Por un Pacto Histórico que trascienda las elecciones al Congreso

"Esta alianza es un gran paso adelante en la larga lucha por construir la unidad del pueblo colombiano"

Por: Tiberio Gutiérrez Echeverri
febrero 22, 2021
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Por un Pacto Histórico que trascienda las elecciones al Congreso

La conformación de la coalición electoral integrada por Colombia Humana, Polo Democrático, Unión Patriótica-Partido Comunista, Movimiento Amplio Indígena y Social (MAIS), Partido del Trabajo Colombiano (PTC), Todos Somos Colombia (TSC), Unidad Democrática (UD), que hace poco recibió carta de ciudadanía con el nombre de Pacto Histórico, el pasado 11 de febrero en Bogotá, es un gran paso adelante en la larga lucha por construir la unidad del pueblo colombiano.

A la nueva alianza electoral se le han venido acercando formaciones políticas como los comunes, personalidades de partidos tradicionales, del arte y la cultura, del sindicalismo, y de organizaciones gremiales que están anunciando el nacimiento de un gran movimiento democrático y popular para las grandes transformaciones económicas, sociales, políticas, culturales y ambientales que está necesitando con urgencia la sociedad colombiana.

Si consultamos la historia de los frentes populares en Colombia a partir de la Revolución en Marcha de López Pumarejo (1936), pasando por el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán y por las dictaduras de Laureano Gómez y Rojas Pinilla (1948-1957), podríamos hacer un breve recuento de los intentos hechos para romper el cascarón del bipartidismo tradicional, con el fin de ubicar la trascendencia y las perspectivas de desarrollo que puede llegar a tener la nueva coalición política del Pacto Histórico.

Entonces tendríamos que hablar de Movimiento Revolucionario Liberal (MRL), de Alfonso López Mikelsen, (1963); Alianza Nacional Popular, (ANAPO), (1964), de Rojas Pinilla; Frente Unido, del Padre Camilo Torres (1965); Unión Nacional de Oposición (UNO), (1974); Unión Patriótica (UP), (1985); Alianza Democrática M-19 (AD-M-19), (1990); Polo Democrático Alternativo (PDA), (2005); Alianza Verde (2010); para no mencionar sino los nombres más sobresalientes en la compleja lucha por la unidad del pueblo colombiano.

Desde luego la clase dominante se ha mantenido en el poder combinando la demagogia con la represión, la violencia con la división del movimiento popular, que, en gran medida, se ha quedado rezagado por la falta de unidad programática de largo aliento, complaciéndose con una visión cortoplacista y seudo-reformista de los verdaderos cambios estructurales que necesita el país.

Hoy tenemos una nueva coalición con un nuevo contenido programático, político y organizativo, en lo que podríamos denominar como el disco duro de la unidad democrática: “Nuestro proyecto hace parte de una transformación política, económica y social de carácter histórico y de largo aliento, que busca la realización del programa de un gobierno de reconstrucción nacional que pondrá en curso reformas estructurales que serán llevadas al Congreso de la República por una bancada mayoritaria conformada por al menos 55 senadoras y senadores, así como 86 Representantes a la Cámara.

Nuestro proyecto está ligado a una consulta de todas las candidaturas presidenciales propuestas por las fuerzas progresistas y liberales, que aspiramos a derrotar en primera vuelta a los candidatos del bloque del actual gobierno.

En los próximos días daremos a conocer las reglas del juego para el diseño democrático de estas listas (a la cámara y al senado), su composición, las fuerzas que han aceptado esta invitación, las personalidades que representarán dignamente, en forma decente y valerosa a la ciudadanía en el período 2022-2026” (Tomado de Partido UP.org 17 Febrero 2021- Pacocol)

Es decir, estamos cerrando la brecha de la división de la izquierda, arrancado de nuevo con propuestas que se van presentando cada cuatro años sin lograr conformar un proyecto político de masas que trascienda las coyunturas electorales. No obstante, en medio de la crisis agudizada por el covid-19, la propuesta del Pacto Histórico es todo un paso adelante que le abre las puertas a movimientos y organizaciones de masas para la construcción colectiva de una corriente de opinión que le dispute el poder a la oligarquía dominante.

Ahora debemos conversar con Alianza Verde (AV), con el Liberalismo Socialdemócrata (LSD), con organizaciones sociales independientes, para tratar de llegar a un acuerdo sobre la consulta en las elecciones del 13 de marzo con el fin de lograr un candidato único a la primera vuelta presidencial, por lo menos para que quede la constancia ante las nuevas generaciones.

El Pacto Histórico tiene que seguir adelante con la difusión de su programa, sumando fuerzas políticas y sociales en las regiones, con un trabajo intenso por la lista unitaria a la Cámara de Representantes y al Senado de la República cuyos resultados le permitan presentar unas mayorías parlamentarias para enfrentar la reacción conservadora y ejecutar las reformas estructurales que le están haciendo falta al país.

Si no ocurre nada extraordinario en un escenario donde la realidad supera la imaginación, pues están dadas las condiciones para ganar las elecciones en el 2022; otra cosa es que cometan el error de desconocerlas, o de repetir experiencias golpistas contra los gobiernos progresistas, como ha venido ocurrido en estos últimos cinco años en varios países de América Latina.

Por eso hay que ponerse pilas y bajar la orientación de la dirección nacional a las regiones y localidades, actualizando los elementos programáticos de cada espacio territorial, además de los problemas generales de la salud, educación, vivienda, empleo, seguridad, medio ambiente, renta básica, matricula cero, Acuerdo de Paz, (Reforma Agraria Integral, Cultivos de uso ilícito, Participación Política, Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición, para las víctimas del conflicto armado) reforma pensional, laboral, tributaria, en fin…todo un nuevo modelo de desarrollo económico, político, social y ecológico, que se expresa en el Pacto Histórico por la vida, la paz y la democracia.

En este sentido hay que comenzar con la integración de las direcciones municipales y departamentales en todo el país, empezando por las principales capitales departamentales y bajando a las cabeceras municipales de la Áreas Metropolitanas y demás subregiones departamentales, para lo cual ya contamos con la experiencia del Polo Democrático, tanto en sus aspectos positivos como negativos, la cual se constituye en todo un activo político para comenzar este nuevo proceso, mucho más amplio, mucho más profundo, con un programa de gobierno más aterrizado y con una correlación de fuerzas mucho más favorable en comparación con las elecciones del 2018.

Hay que empezar a elaborar la lista a la Cámara de Representantes en las regiones, y a construir desde abajo los elementos programáticos de cada territorialidad, con el fin de tener las banderas más sentidas de la comunidad para agitar en la campaña electoral.

Hay que programar una fecha para la realización nacional de los encuentros regionales con el fin de organizar posteriormente el Gran Encuentro Nacional. Audacia, mas audacia, decía Dantón en plena Revolución Francesa; iniciativa, mucha iniciativa y creatividad política para acompañar el “parto histórico” que se avecina.

A todas estas el “centro” se prepara para presentar una nueva coalición. “El 7 de abril le presentaremos a Colombia nuestra propuesta de convergencia y cambio para 2022”. Da la impresión de que la fórmula que están preparando los amigos de la coalición de la Esperanza para escoger el candidato único de los sectores alternativos es que cada sector se vaya por su lado a medir fuerzas en la primera vuelta, y el que gane tendrá el apoyo programático de la otra coalición en la segunda vuelta. Pero esta fórmula le da oxígeno a la coalición del establecimiento. Lo ideal sería presentar un solo candidato a la primera vuelta.

Por el otro lado estaría la coalición de la derecha con candidato único para la primera vuelta, la Vice- presidenta Martha Lucía Ramírez, abiertamente promocionada por el presidente Duque. ¿Cuáles pasarán a la segunda vuelta? ¿Petro y Uribe? ¿Petro y Fajardo? ¿Fajardo y Uribe? De las dos coaliciones alternativas cuál pasará a la segunda vuelta?

En todo caso parece que es mejor competir con el candidato de Uribe en la segunda vuelta que con Fajardo en el mismo espacio, por la sencilla razón de que “el mirador de las ballenas” sería apoyado por el Uribismo, con lo cual tendría asegurada su victoria. Esto partiendo del supuesto de que la coalición uribista no pase a la segunda vuelta, hecho que se ve muy difícil de llevar a efecto en estas condiciones.

Si la confrontación es entre Uribe y Fajardo, ¿Cuál sería la orientación de la izquierda? Pues no habría otro camino que llegar a un acuerdo programático con el fin de cerrarle el paso a los sectores de la ultraderecha.

Por eso la carrera se va a definir, en gran medida, en las elecciones para Congreso el 13 de Marzo, por lo cual es definitivo para el Pacto Histórico ganar con una representación muy significativa, sin menospreciar la votación de la Esperanza que también jugará un papel definitivo, porque entre las dos coaliciones se levantará la barrera contra el despotismo de la ultraderecha en el Congreso.

Es decir, con la suma de curules alternativas, se tendrá el termómetro para medir la temperatura y clima político, y el estado de ánimo de las distintas corrientes de opinión. Lo demás es un albur que solo se decidirá el día de las elecciones. ¿Cómo se va a comportar la abstención electoral? ¿Cómo se va a manifestar el voto en Blanco? ¿Cómo se van a manifestar los sectores excluidos y maginados más golpeados por la pandemia? ¿Cómo se van a comportar las capas medias, los desempleados, y el 50% de la informalidad en Colombia? ¿Cómo se van a manifestar los Jóvenes y las mujeres desempleadas y desempleados? ¿Cómo se va a pronunciar la opinión frente al manejo e implementación de la vacunación? ¿Cómo se van a comportar los trabajadores formales e informales frente a la reforma tributaria y frente a los planes de reactivación económica del gobierno?

Además, cómo va a reaccionar la opinión pública frente a los 6.500 falsos positivos confirmados por la JEP -que en realidad se pueden multiplicar por tres-, relacionados con el gobierno de Álvaro Uribe (2002-2010) y con la decisión que tomará la Fiscalía en una semana sobre si archiva o continúa con el proceso por el presunto soborno a testigos y fraude procesal; o de cara a las decisiones que tomará la JEP sobre el delito de secuestro asumido por la dirección de los comunes.

Por eso las elecciones para congreso serán tan importantes y definitivas pues se constituyen en la cuota inicial para arrancar del marcador con una especie de golpe de opinión; por eso la campaña del Pacto Histórico tiene que ser un ejercicio de impacto histórico, para poder asegurar los 55 Senadores y los 86 representantes a la Cámara que tienen proyectados los compañeros de la dirección nacional, campaña en la cual va a jugar un papel fundamental la personalidad del candidato presidencial.

No se ve de donde va a sacar el Senador Gustavo Bolívar los 55 senadores y los 86 Representantes que propone para el Pacto Histórico, pero bueno, es un objetivo para siquiera llegar a la mitad, que entre otras cosas sería una hecatombe, u verdadero terremoto político para la clase dominante, pero que en las condiciones actuales del movimiento alternativo, es como delirar en medio de las buenas intenciones.

Otra cosa sería si tuviéramos una sola lista de las dos coaliciones al congreso de la República, para definir en una sola consulta el candidato presidencial a la primera vuelta, pero por ahora las realidades políticas del momento están indicando que vamos divididos a la primera vuelta.

A no ser que ocurra el parto de los montes para la clase dominante el 7 de abril, con el anuncio de la propuesta de convergencia y cambio para 2022 de la coalición de la Esperanza, en el sentido de que se acogen a una sola lita para senado y cámaras con el Pacto Histórico y a una sola consulta popular para escoger un solo candidato a la primera vuelta, cuestión que vemos muy difícil mientras haya personajes empecinados en ponerle vetos a la unidad, como en efecto lo hicieron en las pasadas elecciones del 2018. Pero cosas se ven porque en el mundo estamos, y no sería raro que al final del día resultara el acuerdo de una sola consulta, lo que sería un verdadero “milagro” que certificaría de una vez por todas, el triunfo presidencial de los sectores alternativos.

Por eso el Pacto Histórico tiene que contar con las realidades políticas del momento. La campaña electoral va a estar rodeada de “garantías hostiles” contra Gustavo Petro, por parte de la derecha reaccionaria financiada por los grandes banqueros y los grandes terratenientes, con toda la cadena de mentiras que manejan los grandes medios de comunicación a su servicio incondicional, empezando por el palo en la rueda que le volvieron a meter al proceso de unidad del pueblo colombiano.

De cualquier manera nada está escrito en la coalición de la Esperanza de Juan Manuel Galán, Juan Fernando Cristo, Humberto de la Calle, Sergio Fajardo, Ángela María Robledo, Angélica Lozano, y Antonio Sanguino, por lo cual estamos a la espera del contenido de la propuesta de convergencia y cambio para el 2022 que darán a conocer el 7 de abril.

En todo caso por nuestro lado seguiremos con la propuesta del Pacto Histórico de una sola consulta de los sectores alternativos para un solo candidato presidencial en la primera vuelta. Amanecerá y veremos.

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