Opinión

Padre, quiero hablar con usted: soy ladrón

Lo que pasa es que la situación económica es muy difícil y pues yo pertenezco a una banda que roba y realiza fechorías y ese es mi trabajo

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noviembre 08, 2020
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Padre, quiero hablar con usted: soy ladrón
Aquí hay muchos que roban descaradamente y como son políticos o personas declase nadie les dice nada. Foto: Freepik

Padre, quiero pedirle la bendición.

Claro con mucho gusto, cuénteme de su vida.

Padre, no se si mejor solo me da su bendición y ya, es que de mi vida poco me gusta contar y menos lo que hago.

Bueno hombre si me pide la bendición, esta pidiendo la protección de Dios para su vida, para su trabajo. Bendecir significa “desear bien”.

Pues yo si espero que me vaya bien en lo que hago, porque con eso mantengo a mi familia, pero… pues sé que no se debe hacer.

Nuestra fe no es un apéndice de la vida, ni tampoco debe ser empleada como amuleto de la buena suerte para lograr lo que se desea a si no sea bueno. ¿No le parece?

¡Ay, padre!, lo que pasa es que la situación económica es muy difícil y pues yo pertenezco a una banda que roba y realiza fechorías y ese es mi trabajo.

¿Por qué no piensa en cambiar de vida, empezar otra actividad por el bien suyo y de su familia? Usted aún es muy joven y estar en ese mundo del delito y del peligro le puede causar hasta la muerte.

Yo si he pensado en eso padre, pero es que no es fácil buscar posibilidades laborales, además salirme de donde estoy hasta me puede causar la muerte en venganza. Y con todo respeto, aquí hay muchos que nos roban descaradamente y como son políticos o personas de clase nadie les dice nada. A esos si deberían encanarlos porque  son más pícaros que yo.

Nunca será tarde para rectificar el camino, volver a Dios de corazón y empezar una nueva vida. El mandamiento de la ley de Dios “no robar” es para todos sin excepción. No hay nadie que pueda estar por encima de esa ley, ni se puede justificar una conducta delictiva, en razón de que muchos y de altas responsabilidades en la sociedad también roban. Piense usted que por obtener una plata mal habida  le puede hacer mucho daño a una persona sencilla que vive y sostiene a su familia con mucho esfuerzo. Por ejemplo, robarle a una pobre mujer su celular, a un trabajador su bicicleta o la quincena a alguien que con eso paga el arriendo, es doloroso, cruel y perverso.

Bueno padre tiene la razón, pero nosotros tratamos de robarle a los ricos, a los que tienen billete y que fácilmente se reponen de “chichiguas” que se les quitan, esos tienen todo asegurado y apenas se les quita al otro día compran algo mejor, Hasta un favor les hacemos para que se compren cosas nuevas que les gusta tener.

Cualquier justificación que usted desee ofrecerme para validar lo que hace, solo muestra lo malo que es la acción de robar. Tampoco la idea de “robarle a los que tienen” quita la gravedad del delito y del pecado. Ante dios todos tenemos que responder por nuestros actos y por cómo vivimos y manejamos los bienes terrenales.

¿Entonces padre me da la bendición?

Dios bendice su familia y los buenos deseos que hay en su corazón. Pero no espere que Dios bendiga lo que usted hace. Dios espera que usted se convierta y verá ahí sí, las bendiciones de Dios.

Aquí hay muchos que roban descaradamente y como son políticos o personas de clase nadie les dice nada. A esos si deberían encanarlos porque  son más pícaros que yo. Foto: Freepik

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