Mi profesor Manuel, uno de los tres integrantes de la "trieja" que causó polémica

"Sin lugar a dudas él era el boom del momento: 'Medellín tiene el primer matrimonio de 3', titulaba el periódico Q'hubo"

Por: Norvey Echeverry Orozco
junio 22, 2017
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Mi profesor Manuel, uno de los tres integrantes de la

Manuel, andaba esquivando las piedras, bajando la falda, esa que andaba todos los días a las 11:30 a.m. Sus pies no querían chocar con ninguna de ellas. Ahí iba “La loca más importante de este país” como acostumbraba a decirle Julián David en medio de susurros, con voz apagada, “con disimulo” y un toque de asolapado que superaba los límites conocidos, con un sabor a vendedor de cilantro de tienda de barrio y otro de sacerdote atrofiado. Ahí iba Manuel, el profesor que nos explicaba a Harold Lasswell, Chasles Cooley, Jesús Martín Barbero y otros veinte teóricos más de una manera disimulada, no asolapada como Julián; pero si como Manuel, como el ciudadano gay de Medellín, así como nos lo hizo saber: “No vine a vomitarles textos, como lo hacen otros profesores, esa forma de educar se vuelve aburrida, desgastante; hagámoslo de una manera didáctica: todos vamos a exponer a todos”. Y así trascurrió el semestre, estudiando a los grandes teóricos de la comunicación. Cada uno exponiendo al de su preferencia. Bermúdez, Llegaba puntual después de haber almorzado salchichón, morcilla, arroz. En fin, esa comida típica a la que estamos tan acostumbrados los paisas verracos y montañeros. Uno después del almuerzo siempre, casi siempre, quedaba con esa modorra, ese sueño que invadía, esa pereza de costeño que visitaba hasta los cuerpos más educados y pulcros. Las tardes tenían otro tono, habían pasado de castaño a oscuro. Nos hacían falta expresarnos, así como lo hacíamos en las tardes de jueves del semestre pasado. Allí, en medio del sueño escuché susurrar a Manuel:

–Aló.

Con su mano derecha sostenía el celular, con la diestra destapaba un marcador. Sobre la mesa tenía el acostumbrado tinto que cargaba para todos los lados, su amigo fiel. –parecía malabarista, siendo profesor–  El  mismo celular días atrás lo colocaba como “ejemplo de comunicación” escuchaba a varios de mis compañeros susurrar: “Siempre chicanea con ese celular”, pero realmente lo que decía era verdad: “esta güevonada tan chiquita trasformó el mundo de la comunicación en dos” –como él mismo lo decía–. Después escuché una conversación con uno de sus dos amores:

– Sí, amor, ya almorcé. Morcilla, chorizo y arroz.

Al parecer del otro lado de la línea se encontraba Víctor Hugo o Alejandro, los dos hombres, los dos amores de Manuel, en el barrio Robledo. Había conocido su historia casi por completo, pues Manuel tenía varios vídeos en su cuenta de Youtobe. Muchas tardes las pasé frente a la pantalla del computador indagando su canal, su vida, su relación de tres. Yo, adicto como niña de quince años con el programa mexicano La Virgen de Guadalupe. Manuel ya era famoso, en la ciudad de Medellín, ya era conocido por ser activista gay desde el año 1991, por salir en programas como Corazón Contento de Teleantioquia, Noticias Telemedellín; Nos llegó la noche del canal Cosmovisión, etc. Su historia no era tan reconocida en el mundo, pues apenas se vino a estallar con la bomba mediática que activó DelaUrbe el pasado 9 de junio de 2017, después de publicar la unión marital que se llevo a cabo en una notaría en la ciudad de Medellín el 3 de junio.

“Comuniquen para movilizar, no sean tan cuadriculados güevones” era su frase, la que más repetía. Después de que Delaurbe, el periódico de nuestra facultad, publicará la historia de él con sus dos amores: Víctor Hugo y Alejandro, se volvió viral, sí, viral. Ahora ya no solo sus palabras se escuchaban en La Esquina Radio, había volado desde las empinadas lomas de Robledo hacía todo el planeta. Ahora salía sacando pecho, con agallas en RCN, Caracol; Semana, El Espectador; New York Times, Blu Radio, W Radio, Univisión; Caracol Radio, CNN en español.

En fin, casi en todos los medios de este país, y de otros, tales como: Suiza, Argentina; Chile, Italia; Estados Unidos, Canadá. Ahora sí que tenía con que chicanear, otro logro se sumaba al tan mencionado premio de periodismo Semana Petrobras y de seguro con tanta publicación ya se podía dejar de llamar "El ciudadano gay de Medellín", por "El ciudadano gay del mundo ¡Hijueputa!". Comenzó a compartir todo tipo de noticias de todas partes, de aquí para allá y de allá para acá. Era una guerra sin balas, sin armas, haciendo público ese gran amor de tres.

Manuel es tan verraco que se logró imponer ante los trinos insólitos y salidos de tono de Álvaro Uribe, Juan Manuel Santos y otros. Ese era mi profesor, el que siempre llegaba al salón sacando pecho, el que me enseñó a tener seguridad en este cuento: La comunicación. Sin lugar a dudas él era el boom del momento: "Medellín tiene el primer matrimonio de 3", titulaba el periódico Q`hubo, su portada era exhibida en todas las esquinas de la ciudad, movido por el humo oscuro que dejaban los carros al pasar con su afán. "Primer matrimonio poliamoroso de Colombia", Llévelo, llévelo, llévelo solo por $:1.000 pesitos. Gritaba a todo pulmón otro vendedor de periódicos en plena avenida Oriental. Las historias no paraban. Cada media hora un medio diferente daba a conocer la historia de: “Los tres mosqueteros maricas”. Un medio imprimía su portada con los rostros de Manuel, Victor Hugo y Alejandro. Él un día me dijo: “No te dejes afectar güevón por los comentarios negativos de los demás, no tienen que tocarte, ni moverte ¡No, de ninguna manera! Vos eres muy bueno en esto”, me repetía. Ahora lo comprendo todo.

Y así va él, y estoy seguro que así seguirá caminando hasta la muerte, sin dejarse afectar, sin dejarse mover, riéndose a carcajadas con sus maricadas por las calles de Medellín. Para todo nos alcanza, somos creativos, somos una productora, no de cine, pero si de contenidos chistosos, a todas las noticias (Sean buenas, malas o pésimas) les generamos un chiste, un meme, una sonrisa. Y Manuel no se dejaba mover por los comentarios de personas con pocos –o ningún libro leído–, unos muy camanduleros, como fue el caso del pastor que discutió e insultó a la familia de Manuel en el programa de la emisora W. ¿Qué más se puede esperar de esos personajes dueños de masas sin criterio, borregos de existencias inciertas? Tenemos muy claro que son los pastores quienes tienen las cuentas de banco más grandes, mientras sus feligreses se mueren de hambre, mientras sus mujeres todavía son esclavas fregando los trastes y barriendo las casas; pues no se les permite ni siquiera utilizar pantalón. ¡Eso es triste y deplorable en pleno siglo 21!

La verdadera paz llegará a Colombia aquel día que se respeten las diferencias, la diversidad, las creencias, la vida. Nadie es Dios para juzgar a los demás ¿Quién tiene la verdad? ¡Nadie! Lo más importante en este momento es conocer la felicidad, encontrarla, eso a muchos se nos ha olvidado, se nos ha escapado, pero también sé de antemano que Manuel con su trieja es feliz, muy feliz. ¿Usted es feliz dando limosna?, vaya y dela con fe, pero no trate de cambiar e  imponer sus pensamientos e ideologías de cavernas en una sociedad que esta cambiando ¿Para bien o para mal? nadie lo sabe  Otros cientos de comentarios llegaban hasta los diarios que publicaban la noticia, unos eran muy pobres de cerebro, como por ejemplo: “Jeremías, en su capítulo tal a tal no está de acuerdo con esta degeneración social”, es imposible creer en palabras tan maquilladas cuando han sido ellos mismos quienes han protagonizado los casos más atroces de pederastia, sus cruzadas, y sus cientos de cochinadas.

Me duele que aquel que propone un modelo de “familia establecido y perfecto”  y lo haga creer, sea uno de los tantos borregos que tiempo atrás impidió la paz por seguir cochinas ideologías políticas de los más atroces asesinos que tiene libre este país. ¿Colombia, cuándo te quitarás esa venda que tapan tus ojos y no te deja ver más allá?, ¿Cuándo tendrás criterio propio y no seguirás creyéndoles a aquellos que te hacen tanto daño?, ¿Cuándo dejarás de ser tan goda, tan tradicional, tan de otro siglo? Vive y deja vivir, Manuel es feliz y a nadie le hace daño. En fin, aquellos seguidores de ideologías solo reflejaban –como un espejo– una ignorancia atrevida, una miseria de educación recibida, unos pocos libros leídos.

Ahí, en aquel momento entendí que muchos cargaban una venda en los ojos, esa misma de la que muchas veces me enseñó tiempo atrás Manuel a desprenderme, para ver más allá, para retroceder dos pasos atrás y mirar el panorama, para expresarme y ser yo. Vinieron. Ellos tenían la biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros  la biblia.

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