Paro nacional: de Goebbels a Macondo

"Los voceros y seguidores del uribismo se han dado a la tarea de ponerle a los principios del líder nazi su toque caribe, su pizca de realismo mágico"

Por: Omar Orlando Tovar Troches
noviembre 18, 2019
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Paro nacional: de Goebbels a Macondo
Foto: Instagram @alvarouribevelez

A estas alturas de la historia, para muy poca gente es un secreto que los partidos tradicionales de derecha hicieron de los principios de la propaganda nazi creados por Goebbels (el flamante ministro de Educación Popular y Propaganda), bajo el régimen de Adolf Hitler a su llegada al poder en Alemania por allá en el año 1933, su esquema, ya no solo de propaganda sino de gobierno. Así ha quedado demostrado con la ascensión al poder de Donald Trump, en Estados Unidos, el triunfo del brexit en Inglaterra, de Jair Bolsonaro en Brasil, los tres mandatos de Álvaro Uribe (incluido el gobierno Duque) y el no al plebiscito por la paz en Colombia.

El legado propagandístico de Goebbels fue y sigue siendo desplegado en todo su esplendor por los correligionarios de Uribe Vélez cada que sienten que su entramado de posverdades, noticias falsas, rumores, comentarios insidiosos, bochinches o mentiras está puesto en duda o queda en evidencia. Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”.

Ha sido tanto el éxito de esta estrategia que, no obstante la confesión monda y lironda de uno de sus alfiles de propaganda respecto al mecanismo de sacar a votar emberracada a la gente en el plebiscito por la paz, a un buen número de colombianos esto les pareció una pilatuna de quinceañeros o una muestra más de lo vivos, avispados y aventajados que son los políticos afines al presidente eterno del Ubérrimo. Toda una tragedia moral.

Entusiasmados con su triunfo propagandístico pero temerosos del estallido social en Latinoamérica y de su expresión criolla del 21N (21 de noviembre fecha de convocatoria a paro nacional) y aupados por una legión de comunicadores y medios rayanos a su ideología política y religiosa, los voceros y seguidores del uribismo se han dado a la tarea de ponerle a los principios de Goebbels su toque caribe, su pizca de realismo mágico, haciendo suya una versión libre y muy conveniente de uno de los relatos de Macondo.

En dicho relato se cuenta cómo un buen día en un pueblo una señora amaneció con el presentimiento de que “algo muy grave iba a suceder en este pueblo”, presentimiento que rápidamente recorrió todo el pueblo una y otra vez en versiones corregidas y aumentadas, al punto tal que, temerosos de eso tan grave que iba a ocurrir en ese pueblo, todos sus moradores decidieron abandonarlo, con todo y trasteos y de hecho, en el paroxismo del terror causado por el dichoso presentimiento, terminaron incendiando sus casas, por miedo a la desgracia (Ver: "Algo muy grave va a suceder en este pueblo", un cuento de Gabriel García Márquez).

Tanto gobierno nacional como los correligionarios de Uribe se han dado a la tarea de deslegitimar el constitucional derecho a la protesta, a la reunión y a la movilización, echando mano de una enmarañada trama de verdades a medias, la revisión y corrección de discursos oficiales, para impulsar, una vez más, ese atávico complejo de odios y prejuicios tradicionales del colombiano del común; a fin de propagar pseudoargumentos que aclimaten convenientemente unos miedos primitivos en la opinión pública, de forma tal que terminen creyendo la especie de una oleada de terrorismo, propiciada por los enemigos internos y externos al actual régimen en el gobierno, en otras palabras, diseminando el embuste  de que algo muy grave va a pasar el próximo 21 de noviembre.

La verdad es que gracias al desespero de un gobierno y unos partidos de gobierno, que no han podido darle salida al embrollo que ellos mismos se inventaron, la mezcla entre Goebbels y Macondo ha servido para que una inmensa mayoría de colombianos y colombianas hayan reaccionado positivamente a la convocatoria a paro hecha por las organizaciones sindicales y demás organizaciones sociales, con fundamento ya no en un relato macondiano sino en una numerosa lista de peticiones, reclamos, exigencias y reproches a uno de los peores gobiernos de la reciente historia republicana de Colombia.

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