El peso del rechazo a Uribe y la estrategia de los demás candidatos han impulsado el éxito de Cepeda en las encuestas de cara a la contienda presidencial de 2026

 - ¿Por qué Cepeda sigue subiendo en las encuestas si no va a los debates y sigue bajo la sombra de los errores de Petro?
Texto escrito por: Renato Solis

A raíz de las últimas encuestas, especialmente de Invamer, Guarumo e incluso Atlas Intel, se vienen varias, de lo que coloquialmente se conocen como, “preguntas del millón”: últimamente y dentro de la cada vez mayor polarización de este país, ya han salido en redes sociales fanáticos y radicales de cada orilla, tratando de darle sentido a los resultados. Los de Cepeda dicen que a Paloma la están inflando los uribistas. Los de De la Espriella dicen que son muy desacertadas (excepto, claro, en la que él pasa a segunda vuelta y derrota a Cepeda). Por su parte y frente al sospechoso aumento de Cepeda a más del 44% de intención de voto, Paloma trata de distraer diciendo que su campaña es la que más crece y que está en empate técnico con De la Espriella.

Como siempre, a lo largo de los años y con muy escasas excepciones, todos los candidatos se apoyan y “creen” en las encuestas donde resultan ganadores y desprecian a las que los declaran perdedores. No obstante, es claro que hay una constante en prácticamente todas las encuestas: Cepeda parece tener asegurado su paso a segunda vuelta.

Como ya lo han planteado varios analistas e 'influencers', mucha gente del común se hace una de tantas 'preguntas del millón': ¿cómo es que, con tanto escándalo de corrupción tan seguido del actual gobierno, el candidato de Petro, ya bautizado como 'el heredero', quien además le saca olímpicamente el cuerpo a los debates con condiciones que él perfectamente sabe que no se pueden ni se van a dar, no solo no cae en las encuestas, sino que, al menos en una, da un salto de 7 puntos a favor en tan solo un par de meses? Algo aparentemente inexplicable.

Otra 'pregunta del millón': ¿cómo es que Sergio Fajardo que hace escasos meses parecía el único capaz de derrotar a Cepeda en una eventual segunda vuelta, y quien es la antítesis de la polarización que supuestamente tan cansado tiene al país, no solo cae abruptamente, si no que la mayoría de sus votos se van para Cepeda? Algo aparentemente inexplicable.

Y una última “pregunta del millón” para no cansar al lector: ¿cómo es que, en algunas de esas encuestas, Paloma, que tuvo la muy inteligente estrategia de escoger como su fórmula vicepresidencial a Oviedo, con lo cual no solo le hizo algo de contrapeso como “outsider” a De la Espriella, sino que se ganó la simpatía de muchos jóvenes con la tan de moda, inclusión, no consigue superar a De la Espriella y no se ve tan claramente definido su paso a segunda vuelta? Algo aparentemente inexplicable.

Tradicionalmente en Colombia nos hemos visto obligados a votar, no por el mejor, sino por el menos malo, o en contra de alguno de los candidatos. En otras palabras, nuestros votos en general no han sido realmente por verdaderos programas de gobierno. Al contrario, han sido por falta de estos y por posturas ideológicas radicales.

Consciente de que en mi comentario prima la subjetividad, creo que la respuesta a tanta 'pregunta del millón' es muy clara y la tenemos en nuestros ojos, pero pareciera que no la queremos ver: no es que Cepeda haya descrestado, con sus discursos leídos a sus potenciales votantes ni que los seguidores de Petro sean tantos ni vayan en aumento. No es que el narcisista De la Espriella haya atraído a los que ven en él a un Trump o a un Bukele o a un Milei. No es que Fajardo haya perdido apoyo por insistir tercamente en caer en los mismos errores de sus candidaturas pasadas. Ni tampoco es que no se haya valorado la 'apertura ideológica' de Paloma.

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La situación es que el desprecio, la antipatía, el resentimiento y la animadversión hacia Álvaro Uribe, justificada o no, sigue siendo tan grande, que mucho votante, joven o viejo, diverso o no diverso, con medicamentos o sin medicamentos, víctima o no víctima de la violencia o del desplazamiento, está manifestando ese rechazo dando su intención de voto hacia el candidato antagónico a todo lo que él represente, lo cual incluye a Paloma y De la Espriella y envía al limbo a candidatos como Fajardo, Claudia López o Murillo.

Por lo tanto, si Paloma quiere realmente llegar a segunda vuelta y eventualmente ser la primera presidente de Colombia, debería separarse de Uribe, dejarlo de llevar a todas sus correrías (más parece la hija dependiente a punto de graduarse a la que su papá acompaña a todas partes para que la proteja y respalde) y abstenerse de cazar discusiones tontas como la de dar a entender que lo nombraría como su ministro de Defensa.

Si no quieren entonces que este gobierno, que ha mantenido su respaldo de la tercera parte de la población por medidas populistas insostenibles como repartir subsidios sin tener de dónde, dejando al país totalmente quebrado y con el peor déficit fiscal de su historia, con tal de conseguir votos coaccionados de miedo, se perpetúe en el poder al mejor estilo de Cuba, Venezuela o Nicaragua, hay que tener humildad y dejar el narcisismo y anteponer la patria a sus orgullos personales. Entiendan de una vez por todas lo obvio: si Cepeda gana, no será por sus propios méritos ni por los de Petro. Será porque la mayoría de sus electores votarán con odio y resentimiento contra Uribe y todo lo que se le parezca como De la Espriella.

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Por Nota Ciudadana

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