Olinda, 90 años y sigue invicta

Esta es la historia de un personaje que por sus propios méritos y sin buscar ningún protagonismo es uno de los referentes femeninos que hay en El Bagre

Por: Carmelo Antonio Rodríguez Payares
agosto 05, 2022
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Olinda, 90 años y sigue invicta
Foto: Cortesía

Apenas había abierto los ojos y cuando se disponía a darle rienda suelta a ese llanto primario que identifica a todos los seres humanos para anunciar que salimos del vientre materno, sus padres, Gabriel y Francisca, se fueron a buscar en el Almanaque Pintoresco de Bristol de aquel año, la página correspondiente al santoral para darle el nombre a la nueva criatura que llegaba al mundo ese viernes 5 de agosto de 1932.

Según el famoso, consultado y respetado ejemplar, cuya primera edición salió en 1832, es decir, 100 años antes de que ella viniera al mundo, el mismo que por muchos años fue la guía de nuestros ancestros porque allí consultaban datos para tomar decisiones tales como el momento propicio para la siembra, para salir a pescar y hasta la fecha más adecuada para cortarse el cabello, los eclipses del año y su tragicomedia en ocho cuadros.

Pero ellos, en medio de su alegría lo que buscaban era la página del santoral y encontraron que era el día de Nuestra Señora de las Nieves y por ello sería llevada a la pila bautismal para que fuera María de las Nieves, pero algo pasó y desde esa fecha lleva el nombre de Olinda María Martínez Gordón, nacida en el corregimiento de Sitio Nuevo en jurisdicción del municipio de Magangué, cerca de la depresión momposina.

Así comienza la historia de un personaje que por sus propios méritos y sin buscar ningún protagonismo y menos darle codazos a nadie para lograrlo, es uno de los referentes femeninos que hay en El Bagre y que hoy sus más cercanos familiares y amistades se unen para darle rienda suelta a la alegría y celebrar el hecho de que está entre nosotros desde hace 90 años con unas historias que hablan del coraje y de la fuerza de voluntad para sacar adelante no solo a sus hijos, sino a los de sus hermanos por el solo hecho de que ella había parido varones y por ello se echó al hombro la crianza de unas mujeres que logró sacar adelante a su leal saber y entender.

Desde su tierra natal se embarcó en una lancha que trasportaba pasajeros y mercancías en la ruta Magangué–El Bagre e intermedias, llamada La Guadalupe cuando corría el año 1958 y desde esa fecha se convirtió en otra nativa más de este pueblo del Bajo Cauca antioqueño, de suerte que lo ha visto crecer desde que era un caserío atiborrado de casas de paredes de cañabrava, pisos de barro y techos de hojas de bijao, construidas a las carreras en las noches que luego serían derribadas por orden de las autoridades de la compañía minera que no quería tener allí vecinos que entorpecieran sus actividades. La historia dice que vencieron los tercos moradores y se hizo la luz para un pueblo que se llamó Bijao con unas calles retorcidas y unas casas que en nada obedecían al urbanismo de hoy.

Pero además su familia fue conformada por sus hermanos Gabriel Antonio, el mayor, Hélida y Tilma María, que falleció en sus tiempos de infancia como producto de una enfermedad que no era diagnosticada por los médicos diplomados sino por los curanderos o curiosos que atendían a sus pacientes con una serie de rezos inventados por ellos mismos y con la ayuda de unos amuletos que eran unas cuentas de colores rojo y negro que eran atados en las muñecas de los infantes, los blancos preferidos de quienes transmitían aquellos males.-

Cuando la niña caminaba en un paseo familiar por el sector de la Albarrada, un sitio que identificaba a la Magangué de entonces, fue sorprendida por un personaje al que se le identificó por su sombrero voltiao que miró a la pequeña con tanta fuerza, porque ella era una especie de imán que con su pelo negro azabache atrapaba las miradas, las malas y las buenas y quedó atrapada por el ojo seco o el mal de ojo.

A la casa llegó con esta marca pero los síntomas los confundieron con la enfermedad de la tosferina y le aplicaron los remedios del caso pero no daba muestras de mejoría, así que por el consejo de los vecinos la llevaron a donde un curandero para que la rezara con la mala suerte de que durante la primera sesión tuvo unas convulsiones que la hizo expulsar lo que llamaban la hiel y no superó el daño y murió. Muchos años después, el 16 de noviembre del 2021 falleció el mayor de la familia, Gabriel Antonio, conocido en El Bagre porque fue el primero en llevar aquellos famosos picós que con el estruendo de sus bafles podían escucharse desde varias cuadras a la redonda. El famoso “El Gran Richard”.

Pero antes de arribar a El Bagre le nació en Sitio Nuevo su primer hijo al que bautizaron como Edinson y es con él que hace la travesía por las aguas turbulentas del Magdalena, el Cauca y el Nechí, hasta llegar a su destino sin mayores propósitos pero con grandes aspiraciones y fue así como se convirtió en una trabajadora de la empresa Pato que desde siempre ha sido la mayor empleadora en la región y asimilada en la nómina con un contrato para ejercer las tareas de oficios varios.

Estuvo casi diez años vinculada con la empresa minera bajo la modalidad de contrato a término fijo, lo mismo que hoy cuelga sobre muchos profesionales que deben firmar unas órdenes de trabajo para un par de meses, a lo sumo. Ocurrió que hubo una vacante en el sector donde ella ocupaba sus labores diarias y a pesar de que muchas de sus compañeras de trabajo abogaron para que le asignaron el puesto, el jefe inmediato, el señor Julio Wiesner, decidió mantenerla bajo la misma fórmula.

Este hecho y las pretensiones de un enamorado hicieron que aquella mujer diera sus primeros pasos para emanciparse cuando ni siquiera para ellas se les daba alas para volar, así que sin pedirle permiso a nadie salió rumbo a Venezuela cuando aquel país era el mejor vividero para quienes soñaban con un cambio en su economía familiar gracias a que el petróleo que brotaba a mares y el valor del Bolívar eran una especie de El Dorado para los colombianos, sobre todo cuando ya había unos hijos para levantar.

Y claro, fue cuando le llegó su segundo hijo, Edilberto, a quien tuvo gracias a la ayuda de las manos maestras de la partera, que apenas hacía sus primeros pinitos como enfermera de nombre Marina Pulido, un hecho que ocurrió en donde hoy funciona residencias Omaira, justo al lado de los Ballestas, otra familia tradicional que se dedicó por largos años a la actividad de la pesca.-

Hizo el viaje con la idea de llegar hasta la capital venezolana, Caracas, pero el destino le tenía marcado otros rumbos y fue por ello que las autoridades del vecino país le requirieron sus documentos y ella apenas tuvo tiempo para recordar que los había dejado en cualquier lugar en su vivienda en El Bagre, hecho por el cual apenas pudo pisar la ciudad de San Cristóbal y devolverse para darle la cara a la realidad y resolver sus dudas con un hombre nacido en un sitio llamado Armenia, pero no la que uno se imagina, sino un corregimiento perteneciente al municipio de Pinillos en el sur de Bolívar.

Se llamaba Oswaldo Montero Calvo y quién lo creyera, si los padres de Olinda hubieran revisado bien el santoral cuando ella nació, hubieran descubierto que también era el día correspondiente a san Osvaldo de Northumbria, cosas del destino porque con él compartió buena parte de su vida hasta que falleció el domingo 17 de abril del 2005.-

Acordaron la unión marital y juntaron un capital que les permitió hacerse a una edificación que para la época llamaba la atención por sus dos pisos de altura, construida en madera y que servía para atender a los viajeros que no tenían donde pasar la noche, cuyo negocio les valió desprenderse de $45.000,oo pesos, que con otras arandelas como unos enseres, la suma se elevó a los $50.000,oo pesos, que fueron recibidos por la anterior dueña, doña Dominga Pulido.-

En un toque de suerte Oswaldo se ganó una fracción –un quinto– de la Lotería de Bolívar y con esos recursos, luego de los descuentos de Ley correspondientes, levantaron el edificio en material y le colgaron un letrero que se convirtió en uno de los negocios de gran significado para El Bagre de la época cuando nadie hablaba de hotelería y turismo y desde entonces lo conocimos como El Viajero.-Fueron muchos los artistas, políticos, agentes comerciales, personas del común y varios dirigentes, que encontraron en sus habitaciones un sitio para descansar.-

Ahí donde la vemos, Olinda quedó huérfana a los siete años pero ella no se amilanó y lo primero que hizo fue tomar las riendas de la familia hasta llevarlas al sitio donde hoy está.- Como gozaba de un prestigio y de una figura atrayente que le sirvió para estar al frente de actividades públicas, lo cierto fue que sin saberlo le gustaron las ideas liberales que las escuchó por primera vez en la plaza Bolívar de Magangué cuando su abuela materna la llevó a una reunión donde el protagonista central era un tipo de raza india, pelo dominado por la pomada palmolive y con un discurso que mostraba a una Colombia diferente cuando a la mitad de los discursos decía que había un país político y un país nacional.

Era nadie menos que Jorge Eliécer Gaitán Ayala de quien se grabó hasta el sol de hoy sus gritos de “A la carga” y “Viva el gran partido liberal”, que animaban a un pueblo que soñaba con los grandes cambios y con un modelo que nunca llegó por la simple razón de que su autor cayó asesinado en una calle bogotana el viernes nueve de abril de 1948 a la una de la tarde cuando salía de su oficina, de la mano de un personaje que pasó a la historia por ese crimen.- Se llamaba Juan Roa Sierra.

No se sabe si por ser liberal o porque tuvo la fortuna de informarse que Colombia fue gobernada por otro personaje llamado Rafael Núñez, cuyos nombres y apellidos respondían a los de Rafael Wenceslao Núñez Moledo, un cartagenero que tuvo lustre cuando ejerció en cuatro ocasiones la presidencia de la República y que por ratos era liberal, luego de la regeneración y más tarde conservador empujado por una de sus varias mujeres, con la que se casó por la iglesia obligado por su tiempo para que el papa de la época nos empacara la figura del Concordato.-

El caso es que Olinda nunca vio con buenos ojos que un personaje como el descrito hubiera tenido la debilidad de entregar sus ideas solo porque la mujer así se lo pidió, y en eso los historiadores coinciden en que fue Soledad Román la que influyó de manera amplia en todas las decisiones que tomó Núñez durante sus gobiernos, incluyendo la radicalización de sus ideas conservadoras, ya que ella misma se presentaba como una ferviente católica.-

Hoy, cuando está de fiesta y orgullosa de ser el tronco de una familia y de tener un nieto que ejerce como personero en el Municipio de Zaragoza, tarea que también ejerció en El Bagre, llamado José Gabriel Navarro Ramírez, el hijo de Edilberto con Libia, quiero también unirme a estos festejos y recordar para la fecha una anécdota de las tantas que protagonizó en nuestro pueblo.- Sucedió una noche en que ella subía por las escaleras de la residencia El Viajero, donde ese día se alojaban Rafael Orozco e Israel Romero, los dedos parados del Binomio de Oro y escuchó que Rafael dijo: “Compadre, yo creía que este hotel era más pulido” y ella no dejó escapar la ocasión para ripostarle: “Usted lo ha dicho, era de los Pulido, ahora es de Olinda Martínez”.- Genio y figura.-

Y eso sin mencionar que esta semana se vio en la obligación de grabar un video para decirle a sus amigos que ella no estaba muerta ni andaba de parranda, que algunos lectores descuidados habían interpretado mal una información y que a sus 90 años años, ¡Sigue invicta!

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