¡Otra vez a paro los docentes!

El problema de la educación no es nuevo, más bien es uno cuya solución ha sido postergada. ¿Hasta cuándo los profes tendrán que seguir saliendo a las calles?

Por: Andres Felipe Giraldo Madrid
marzo 06, 2019
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¡Otra vez a paro los docentes!
Foto: Las2orillas

Ya Fecode anunció una nueva jornada de protestas y paros, que sin duda alguna afectará a centenares de niños y jóvenes en todo el país. Y con los niños también estarán afectadas centenares de familias que no teniendo con quien dejar a los niños se verán en graves aprietos para poder ir a trabajar o hacer sus deberes diarios. Es que parece que los docentes vivieran de paro en paro, eso ha de ser por la ideología de izquierda que siguen. Y quién sabe si algún político como Petro o Robledo o las mismísimas Farc les está dando la orden de salir a paro. Es que parece que no les gustara trabajar, deberían despedir a todos los que salgan a paro y reemplazarlos por nuevos docentes, unos que sí quieran trabajar.

Cosas como esas son las que se escuchan o se leen en las redes sociales cada vez que la federación colombiana de educadores anuncia algún paro. ¿Pero está justificada la protesta o solo es un ardid para desestabilizar el gobierno de Iván Duque?

Algunos se atreven a decir que “¿por qué no le marcharon a Santos?”, ignorando el hecho histórico que fue al mismísimo Santos a quien los docentes le hicieron uno de los paros más largos en los últimos diez años y que puso a sudar la gota gorda a la ministra de educación estrella Gina Parody. Esto quiere decir que los paros docentes no son solo a este gobierno sino también a los anteriores.

Y es que el problema de la educación no es algo nuevo y es algo que ningún gobierno en Colombia le ha querido meter la mano en serio; todo lo que se hace es más un show en los medios que unas políticas educativas de verdad. Prueba de ello es que a Colombia lo dirige una clase política sin educación, como un presidente de congreso que es a duras penas bachiller, y algún que otro alcalde y presidente que sacan títulos rimbombantes de universidades extranjeras en pocos días para inflar sus hojas de vida; eso sin contar algún gobernador que se presenta como profesor y que por la educación no hizo sino hacer negocios de construcción, negocio que curiosamente manejaba su familia.

Pero ¿de qué nos quejamos? Ya decía al inicio que la gente del común se queja del paro docente, no porque sus hijos van a perder contenidos, sino porque no tienen con quien dejarlos, es decir en Colombia la idea que se tienen sobre cuál es la función de las instituciones educativas es la idea de que es como un galpón donde le cuidan a uno el hijo mientras me voy a trabajar. Y que allá le den todo, transporte, comida, uniforme, cuadernos, libros, lápices y demás; que ojalá llegue bien cansado en la noche a dormir para que no moleste y deje descansar.

Los docentes, según ellos, salen marchar por varias razones. Una, que es la que más dicen, es porque ellos no tienen un buen sistema de salud que les dé cobertura a ellos y sus familias.

Parece que los docentes se enferman mucho, ¿acaso serán flojos? La verdad es que cuando una persona se enfrenta un grupo de 40, 50, y hasta 60 niños o jóvenes en un aula (Casos comprobados) el cuerpo y la mente queda aporreado por un tiempo y estos docentes lo hacen no solo un día sino todos los días de la semana. ¿Y porque quedan tan aporreados? Pues porque los niños quietos no existen sino en las películas y más aún en Colombia donde cada día pululan más y más las familias que creen que un niño se educa dándole un celular para que no moleste y mandan el niño al colegio no para que aprenda sino para deshacerse de este unas horas y así poder ir trabajar.

El gobierno por su parte colabora bastante con la educación al no girar los recursos necesarios para que al colegio le hagan un mantenimiento como pintura y demás. Hoy muchos colegios se están literalmente cayendo, incluso en las grandes ciudades, qué decir de colegios o escuelas rurales que parecen que no las recuerda ni Dios.

Dar o recibir clase en esos colegios parece una celebración constante de Halloween. No hay un ambiente que favorezca la enseñanza y menos el aprendizaje.

Además de esto el gobierno no nombra el resto del personal que requiere un colegio para operar como se debe; como personal de aseo, bibliotecarias e incluso secretarias y hay que decir que sin las secretarías en los colegios prácticamente no hay colegio, porque ¿quién va a hacer las matrículas?, ¿los certificados de estudio que piden los padres de familia para que les den el subsidio?, ¿las planillas de los docentes?, y ¿demás funciones que son las que dotan de institucionalidad a un plantel educativo?

Ahora los docentes han salido a paro, otra vez, y es porque quieren que el gobierno garantice las condiciones mínimas para poder trabajar. Mucha gente cree que esto es un descaro por parte de los docentes, pareciera que no quieren trabajar.

Ahora quiero que piensen en este caso que es completamente de la vida real: En una obra, una construcción de un edificio del sector público donde los trabajadores entran a una hora y salen a otra como es normal, resulta que desde hace una semana los trabajadores van a la obra y no hacen nada. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que no ha llegado el material y sin material y sin maquinaria el trabajador no hace nada, no puede hacer nada; pero como hay un contrato de por medio el trabajador debe de ir a la obra y quedarse ahí hasta que el jefe o supervisor de la salida. Esto es un caso de la vida real de una de las tantas construcciones del sector público, sin duda un caso de detrimento patrimonial. Aún así nadie va culpar de esta vagancia a los trabajadores, ellos cumplen con lo que les dicen. El problema es del contratista que no ha llevado los materiales a tiempo para que los trabajadores puedan hacer lo que les corresponde.

Ahora traslademos esta situación a los docentes. Los docentes están trabajando sin equipos, sin materiales, y en las condiciones adversas ya descritas anteriormente. Y aún así lo hacen, y algunos hasta con una sonrisa en los labios y haciendo cosas realmente inspiradores con sus estudiantes. Ahora bien, ellos salen a pedirle al gobierno nacional que le ponga atención a este sector, que es el que está preparando a los ciudadanos del mañana y del hoy. Los docentes no hacen paro para no trabajar, hacen paro para poder trabajar mejor y cómo reacciona la mayoría de la gente en las redes sociales, los tildan de vagos, de comunistas y de adoctrinadores.

En realidad este país está condenado al subdesarrollo si se siguen viendo a la educación y a los docentes así. En un país donde los casos de corrupción que se han presentado son causa suficiente para que estallara una manifestación que hiciera caer a los corruptos que hoy se ríen de la gente, el colombiano promedio se dedica a insultar en redes a los docentes que salen a paro llamándolos comunistas, socialistas, maduristas, castrochavistas y demás epítetos que el colombiano promedio pronuncia pero que ni entiende, ignorando que ese paro se hace para reclamar condiciones de educación que última instancia beneficiarían a su hijo.

En el Japón antiguo todo mundo tenía que reverenciar al emperador excepto los maestros porque el emperador sabía que sin maestros no hay imperio, por esta razón Colombia está condenada a ser república bananera por los siglos de los siglos amén.

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