Pandemia y experimento social (II)

Replanteamos del todo el modelo que privilegia a los ricos y poderosos, o seguimos en el juego de siempre, haciendo click en el botón de acepto los términos y condiciones

Por: omar orlando tovar troches
abril 21, 2020
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Pandemia y experimento social (II)
Foto: Leonel Cordero

Experimento social

En la primera parte se concluía respecto a la presente crisis sanitaria y social, y en general, a todas las pestes por venir que, dependiendo de las acciones que se tomen, podríamos seguir comprobando una y otra vez y de pandemia en pandemia, la certeza de las tesis de don Thomas Robert Malthus, según las cuales, en los momentos de crisis de subsistencia, la solución se podría encontrar en las hambrunas, las guerras y las epidemias, ya que estos fenómenos disminuirían la población, sobre todo los grupos más desfavorecidos. Eso decía don Malthus.

Pero, más allá del esperado hecho de encontrar en el corto o el mediano plazo, la cura y/o la vacuna en contra de este coronavirus en particular o de constatar la capacidad de asimilación de esta nueva experiencia mundial sobre el manejo de crisis sanitarias, lo que si le está quedando claro a la inmensa mayoría de habitantes de este planeta, es que llegó el momento de enfrentar, sin tapujos, el dilema existencial consistente en decidir, si es más importante seguir insistiendo en este modo de vida, signado por la especulativa economía de mercado, la grosera acumulación de riquezas a costa de todo, o un sistema alternativo de vida verdaderamente humano, que privilegie la armonía con la naturaleza y la verdadera solidaridad económica y social, que entre otras, terminarían siendo la misma cosa.

Casualmente, quienes apuestan por seguir indefinidamente con la economía de mercado en su versión extendida y mejorada, niegan la existencia del dilema aquí planteado, de hecho, echando mano a su inmenso aparato propagandístico, han puesto a rodar la especie, según la cual, la economía (se cuidan de decir: este modelo) es casi que un requisito sin el cual la vida no sería viable, induciendo a una inmensa mayoría de parados, rebuscadores, informales, independientes, freelancers, o como a bien tenga llamar el lector, a esa mayoritaria masa de humanos, sin trabajo estable, a afirmar que, efectivamente, sin lo uno no hay lo otro, empujándolos, sin querer, pero definitivamente queriendo, a arriesgar sus vidas, desobedeciendo las básicas reglas de auto cuidado, con tal de salir a reclamar las ayudas estatales, que esta economía no les ha podido dar.

Esta colosal masa de trabajadores independientes, informales, freelancers o rebuscadores alrededor del planeta, junto con, la hoy, incalculable pobreza mundial, conforman el delicioso caldo de cultivo, con el que los intocables consejeros del nuevo Consenso de Washington y el Silicon Valley, han tenido a bien recomendar y emprender el más grande y peligrosos experimento social, nunca antes visto, dada la inmensa cantidad de sujetos sometidos a esta manipulación socio-económica.

Aunque, para ajustarse a la verdad, este experimento se ha venido llevando a cabo desde hace mucho tiempo atrás, lo cierto es que, en esta ocasión y aprovechando la oportunidad de esta tormenta perfecta (pandemia-crisis económica), los científicos sociales al servicio de las elites económicas, ahora cuentan, no sólo con un universo impresionante de personas susceptibles y dispuestas a aceptar todas las condiciones del dichosos experimento, sino que tienen a su disposición, toda la tecnología precisa para llevarlo a cabo.

El control social, en su modelo panóptico, ahora tiene a su alcance, no sólo el consentimiento voluntario (que no requiere) de las personas sujetas al experimento, sino que cuentan con todas las maravillas de las tecnologías de las telecomunicaciones y de la sedada voluntad de la humanidad, para dejarse conectar a la red mundial a través de todos la prótesis electrónicas dispuestas para ello en el mercado, tal como se demostró en el sur este asiático, en donde, a través de la manipulación de la tecnología de big data, se efectuó y se efectúa el seguimiento y el control de toda la población durante la pandemia.

Los nuevos gurús de la economía, que son, sino los hijos de los de antes, ellos mismos, ahora pregonan y claman la necesidad de ajustes estructurales urgentes, de modo que los generadores de riqueza, para quienes ellos trabajan, tengan todas las garantías para poder seguir trasvasando la riqueza hacia el resto de la sociedad, para lo cual se requiere de la solidaridad popular y la ayuda del Estado, expresadas en medidas que permitan flexibilizar un modelo laboral y de seguridad social que, según estos gurús, casi que ha empobrecido a los grandes jugadores de la economía nacional y mundial reunidos en sus respectivos gremios.

Ajustada cómodamente al discurso oficial, ene veces repetido y amplificado por los medios de comunicación tradicionales, el cual afirma que ahora lo importante es la educación productiva y por lo tanto, lo que ahora requiere la humanidad 2.0, son individuos con las habilidades de conectarse en modo 24/7/365, la nueva masa trabajadora desregularizada, ve cómo, las medidas de flexibilización laboral y de seguridad social, impuestas en ésta y anteriores emergencias, probablemente sean las nuevas reglas del mercado laboral, en las que fácilmente, quien no acepte conectarse bajo esas condiciones, al circuito laboral mundial, estará obsoleto y sujeto a la solidaridad de sus vecinos o a un papa Estado.

Entonces, la decisión a tomar es: replantear del todo este modelo socioeconómico que privilegia a los más fuertes (política, económica y militarmente hablando) y vuelve usable y prescindible al resto de la humanidad, pero que durante las crisis, tal como ahora, siempre acude a la ayuda del Estado y todos sus asociados, por pobres que sean, para salvar las élites económicas dueñas del poder, en desmedro de los más desfavorecidos, o simplemente seguir en el juego, haciendo click en el botón de acepto los términos y condiciones de este experimento social.

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