¿Por qué no propiciar una alianza farmacéutica local para ensayar terapias contra el COVID-19?

"Esto podría garantizarnos el pronto acceso a una vacuna exitosa y a precios ventajosos"

Por: Manuel Ricardo Cortés Rodríguez
julio 24, 2020
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¿Por qué no propiciar una alianza farmacéutica local para ensayar terapias contra el COVID-19?
Foto: Las2orillas

Para no reiterar la estadística negativa sobre el gran avance en Latinoamérica del COVID-19, el aumento de la pobreza, el desempleo y desestabilización social que provocan, los invito a que pensemos estrategias para reactivar la salud y la economía interna, a fin de retornar pronto a la "normalidad" y superar la crisis de los trabajadores informales y de ingresos precarios con ideas innovadoras.

El marco reactivador para recuperar la capacidad productiva y comercial interna debería ofrecer los productos de empresas locales y la mano de obra nacional para la población en esta crisis. Eso generaría una dinámica sistémica que permite invertir capital en áreas del conocimiento científico, innovación y tecnología, en lugar de enfocarse solo en renta inmobiliaria, especulación financiera o minería.

Hay una decisión del alcalde de Cali de probar masivamente la Ivermectina allí. Claudia Vaca, directora del Centro de Pensamiento Medicamentos, Información y Poder de la Universidad Nacional, aclaró que “durante décadas se ha utilizado como antiparasitario. Ese fármaco tuvo resultados positivos en laboratorio ante el COVID-19, pero que no hay evidencia que pruebe su efectividad en humanos”.

Un estudio de laboratorio probó que era un potente antiviral, que podría eliminar el virus in vitro, pero las altas dosis a las que se hicieron esos ensayos fueron tan elevadas, que podrían no ser adecuadas para una terapia humana, indicó Vaca; preocupada porque se acelere el consumo sin control del antiparasitante.

La agencia oficial FDA de EE. UU. rechazó usar la Ivermectina y ratificó que no se aprobó para la prevención o tratamiento del COVID-19. “Se necesitan pruebas adicionales para determinar si será apropiada para prevenir o tratar el coronavirus”.

Un grupo de científicos, incluyendo varios premios Nobel, liderados por el profesor Adrian Hill del Instituto Jenner, de la Universidad de Oxford, firmaron en junio de 2020 una carta abierta a Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos donde piden reclutar a voluntarios para “ensayos de desafío” a fin de exponerlos a personas vacunadas con ARNm-1273. Los firmantes argumentan que los riesgos para la salud de los participantes serían bajos, en contraste con los grandes beneficios potenciales sociales para ellos y la humanidad.

El gigante farmacéutico AstraZeneca que trabaja con la Universidad de Oxford en UK, para desarrollar una vacuna contra el COVID-19, prometió venderla sin fines de lucro, si resultare efectiva. Para ello dice haber firmado acuerdos con fabricantes de otros países para producir dos mil millones de dosis (aún ninguno de Colombia).

El Dr. Tal Sakdice, del laboratorio Moderna Inc., en Cambridge (Massachusetts), afirmó en julio 17/2020 un positivo reporte de su 1ª fase de ensayos clínicos humanos en 45 jóvenes y 600 adultos, al desarrollar en todos estos casos los anticuerpos neutralizantes contra el COVID-19. Iniciarán ensayo en otras 30.000 personas en agosto, pasando a la 2ª fase de dichas pruebas en su vacuna.

Brasil comienza en julio 21/2020 una prueba con 9.000 voluntarios, escogidos entre un millón de candidatos, para la vacuna china contra el COVID-19 en Sao Paulo; bajo un acuerdo con el laboratorio del país asiático Sinovac y el estatal Instituto Butantan, que es principal centro referente inmunológico de ese país.

El Invima avaló que Colombia participara desde mayo de 2020 en un proyecto mundial Covax del OMS, para testear medicamentos que se pondrán a prueba como remdesivir, lopinavir/ritonavir, cloroquina, hidroxicloroquina y el interferón beta-1a; pero remarcó que solo pueden ser de uso exclusivo en ese estudio con el compromiso médico de cumplir protocolos muy rigurosos de investigación científica para preservar la salud de los colombianos participantes en el censo.

Cabe preguntar si el Invima concretó vincularse al margen del Covax a alguno de los 200 grupos investigativos del mundo que buscan desarrollar una vacuna eficaz anti-COVID-19; pues luego de su hallazgo se iniciará otra carrera por comercializar donde las potencias acaparan la primera versión, en el trimestre inicial para sus países, como hizo EE. UU. en mayo, con la hidroxicloroquina.

El país debería estar ejecutando otros convenios de apoyo inmunológico para hacer ensayos masivos con algún laboratorio puntero, similares a los que hace Brasil, con el fin de garantizarnos luego pronto acceso a una vacuna exitosa, a precios ventajosos, que así mismo propicien el vínculo de laboratorios locales y grupos investigadores nacionales a la dinámica de fabricación y venta masiva.

Podría explorarse el uso de perros detectores de enfermedades, que han sido adiestrados con éxito en otros países. Ellos, además de rastrear coronavirus, son útiles en la detección temprana de patologías similares en apoyo al médico, en una fase donde los laboratorios clínicos están rebosados por la demanda masiva y hay mora para realizar los test, así como para obtener los resultados en la oportunidad.

Le corresponde al Invima y/o al sector farmacéutico local asumir el liderazgo desde el sector privado, potenciar su opción productiva en el ámbito latinoamericano, ante la eventual invención externa de una pronta y eficaz vacuna contra el COVID-19, pues no hay normas que impidan a las empresas el mejor posicionarse en el sector y proyectarse hacia el mercado regional Andino o Latino-americano de 600 millones de personas.

Aparte de tal vacuna, la biotecnológica Synairgen, de Southampton, Inglaterra, desarrolló un tratamiento SNG001 al COVID-19, que reduce significativamente la cantidad de pacientes que necesitan cuidados intensivos. Así lo deduce del primer reporte del ensayo en esa terapia redujo 79% la probabilidad de que paciente ingresado al hospital con Covid-19, requiera de ventilador mecánico.

El SNG001 podría inyectarse por vía intravenosa y con la proteína interferón se complementan, inhalándola por nebulizador. Esta proteína desencadena al sufrir un ataque viral, pero el Covid-19 suprimiría su auto-producción. La idea es administrarla directamente en las vías respiratorias para desarrollar una fuerte respuesta antiviral, que le permita al sistema inmune combatir este virus.

El sector farmacéutico local ofrece la capacidad de llenado y acabado de fármacos para adquirir la vacuna como una nueva línea de producción y equipos para la formulación, llenado, inspección visual automática y el etiquetado, para soportar la producción de billones de dosis de la vacuna del covid-19, fuera de EE. UU. y Europa en el 2020; debe posicionarse oportunamente en el mercado regional.

Es importante que desde el Estado se fortalezca oportunamente a gran escala la capacidad local de los fabricantes de fármacos inyectables de terceros, contribuir a desarrollar las oportunidades de crecimiento inmunológico. Invito al Ministerio de Salud, Invima y al gremio farmacéutico nacional; únanse para apoyar activa y ágilmente este proceso de distribución de la eventual vacuna.

Estas iniciativas generarán empleo y desarrollo bioclínico, pues implica que se contrate el personal adicional necesario para las operaciones de fabricación y producción masiva en el sector farmacéutico local, para distribuirse y exportar de inmediato al mercado regional de toda América Latina y países del tercer mundo.

Asimismo comparto la iniciativa de unas empresas locales al crear quioscos biosanitarios, las cápsulas de traslado seguro, para transportar manualmente a pacientes, con hasta 130 kilos de peso y las cabinas médico-personales de urgencias con ventanillas y mangas para manipular al paciente sin tocarlo; hechas con un marco metálico liviano y material sintético resistente y aislante.

Esta iniciativa productiva nacional tendría también opciones a explorarse en el sector exportador, pues es el resultado de desarrollo a pequeña escala del ingenio local en las líneas de apoyo indirecto e inmediato al sector médico, que inciden en la más segura y adecuada manipulación de pacientes sintomáticos, en el marco de una pandemia que afecta a casi todo el mundo actualmente.

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