Nos llenamos de plástico, ¿qué hacemos?

Cada minuto, el equivalente a un camión de basura lleno de este material se arroja al océano. Con el aumento del consumo y producción se prevé que este número aumente

Por: Patricia Llombart
noviembre 25, 2018
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Nos llenamos de plástico, ¿qué hacemos?

El 8 de noviembre de 2018 fui invitada a participar en la audiencia pública enfocada en la reducción del impacto de los plásticos de un solo uso en el Congreso colombiano. Quiero compartir mi intervención exponiendo la posición de la Unión Europea y esperando aportar al debate en Colombia:

Antes de abordar el tema de los plásticos de un solo uso, me gustaría tomar un poco de perspectiva y referirme al contexto más amplio del problema: la economía circular.

En 2015, la Unión Europea adoptó un ambicioso Plan de Acción de Economía Circular. Está diseñado para cambiar sistemáticamente la forma en que los diferentes componentes de la cadena de valor interactúan, así como los patrones de consumo.

La economía circular apunta a lograr un crecimiento ambiental y económicamente sostenible. Se propone hacer esto manteniendo el valor de los productos, materiales y recursos en la economía durante el mayor tiempo posible. En la práctica, un modelo de economía circular apunta a reducir los desperdicios al mínimo. También promueve la reutilización, reparación, restauración y reciclaje de materiales y productos existentes.

Lo que solía considerarse como 'desperdicio' puede convertirse en un recurso valioso. Como parte del paquete de "economía circular" de la UE, los plásticos se incluyeron como un área prioritaria y, a partir de ahí, se desarrolló una Estrategia de Plásticos.

Los plásticos están en todas partes en nuestra vida diaria: se utilizan en envases, edificios, automóviles, electrónica, agricultura y otros sectores. La producción de plásticos es 20 veces más alta que en la década de 1960, y se prevé que casi se cuadruplicará para 2050. Aunque existen miles de tipos de plásticos, el 90% de los plásticos se derivan de combustibles fósiles vírgenes. Alrededor del 6% del consumo mundial de petróleo se utiliza para producir plásticos. Para el 2050, este porcentaje podría llegar al 20%.

Los plásticos son baratos, duraderos y versátiles. Y lo cierto es que nos brindan múltiples beneficios. La Estrategia de Plásticos de la UE no cuestiona estos beneficios. El plástico es un material adaptable y útil. De hecho, los plásticos están haciendo una importante contribución a la “descarbonización” de nuestra economía. Por ejemplo, los materiales ligeros e innovadores en los envases han ahorrado emisiones de CO2 en el transporte y han reducido el desperdicio de alimentos al tiempo que garantizan la seguridad alimentaria.

Pero estas mismas cualidades también pueden plantear problemas cuando los plásticos terminan en el medio ambiente, con impactos en la naturaleza, el clima y la salud humana. Se estima que del 2 al 5% de los plásticos producidos terminan en los océanos. Muy poco se recicla y mucho se desecha de manera incorrecta e ineficiente. Hoy en día, menos del 30% de los residuos plásticos generados en la UE son reciclados. Sabemos que los artículos de plástico de un solo uso constituyen el 50% de la basura que se encuentra en las playas de la UE, y las artes de pesca, que también contienen plástico, representan un 27% adicional.

Todos hemos escuchado la estimación de que en 2050 habrá más plástico que peces en el océano.

Cada minuto, el equivalente a un camión de basura lleno de plástico está siendo arrojado al océano. Debido al aumento del consumo y la producción, se prevé que este número aumente sustancialmente.

Los plásticos deben ser por tanto sostenibles y circulares, manteniendo intactas sus funcionalidades y reduciendo su impacto negativo. Es la única forma de avanzar.

La directiva sobre plásticos de un solo uso es parte de un enfoque global que contribuye no solo a la transición hacia una economía circular, sino también a alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los compromisos climáticos globales y los objetivos de la política industrial de la UE.

Esta directiva constituye un paso importante para combatir la basura marina, que es un problema regional y global conocido y apremiante. La urgencia y la ambición son realmente necesarias, porque nos enfrentamos a un enorme desafío ambiental. Las piezas de plástico se encuentran en tortugas marinas, focas, aves, ballenas y peces. Entran en la cadena alimentaria, dañan el medio ambiente y representan una amenaza para la salud humana. Por ejemplo, en el Mar del Norte, se han encontrado plásticos ingeridos en el 93% de las aves marinas.

Afortunadamente, aunque estas cantidades de plástico y su impacto en el medio marino son impactantes, solo 10 artículos de un solo uso, junto con los aparejos de pesca abandonados y perdidos, representan una gran mayoría de la fuente del problema: alrededor del 70% en total.

En la directiva presentada en mayo, nos centramos directamente en la causa del problema: la prohibición de ciertos productos de plástico de un solo uso donde las alternativas están disponibles y son asequibles. Este es el caso de bastoncillos de algodón, globos (bombas, creo que les llaman en Colombia), cubiertos, platos, pitillos y agitadores. Donde no haya un material alternativo real a los plásticos, el objetivo de la directiva es reducir significativamente el uso. Esto se aplicará a tazas y tapas, recipientes de alimentos y bolsas de transporte muy livianas.

La directiva se centra por tanto en los 10 artículos de un solo uso más comunes. Esto significa que la propuesta elimina casi el 90% de todos los artículos de plástico de un solo uso que se encuentran en las playas de Europa. Propone diferentes medidas para cada elemento teniendo en cuenta el comportamiento y las necesidades de los consumidores, así como las oportunidades para las empresas.

Cuando las alternativas están claramente disponibles, tanto para un solo uso como para usos múltiples, como para cubiertos, pitillos y bastoncillos de algodón de plástico, se proponen restricciones de mercado. Se prevén obligaciones para los productores de filtros de productos de tabaco, botellas de bebidas, paquetes crujientes, toallitas húmedas, tazas y tapas de bebidas, recipientes de alimentos, globos y bolsas de transporte (muy) ligeras, para ayudar a cubrir los costos de la gestión de desechos y la limpieza.

La directiva incluye una tasa de recolección separada del 90% para botellas de plástico de un solo uso para 2025. Esto influirá positivamente en la calidad del material recolectado, haciendo que el reciclaje sea más rentable y, haciendo que el plástico reciclado sea más barato y de mejor calidad disponible para los nuevos productos.

Se requerirá un etiquetado claro y estandarizado en las toallas sanitarias, los pañitos húmedos y los globos, porque las personas no saben cómo desecharlos o desconocen el impacto negativo de esos productos.

Todas estas medidas traerán beneficios ambientales y económicos. La implementación de esta propuesta reducirá más de la mitad de la basura en nuestros mares de estos diez plásticos de un solo uso, evitará la emisión de 3,4 millones de toneladas de CO2 equivalente y también evitará daños al medio ambiente, con un beneficio equivalente a € 23 mil millones en 2030.

Los costos serían costos de compliance y de lavado industrial de artículos de uso múltiple y sistemas de recarga (alrededor de € 2.4 mil millones), costos de manejo de desechos (se incrementaría en € 0.8 mil millones). Pero en contraste, habría ahorros para los consumidores de alrededor de € 6,5 mil millones y la creación de alrededor de 30.000 puestos de trabajo.

La necesidad de actuar sobre artículos de plástico de un solo uso tiene muchas razones:

En primer lugar, esta es una responsabilidad ambiental común de la UE. La basura marina es un problema global importante, pero también un problema en Europa. El plástico en nuestras propias playas, y en mares como el del Norte, el Báltico, el de Irlanda y el Mediterráneo, proviene principalmente de nuestro continente. También contaminamos otras regiones como el Ártico, por ejemplo.

La basura marina no solo contamina nuestros mares, con efectos terribles para los ecosistemas marinos y la vida, sino que también afecta el turismo, el transporte marítimo, la pesca y la salud pública.

Si queremos pedirle a otros que actúen, primero debemos limpiar nuestra casa. Pero no estamos actuando solos. Ruanda prohibió las bolsas de plástico hace 10 años. India acaba de prohibir todas las formas de plásticos de uso único: tazas, cubiertos, bolsas, en su ciudad capital. Corea prohibirá vasos desechables, pitillos de plástico para 2027. Colombia está dando pasos importantes para restringir el uso de bolsas y empaques de plástico.

Este es un reto global. Estamos actuando globalmente para abordarlo y seguiremos haciéndolo. Dentro de las Convenciones Marinas Regionales, ya estamos abordando la basura marina en el Atlántico Nordeste, el Mediterráneo, el Báltico y el Mar Negro. Mostramos un fuerte compromiso en todos los foros internacionales relevantes, como la ONU, el G7 y el G20. Tenemos proyectos específicos para reducir la basura marina en el sudeste asiático. Nuestro objetivo es ser un líder global y ayudar a establecer estándares globales al abordar el problema en la UE.

Este es un problema del mercado único. Cada vez más, los Estados miembros y las autoridades locales están tomando acciones individuales para prohibir varios tipos de plásticos de un solo uso. El riesgo de fragmentación del mercado es real. Las empresas necesitan un campo de juego nivelado, con claridad y seguridad jurídica, y la posibilidad de desarrollar economías de escala para nuevos mercados y materiales alternativos.

El objetivo es crear oportunidades de mercado e innovación para productos alternativos que sean de uso múltiple, pero también productos hechos de otros materiales con menos impactos ambientales, impulsar nuevos modelos de negocios y ofrecer un potencial de innovación. Abordar la basura marina, por lo tanto, es también crear oportunidades económicas para Europa.

Por último, quiero resaltar que esto es lo que quieren nuestros ciudadanos. Según una encuesta reciente del Eurobarómetro, al 87% de los ciudadanos europeos les preocupa el impacto que tienen los productos plásticos en el medio ambiente. El 61% está incluso a favor de una tasa extra para el plástico de un solo uso.

La regulación europea es, en el fondo, una llamada de atención: una oportunidad para nuestra industria y nuestra política para aprovechar plenamente el potencial de la economía circular. Es una oportunidad para la economía de la UE de innovar en productos, materiales, tecnologías y modelos de negocio. Es una herramienta para impulsar inversiones e investigaciones en la dirección correcta.

Más importante aún, es una oportunidad para recuperar nuestros océanos, proteger nuestro medio ambiente y nuestra salud.

El enfoque europeo combina sostenibilidad del medio ambiente y la vida marina, la protección del consumidor, la innovación y las alternativas para las empresas. Es una combinación que creemos funcionará en Europa y que puede ser también replicable en otras partes del mundo. En este sentido, la Unión Europea ofrece a Colombia su mejor disposición para compartir experiencias y encontrar juntos caminos que nos permitan luchar juntos contra  esta nueva plaga que azota nuestros océanos.

Muchas gracias.

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