Petro, un candidato que empezó a cambiar la historia del país

“Puso a los jóvenes a hablar de política, a valorarse como ciudadanos y colombianos libres; enseñó a una nueva generación a rechazar la guerra”

Por: Ramiro Guzmán Arteaga (*)
Junio 22, 2018
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Petro, un candidato que empezó a cambiar la historia del país
Foto: Nelson Cárdenas

Lo primero que llamó la atención del discurso del presidente electo Iván Duque es que no mencionó, o al menos evitó mencionar, la palabra pueblo, la sustituyó por la palabra país, lo cual es una forma de enmascarar realidades. El presidente electo evita y no quiere hablar de desigualdad social, ni de ricos y pobres. Pretende hacernos creer que quienes le quitan esa máscara a la realidad quienes fomentan el odio. Sin embargo, se olvida que el concepto de país no puede existir en abstracto. La mayoría de los países del mundo, incluso los más desarrollados, coinciden en que el reconocimiento de las desigualdades sociales es el primer paso para disminuir la brecha entre ricos y pobres. El mismo Fondo Monetario Internacional (FMI) no solo reconoce las desigualdades sociales en el mundo sino que, además, advierte que de no superarse se retrasa el crecimiento y el desarrollo social, económico, sostenible y humano. En fin, el presidente electo Iván Duque no quiere hablar de polarización de la sociedad, como si esto fuera un capricho de la oposición y no una realidad producto de las desigualdades. Parece desconocer que las sociedades llegan a ser igualitarias cuando empiezan por reconocer las inequidades y buscan formas de superarlas, distintas a las de dar limosnas y prebendas a los pobres, que es lo que sucede en Colombia y sucedió en Venezuela. No quiere entender, como no lo entendió en su discurso y parece que nunca lo entenderá, que las personas que todo lo tienen, que son verdaderamente ricas, viven más tranquilas en sociedades más igualitarias.

En su discurso y durante su campaña Iván Duque habló de combatir la corrupción pero agradeció inmensamente a Álvaro Uribe Vélez, su mentor y protector, a Oscar Iván Zuluaga, al ex procurador Alejandro Ordóñez, destituido por corrupto, y a toda la camada de liberales y conservadores que lo apoyaron, que son los mismos corruptos que ven en el sistema y en el poder la forma más eficaz de producir dinero por encima de los mismos intereses de la sociedad. Ahora habla del triunfo de una nueva generación, pero de qué nueva generación habla Duque? Es evidente que muchos jóvenes creen en sus ideas, pero la corrupción también es mutante entre las nuevas generaciones. Estamos frente a una nueva generación expuesta a los virus de la corrupción. Los corruptos han creado especies de monstruos mutantes. Paralelamente, la clase política tradicional no ha sido vencida. Es muy prematuro y hasta un engaño creer que con la derrota de Germán Vargas Lleras y con la derrota del liberalismo oficialista se acabó la clase política tradicional; vendrán nuevas generaciones de élites familiares, aristocráticas. Por eso, si Duque no es capaz de romper el cordón umbilical que lo ata y tiene comprometido con Álvaro Uribe y los corruptos que lo acompañaron, su gobierno será un nicho para reproducir nuevas generaciones deshonestas, un fracaso total, y muchos jóvenes que lo acompañaron sufrirán una nueva desilusión. La campaña de Iván Duque Utilizó siempre la estrategia de la mentira, la propaganda negra fundamentada en el desprestigio y el señalamiento en contra de Gustavo Petro.

Petro seguirá siendo un candidato extraordinario, genial, que empezó a cambiar la historia del país, que puso a los jóvenes a hablar de política, a valorarse como ciudadanos y colombianos libres; enseñó a una nueva generación a rechazar la guerra, a proponer el uso de la inteligencia por encima de la fuerza y las balas; a valorar la educación formativa, reflexiva, crítica, a ponerla al servicio del desarrollo humano y no solo para el trabajo individual, funcional, competitivo, ni al servicio de maquinarias políticas corruptas, ni poderes económicos esclavizantes; a valorar la agricultura, la riqueza del ambiente natural y la industria nacional. En fin, nos puso a pensar en un nuevo país.

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