquilleras como ella—. Por otro lado, ha expandido la variedad de productos que ofrece, entre ellos sombras para ojos y corrector, y ha estructurado hábilmente su imperio para que las ganancias lleguen casi que directamente a sus bolsillos.

Tiene solo siete empleados de tiempo completo y cinco de medio tiempo, ya que la fabricación y embalaje se encarga Seed Beauty; de las ventas y el área legal, Shopify, y de las finanzas y relaciones públicas, su madre —eso sí a cambio del 10% de las ganancias—. Por el carácter de la operación y los poco significativos gastos indirectos y de mercadotecnia, las ganancias son gigantes.

Según Jenner este negocio es la cosa más auténtica que ha hecho en su carrera. Al final parece que sí. La suma de su gusto por el maquillaje y su potente influencia en redes —donde es capaz de marcar tendencia con facilidad y vender lo que sea—, además de su visión empresarial, la llevaron a donde está hoy: es la dueña de su propio emporio, dejando de lado la gran sombra de sus hermanas.

¿Quién diría que recurrir a Instagram y hasta hace poco a Snapchat —para mostrar sus productos a través selfies o videos— le garantizaría una fortuna? Aunque parece impensable a primera vista, si se mira desde los ojos del marketing tiene mucho sentido: sus más de 114 millones de seguidores en Instagram y otros millones más en otras plataformas le proporcionan una audiencia masiva y a la vez específica, lo cual es perfecto al momento de vender algo. Como dicen por ahí la fama es solo un sinónimo de marketing gratuito.

A pesar de que el crecimiento de Kylie Cosmetics está comenzando a disminuir —los ingresos aumentaron solo un 7% en 2017, a pesar de la incorporación de 30 nuevos productos—, y ha recibido múltiples ofertas para comprar su compañía, Jenner está dispuesta a seguir al frente. Tiene claro que no le tiene miedo a cometer errores ni a tomar malas decisiones, ya que esa es la única forma de seguir creciendo y definitivamente quiere estar a cargo de su vida.

Kylie ha aprovechado sus activos para ganar fama y dinero, dejando particularmente clara su habilidad por lo segundo. El paso del tiempo, donde se incluye su reciente maternidad, ha traído consigo nuevos horizontes —incluso ha empezado a abandonar los rellenos labiales que, como afirma ella, se salieron de control—, por eso cabe preguntarse: ¿qué es lo próximo que Jenner hará?

 

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