Programa de agua de Fico: más dudas que certezas

Me llamó la atención la separación del componente hídrico (agua) del programa ambiental, así como la no incorporación de modelos de variabilidad y cambio climático

Por: César Augusto Guapacha Ospina
mayo 19, 2022
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Programa de agua de Fico: más dudas que certezas

En medio de esta campaña política rumbo a la presidencia de Colombia, me tomé el tiempo y espacio de leerme las propuestas ambientales de los aspirantes a la primera magistratura. Este recorrido por sus postulados de campaña lo hago, en parte, como una intención propia de reafirmar mi voto a la presidencia por una persona que ponga en el centro de su programa de gobierno los temas ambientales y, por otra parte, como responsabilidad con el público que nos lee y se interesa por conocer realmente los planteamientos acerca de un tema estructural para la humanidad en el siglo XXI.

En este sentido, el primero al que leí fue al candidato Federico Gutiérrez, a quien le dedicaré dos columnas debido al flujo de información que encontré; o mejor dicho, que no encontré, en medio de un programa de gobierno ambiental que deja más dudas y temores que certezas y respuestas.

La primera característica del programa de “Fico presidente” que me llamó la atención de entrada fue la separación del componente hídrico (agua), del programa ambiental. En un principio pensé que explicaría las dimensiones que componen el ambiente o que dedicaría el tema agua un apartado debido a la extensa literatura de estudio y gestión entorno al líquido; ninguna de las dos.

El apartado del agua hace énfasis en una fuerte apuesta financiera/presupuestal para lograr la cobertura del servicio público 100 % mediante tres ejes: mayores recursos, mejor servicio, transición hacia un entorno empresarial y mejor distribución de subsidios.

Esa fuerte inclinación por una apuesta monetaria no está mal, pero no lo es todo; la fuerte tendencia al tema presupuestal descuida peligrosamente los demás componente de la GIRH (Gestión Integral del Recurso Hídrico).

Al leer entre líneas el plan de gobierno enfocado al agua se evidencia un fuerte enfoque en instrumentos, pero no en procesos. Esto a simple vista puede pasar desapercibido, no obstante, desde el punto de vista ambiental, supone una falla grave al entendimiento de las dinámicas que inciden en la gestión, porque lo importante no es el instrumento como tal, sino el proceso administrativo completo; el instrumento tan solo es una etapa de ese proceso. Se olvidan entonces la planificación, el seguimiento y control y la retroalimentación.

Estamos llenos de instrumentos en todos los ámbitos de la vida pública nacional, para el caso ambiental y de GIRH, un POMCA, CONPES, PORH, POT o PDM no solucionan los problemas porque la falta de pensamiento holístico ha conducido a una gestión pública ambiental lineal en una realidad curvilínea.

En ese sentido, otra falencia llamativa es la no incorporación de modelos de variabilidad y cambio climático en el programa de agua; algo verdaderamente llamativo sí se tiene en cuenta los cambios de patrones hidroclimatológicos producto del calentamiento global.

Esto es sumamente grave debido a que los fenómenos climáticos serán más intensos y más frecuentes en los próximos años, lo que significa que los fenómenos como niño o niña serán especialmente fuertes en Colombia, todo a su vez que su posición geográfica es una desventaja comparativa en estos casos.

Al seguir leyendo este plan, tampoco se evidencia una articulación entre instituciones ambientales de orden territorial, departamental y nacional, cuyo trabajo integrado puede generar procesos armónicos en función de la gestión del recurso hídrico. No se menciona en ningún momento las siglas GIRH y tampoco el termino gobernanza; por el contrario, es evidente la inclinación discursiva hacia un modelo enteramente de gobernabilidad en donde las instituciones son las únicas que tienen palabras de peso en la gestión ambiental colombiana.

Aunque su énfasis es económico, tampoco se evidencia una detallada distribución presupuestal vía ley 715 de 2001 (Sistema General de Participaciones), la cual establece un monto de transferencias estatales para “una participación de propósito general que incluye los recursos para agua potable y saneamiento básico, que se denominará participación para propósito general.” Art 3. De igual forma, la ley 2056 de 2020 (Sistema General de Regalías) establece

Los recursos de la Asignación para la Inversión Local en Ambiente y Desarrollo Sostenible financiarán proyectos de inversión de acuerdo con la estrategia nacional de protección de áreas ambientales estratégicas, los planes de manejo ambiental de las áreas protegidas o ecosistemas estratégicos” Art 50. Hace poco el candidato tuvo una salida en falso al intentar justificar el uso indebido de recursos de SGR por parte del gobierno, cuando fue increpado, dijo que: “plata es plata”, denotando un profundo desconocimiento de competencias y estructura. A juzgar por ese comentario, este plan refleja perfectamente ese increíble y peligroso desconocimiento de competencias.

Con este plan el candidato desea implícitamente volver el agua un derecho. ¿No es irónico y contradictorio que sus copartidarios en el senado hundieron esa posibilidad hace tan solo unos años atrás? No se entiende entonces porqué ahora esta propuesta suena plausible. Al acercarme al final de este plan me encontré por fin con algo de los ODS, pero, una vez más, hace referencia a estos objetivos mediante la ley de servicios públicos conexo con el tema presupuestal: plata, más plata.

Saltan entonces algunas preguntas propias. ¿Dónde quedan las demás dimensiones de la GIRH? Tampoco integra por ningún lado el ENA (Estudio Nacional del Agua), lo cual es muy preocupante porque es la línea base sobre la cual se sabe la realidad del país en términos de agua, oferta, demanda y consumo por sectores; esto va muy ligado a la falta de modelos mencionados anteriormente. Tampoco menciona los principios de Dublín y los propósitos de la GIRH a nivel nacional como “forma de superar la pobreza debido a la cobertura en agua y saneamiento”, tal y como lo expone en su propio plan de gobierno.

En síntesis, si vas a separar el tema agua del tema ambiental, por lo menos que sea para abarcar todas las variables de la dimensión hídrica, no para plantear tres ejes temáticos enfocados y reducidos al presupuesto y creer que con esto todo el país tendrá acceso al agua. Si mi voto dependiera de lo que leí, nunca votaría por Fico. Nunca.

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